miércoles, 1 de noviembre de 2017

(3) KÖRKARLEN (La Carreta Fantasma), de Victor Sjöström [1921]

Melodrama fantástico, Fantástico Melodrama
Importante película con unas imágenes portentosas dotadas de un aspecto lúgubre que crean una inquietante tensión en el espectador.  Mediante una inteligente mixtura de los géneros del fantástico y el melodrama, Sjöström realiza un tratamiento muy prolijo de las emociones de los personajes a través sus miedos, sentimientos de culpa y remordimientos. 
Su impecable narración, -muy bien trenzada, utilizando flashbacks y dividida en capítulos-, es un continuo que va desde la más absoluta desolación hasta el resquicio de esperanza que supone la redención de su protagonista. 
El film, con su desbordante imaginación, utiliza un lenguaje cinematográfico totalmente vanguardista, tratando temas tan variados como la religiosidad, la abnegación, el amor no correspondido, la violencia de género o el alcoholismo. Todo ello filtrado a través de la mísera y ruin personalidad de David Holm, por lo que el recorrido del film es como un eterno sufrimiento, una dura pesadilla, que al final se torna en liberación. 
Destacar el homenaje que le rinde Kubrick en El Resplandor en la famosa escena de la puerta hecha añicos.
 
KÖRKARLEN (LA CARRETA FANTASMA). 1921. Suecia. Blanco y Negro. Muda
Dirección: Victor Sjöström
Intérpretes: Victor Sjöström, Hilda Borgström, Tore Svennberg, Astrid Holm
Guión: Victor Sjöström (a partir de la novela original de Selma Lagerlöf)
Música:
Fotografía: Julius Jaenzon

domingo, 15 de octubre de 2017

(3) KIKI, EL AMOR SE HACE, de Paco León (2016)

 
Vitalidad y compendio de parafilias 
Este remake del film australiano Little Death de Josh Lawson (2014) está canalizado a través del filtro del talentoso Paco León y el resultado es una divertidísima comedia con un tratamiento honesto, abierto, desacomplejado y valiente acerca las parafilias sexuales. 
Estructurada en historias paralelas la cinta nos ofrece situaciones totalmente desternillantes (geniales la escenas de la excitación a causa de las lágrimas en el funeral y la del teléfono erótico con el sordomudo). 
En conclusión, estamos delante de una película trepidante y vitalista, con excelentes actores, que supone un canto a la libertad, a la diversidad y a la felicidad.  

KIKI, EL AMOR SE HACE. 2016. España. Color.
Dirección: Paco León
Intérpretes: Paco Leon, Ana Katz, Belen Cuesta, Natalia de Molina, Álex Garcia, Candela Peña, Luis Callejo, Luis Bermejo, Maria Paz Sayago, Alexandra Gimenez, David Mora, Maite Sandoval, Blanca Apilánez, Rea Gutierrez, Yaël Belicha, Fernando Soto, Josele Roman, Sergio Torrico
Guión: Paco León, Fernando Perez (Historia original: Josh Lawson)
Música:
Fotografía: Kiko de la Rica

jueves, 12 de octubre de 2017

(4) YO, DANIEL BLAKE, de Ken Loach (2016)

Llamada a la rebelión
He aquí una muestra de cine comprometido, una propuesta muy valiente en la que Loach muestra todo el cinismo del neoliberalismo y del sistema capitalista, una suerte de "darwinismo cultural" que trata de aplastar al pueblo y a las clases más desfavorecidas.
Yo, Daniel Blake, pone de manifiesto la solidaridad en contraposición a la maldad en una historia que no deja títeres con cabeza. Es un claro corte de mangas al poder invisible que lo controla todo desde las más altas esferas, arrastrando todo lo que conlleva; desahucios, pobreza energética, bancos de alimentos, etc. (¿nos recuerda esto a algo?).
Imprescindible film, una llamada a la concienciación y a la rebelión de la población contra la injusticia del sistema social en el que vivimos.

