Carne de prisión
Aparte de una fantástica puesta en escena preñada de una excelente fotografía, Los amantes de la noche muestra la condicionalidad del ser humano en el camino por alcanzar la libertad individual. Como seres sociales, las relaciones con los iguales interfieren en nuestra autonomía. A partir de ahí juega un papel crucial nuestra personalidad conformada por las circunstancias ambientales y genéticas. Todo ello se traduce en nuestras capacidades que devienen en el manejo de nuestras habilidades sociales y en la gestión de nuestras emociones. El protagonista se ve empujado a una senda sin retorno por sus compañeros; auténticos tipos duros, manipuladores y sin escrúpulos. La juventud y las voliciones de Bowie apuntan hacia el amor incondicional y a crear una vida nueva que las circunstancias que le han envuelto no le han permitido desarrollar. No obstante, la máxima de Mattie: “Carne de prisión” se cumple a rajatabla en el devenir de la trama. Nicholas Ray transmite de manera realista esa sensación de angustia que atraviesa Bowie, así como otros aspectos psicológicos de cada una de los personajes: los sentimientos de culpa de Mattie, la ansiedad y el anhelo de Keeche, la indiferencia y crueldad patológica de Chikamaw y T-Dub…, todo ello unido a una solvente narración que va atrapando al espectador paulatinamente hasta el final.
THEY LIVE BY NIGHT. 1948. Estados Unidos. Blanco y Negro. 95 Min.
Dirección: Robert Rossen
Intérpretes: Cathy O'Donnell, Farley Granger, Howard Da Silva, Jay C. Flippen, Helen Craig, Will Wright, William Phipps, Ian Wolfe, Harry Harvey, Marie Bryant, Will Lee, James Nolan
Intérpretes: Cathy O'Donnell, Farley Granger, Howard Da Silva, Jay C. Flippen, Helen Craig, Will Wright, William Phipps, Ian Wolfe, Harry Harvey, Marie Bryant, Will Lee, James Nolan
Guion: Nicholas Ray, Charles Schnee. Novela: Edward Anderson
Música: Leigh Harline
Fotografía: George E. Diskant





