Realización personal
Esta película habla —a través de la situación de una mujer viuda de cuarenta y tres años en la Hungría de los años setenta— de la soledad. Este país se encontraba bajo el kadarismo, lo que implicaba una apertura a los derechos humanos, alejándose de los principios estalinistas. Si bien el metraje no pone de manifiesto la situación política del país, sí que ésta tiene influencia en el comportamiento de sus habitantes; por eso, de algún modo, la resignada tristeza que emana la cinta es simétrica con el contexto sociopolítico de la época.El hecho de llegar a una encrucijada en la que se entremezclan la madurez, el duro trabajo diario en una fábrica maderera, el conocer a la joven del hospicio (Anna) y ser amante de un hombre casado (Jóska) con dos hijos, lleva a Kata a replantearse su concurso vital para poder paliar su gris existencia. Por eso se siente en la necesidad de tener un hijo, pero ante la negativa del amante a tener uno, Kata empieza a considerar la posibilidad de la adopción.
La obra también retrata la situación de las adolescentes que viven en un hospicio. La sensación de vacío ante la ausencia o desprecio de los padres, la búsqueda de espacios de libertad o la voluntad de casarse —como Anna— para emanciparse, conforman un cuadro de desaliento que acompaña a la protagonista. Por esta razón, se centra en la relación entre la viuda y la adolescente, dado que despierta en la primera un nuevo punto de vista experiencial. De esta forma, el instinto maternal, la amistad y el carpe diem se erigen en sus valores prioritarios.
La vida de Kata cambia y el concepto existencial de Anna también. De su interrelación nace la solidaridad, el amor recíproco y la responsabilidad mutua. El niño de Kata será el cierre de su proceso.
La visión de la directora en las relaciones extramaritales queda ejemplificada en la escena cuando Kata visita a la familia del amante. Se puede observar cómo la esposa de Jóska no se siente completa: le hubiera gustado trabajar. Pero el hombre quiere que se quede en casa. Esta escena representa el papel residual social que juega la mujer.
El machismo (la escena de los hombres del restaurante), la crítica a la precipitación en las acciones de la juventud (en la boda la pareja discute) son también situaciones que Mészáros no obvia. Todo este conglomerado vertebra un film que arrastra un cierto pesar, pero que está rodeado por una brizna de esperanza por alcanzar la realización personal.
ÖRÖKBEFOGADÁS. 1975. Hungría. Blanco y Negro. 89 Min.
Dirección: Márta Mészáros
Intérpretes: Katalin Berek, Gyöngyvér Vigh, Péter Fried, László Szabó, István Szõke
Intérpretes: Katalin Berek, Gyöngyvér Vigh, Péter Fried, László Szabó, István Szõke
Guion: Ferenc Grunwalsky, Gyula Hernádi, Márta Mészáros
Música: György Kovács
Fotografía: Lajos Koltai, Márta Mészáros
Música: György Kovács
Fotografía: Lajos Koltai, Márta Mészáros