YO, DANIEL BLAKE. 2016. Reino Unido. Color.
Dirección: Kean Loach
Intérpretes: Dave Johns, Hayley Squires, Dylan McKieman, Briana Shan
Guión: Paul Laverty
Música: George Fenton
Fotografía: Robbie Ryan

sábado, 7 de octubre de 2017

(3) EL CIUDADANO ILUSTRE, de Gastón Duprat y M. Cohn [2016]

Descubriendo la verdad
Daniel Montovani, el protagonista de El ciudadano ilustre, es un escritor que acaba de ganar el premio Nobel de Literatura, sin embargo, es un hombre gris. Cuando recibe el galardón podemos apreciar un tono pesimista en sus palabras pronunciadas en el discurso de la ceremonia: “es como el fin de mi aventura creativa”. Tanto en sus gestos como en su conducta hay un punto de desazón y, a pesar de tener en su mano toda la riqueza material, siente un enorme vacío en su interior. Además, tiene que hacer frente a una agenda apretadísima para cumplir con su expediente de su (ex) profesión. ¿Qué le queda ahora? ¿Tendrá que vivir de las rentas de escritor? 
Hay momentos en la vida en los que el subconsciente y el azar se cogen de la mano. Sales, su pueblo, se encontraba alojado en algún lugar recóndito de su cerebro y la arbitrariedad de una respuesta afirmativa o negativa ante la posibilidad que se le abrió, forjaron una decisión que al final se convirtió en malévola. 
Es aquí, al aceptar la invitación para ser nombrado ciudadano ilustre de Sales, cuando comienza la turbadora pesadilla que experimenta durante su estancia en el pueblo de su infancia, adolescencia y juventud. Lejos de las ilusiones y esperanzas depositadas en un principio, Daniel se encuentra en una sociedad chocante, extraña e insólita. Todo explota contra él y los comportamientos extraños se suceden; la hostilidad del cacique, los resentimientos subrepticios del amigo, el pesado que quiere invitarle a almorzar, el engaño de la joven, el padre desesperado que le pide una gran suma de dinero para la enfermedad de su hijo… 
Existe un punto de desconexión entre el escritor y su pueblo natal. Mucha gente lo considera como alguien que traicionó a sus raíces y que luego los dejó mal parados en sus libros. Parece que todo esté mal resuelto, desde los metafóricos fallos mecánicos de los coches hasta su relación con su primer amor (con beso insustancial incluido). 
Con todo este recorrido, llegamos a un final que es como un cuento de terror con una tensión magistralmente conseguida (el trayecto de la camioneta viendo a los personajes siniestros me recordaron a “La Cabina” de Antonio Mercero). Afortunadamente, las adversidades se tornan en ventajas y este episodio en la vida del escritor le dará pie para retomar su creatividad. 
Premio Goya a la mejor película iberoamericana en 2016 y con un Oscar Martínez imponente. Un excelente film que no hay que perderse.

EL CIUDADANO ILUSTRE. 2016. Argentina. Color.
Dirección: Gastón Duprat y Mariano Cohn
Intérpretes: Oscar Martínez, Dady Brieva, Andrea Frigeiro, Belén Chavanne
Guión: Andrés Duprat
Música: Toni M. Mir
Fotografía: Gastón Duprat y Mariano Cohn

sábado, 30 de septiembre de 2017

(3) FÚSI, de Dagur Kári [2016]

La utopía cumplida
Del devenir de la vida nunca solemos salir airosos. Los buenos y malos momentos van alternándose pero no hay finales felices. Las cosas se tuercen, así que somos nosotros quienes debemos hallar la solución que más se acerque a ese ideal de felicidad.
El protagonista del film experimenta esa realidad vital. Ya en la edad de los cuarenta se encuentra inserto dentro de una atmósfera asfixiante: el egoísmo del núcleo familiar, el hostigamiento laboral, la incomprensión y su soledad (magistralmente mostrada en la película). Todo ello le lleva a una inhibición social que se ve acrecentada por una personalidad, -forjada a lo largo de su existencia,- tendente al retraimiento.
Con estos mimbres sería difícil lidiar con los problemas que se nos presentan, sin embargo, dentro de su aparente debilidad, existe una fortaleza interior que le lleva a dar la vuelta a una buena parte de los obstáculos con los que se encuentra.
La historia de Fúsi retrata la utopía del ser humano de alcanzar la rectitud, la solidaridad y la benevolencia. El maniqueísmo con que se nos adoctrinaba desde nuestra infancia, aquello que se nos decía constantemente de “Sé bueno”, “Di siempre la verdad”, “Ayuda a los demás”, “Haz bien y no mires a quién”…, es fagocitado por el personaje traduciéndose en un comportamiento peculiar, una suerte de bondad e ingenuidad inherente a su personalidad. Esto, lejos de hundirlo en su intraversión, lo utiliza como recurso positivo, especialmente en la amistad tan hermosa que mantiene con la niña (que es como su proyección, algo así como un reflejo, como su otro yo) y en el amor que surge con su compañera de curso de baile. Ambas relaciones hacen sacar lo mejor de él. Y aunque se topa con la acusación de abuso y la bipolaridad de su potencial pareja, encuentra su camino que le lleva a huir de lo tóxico y de sus miedos.
Fúsi no necesita la maldad, no necesita competir. Simplemente amando y cooperando se siente realizado y alcanza sus propósitos. Interesante reflexión propuesta por el film. Absolutamente recomendable
  
FÚSI (VIRGIN MOUNTAIN). 2016. Islandia. Color.
Dirección: Dagur Kári
Intérpretes: Gunnar Jónsson, Ilmur Kristjáanssdótir, Margrét Helga
Guión: Dagur Kári
Música:
Fotografía: Rasmus Videbaek

domingo, 25 de junio de 2017

(4) CUENTOS DE TOKYO, de Yasujiro Ozu [1953]

Costumbrismo nipón
Las costumbres niponas, -especialmente el compromiso con el trabajo y la asunción del rol de la mujer-, están englobadas en este film que tiene la peculiaridad de introducirnos en la historia desde el primer instante. Su director realiza un retrato realista, jugando muy inteligentemente tanto con la psicología individual de los personajes como con la psicología colectiva de la sociedad japonesa.
Cuentos de Tokio nos propone una reflexión, -en el Japón de la posguerra-, acerca de los contrastes existentes entre lo rural-urbano, la adultez-vejez y las relaciones paterno-filiales (impactante cuando la hija niega a sus padres en el salón de belleza), donde el egoísmo queda metaforizado en la individualidad de la sociedad.
Las exigencias y presiones sociales están presentes en el film; memorable y de actual vigencia la escena en la que se conversa sobre la dificultad de encontrar trabajo y “triunfar” en la vida, la cual nos hace cuestionar aspectos dogmáticos y establecidos en la sociedad; ¿es preciso alcanzar ese “éxito”?, ¿a qué coste?, ¿acaso es sinónimo de felicidad? La expresión aparentemente sencilla del director nos lleva a hacernos preguntas profundas, he aquí la maestría de Ozu.
Continuando con las contraposiciones, el resquicio de esperanza que ofrece la nuera con la conducta hacia sus suegros se torna en desencanto cuando éstos afirman que será algo pasajero, simplemente cuestión de tiempo, porque “al final antepondremos nuestros intereses a los de nuestros padres”. Cruel y decepcionante como la vida misma. Brillante puesta en escena. Magnífico film.
  
CUENTOS DE TOKYO (TOKYO MONOGATARI). 1953. Japón. Blanco y Negro.
Dirección: Yasujiro Ozu
Intérpretes: Chishu Ryu, Chieko Higashimaya, Setsuko Hara, Haruko Sugimura
Guión: Yasujiro Ozu, Kogo Noda
Música: Kojun Saito
Fotografía: Yujaru Atsuta

domingo, 28 de mayo de 2017

(3) AMANECER, de F.W Murnau [1927]

 Los juncos y la fuerza visual
 ¿Qué pasa con el poder didáctico del cine? ¿Ven nuestros menores y jóvenes cine clásico? ¿Por qué no se enseña en las escuelas? Parece que se desdeña la idea del séptimo arte como elemento educador, a través del cual, -con su invitación a la reflexión-, nuestro cerebro puede llegar a transformarse. 
Todas estas preguntas me vinieron a la cabeza una vez estaba visionando la cinta que nos ocupa. Realmente es una solemne barbaridad que toda esta serie de joyas clásicas no se fomenten ni difundan a las nuevas generaciones. 
Amanecer es el primer trabajo de Murnau rodado en Hollywood, una lección de cine con un lenguaje fílmico difícil de ver en nuestros días. La obra combina magistralmente el expresionismo característico del director con el realismo cinematográfico, la comedia con la intriga y el melodrama con el romanticismo. 
La fuerza de las imágenes, los movimientos de cámara, las trasparencias, las sobreimpresiones, las tensiones sonoras..., todo ello suple cualquier tipo de diálogo y expresa de manera apasionada la psicología de los personajes. 
Talento y dominio técnico a raudales, Murnau en estado puro. 

AMANECER (SUNRISE: A SONG OF TWO HUMANS). 1927. USA. Blanco y Negro. Muda
Dirección: F.W. Murnau
Intérpretes: George O'Brien, Janet Gaynor, Margaret Livingston
Guión: Carl Mayer
Música: Hugo Riesenfeld, Ernö Rapée
Fotografía: Charles Rosher, Karl Struss