sábado, 23 de mayo de 2026

(3) ADOPCIÓN, de Márta Mészáros (1975)

Realización personal
Esta película habla —a través de la situación de una mujer viuda de cuarenta y tres años en la Hungría de los años setenta— de la soledad. Este país se encontraba bajo el kadarismo, lo que implicaba una apertura a los derechos humanos, alejándose de los principios estalinistas. Si bien el metraje no pone de manifiesto la situación política del país, sí que ésta tiene influencia en el comportamiento de sus habitantes; por eso, de algún modo, la resignada tristeza que emana la cinta es simétrica con el contexto sociopolítico de la época.
El hecho de llegar a una encrucijada en la que se entremezclan la madurez, el duro trabajo diario en una fábrica maderera, el conocer a la joven del hospicio (Anna) y ser amante de un hombre casado (Jóska) con dos hijos, lleva a Kata a replantearse su concurso vital para poder paliar su gris existencia. Por eso se siente en la necesidad de tener un hijo, pero ante la negativa del amante a tener uno, Kata empieza a considerar la posibilidad de la adopción.
La obra también retrata la situación de las adolescentes que viven en un hospicio. La sensación de vacío ante la ausencia o desprecio de los padres, la búsqueda de espacios de libertad o la voluntad de casarse —como Anna— para emanciparse, conforman un cuadro de desaliento que acompaña a la protagonista. Por esta razón, se centra en la relación entre la viuda y la adolescente, dado que despierta en la primera un nuevo punto de vista experiencial. De esta forma, el instinto maternal, la amistad y el carpe diem se erigen en sus valores prioritarios.
La vida de Kata cambia y el concepto existencial de Anna también. De su interrelación nace la solidaridad, el amor recíproco y la responsabilidad mutua. El niño de Kata será el cierre de su proceso.
La visión de la directora en las relaciones extramaritales queda ejemplificada en la escena cuando Kata visita a la familia del amante. Se puede observar cómo la esposa de Jóska no se siente completa: le hubiera gustado trabajar. Pero el hombre quiere que se quede en casa. Esta escena representa el papel residual social que juega la mujer.
El machismo (la escena de los hombres del restaurante), la crítica a la precipitación en las acciones de la juventud (en la boda la pareja discute) son también situaciones que Mészáros no obvia. Todo este conglomerado vertebra un film que arrastra un cierto pesar, pero que está rodeado por una brizna de esperanza por alcanzar la realización personal.

ÖRÖKBEFOGADÁS. 1975. Hungría. Blanco y Negro. 89 Min.
Dirección: Márta Mészáros 
Intérpretes: Katalin Berek, Gyöngyvér Vigh, Péter Fried, László Szabó, István Szõke
Guion:  Ferenc Grunwalsky, Gyula Hernádi, Márta Mészáros
Música: György Kovács
Fotografía: Lajos Koltai, Márta Mészáros

viernes, 22 de mayo de 2026

(3) LOS JUEVES, MILAGRO, de Luis García Berlanga (1957)

Un milagro lleno de recortes
raíz de esta película, Luis García Berlanga declaró en una entrevista haber solicitado —dados los múltiples apuntes y tijeretazos— la inclusión de un censor (el sacerdote dominico padre Garau, condición sine qua non para rodar) en los títulos de crédito como guionista. 
Y es que este film, desde su arranque, es una crítica a los sempiternos movimientos corruptos, donde se instrumentaliza la religión, la pobreza y la ignorancia de la gente para beneficio propio
Pues bien, cuando todos esos elementos pasan por el filtro del director valenciano el resultado es un estupendo fresco coral, con fantásticas observaciones y con una mordaz mirada hacia el contexto social de la época.  ¿Cómo puede ser, pues, que su final tenga un mensaje tan moralizante? Evidentemente, los censores vieron demasiada artillería pesada para su chiringuito montado y se encargaron de destrozar artísticamente la obra con el fin de dar al público una visión pastoral, frailesca y monjil de un país donde lo importante era que imperara lo “bueno” y lo “conveniente”. 
Por lo demás, es una verdadera lástima que un plantel actoral tan estupendo, con un guion dotado de unas situaciones que son una interesante mezcla de comicidad y dramatismo, se vieran empañadas por esta sinrazón dictatorial. No obstante, a pesar de estos obstáculos la cinta mantiene cierto tono fresco y ácido, algo tan inherente a la filmografía berlanguiana.

LOS JUEVES, MILAGRO. 1957. España. Blanco y Negro. 85 Min.
Dirección: Manuel Summers
Intérpretes: Richard Basehart, José Isbert, Paolo Stoppa, Juan Calvo, Manuel Alexandre, José Luis López Vázquez, Alberto Romea, Félix Fernández, Guadalupe Muñoz Sampedro, Manuel de Juan, Nicolás D. Perchicot, Luigi Tosi, Mariano Ozores, María Gámez, Julia Delgado Caro
Guion:  Luis García Berlanga, José Luis Colina. Argumento: Luis García Berlanga
Música: Franco Ferrara
Fotografía: Francisco Sempere

miércoles, 20 de mayo de 2026

(2) MARTY, de Delbert Mann (1955)

Estándares sociales que encarcelan cuerpo y mente
En un ambiente opresor que marca normas y atenaza el comportamiento individual, Marty se siente obligado a seguir la tendencia de la deseabilidad social. Bajo el yugo del puritanismo de su contexto familiar italoamericano, el protagonista suele circular bajo las faldas controladoras de su madre. 
El Bronx de Nueva York que pinta Delbert Mann es un contexto encorsetado, moralista e hipócrita donde todo se encuentra categorizado: debes casarte y tener familia una vez rebasas la treintena. Las mujeres suelen ser meros objetos divididos en dos ramales: el de la belleza y el de la fealdad. Para ello estarán constantemente sometidas a una mirada machista de enjuiciamiento que decidirá si las acepta en su mundo falocrático o las repudia hasta la humillación.
El film critica este tipo de sociedad y la mezquindad reduccionista de supeditar el alma humana a los azarosos caprichos genéticos de la arquitectura corporal. El resultado es una recua borreguil condimentada por el insípido aliño de la ignorancia. 
La presión social es una influencia muy fuerte que nos marca a lo largo de nuestras vidas y esta obra muestra su poderosa capacidad. Marty, aunque cae en sus garras, consigue escapar en un final —eso sí— un poco almibarado.

MARTY. 1955. Estados Unidos. Blanco y Negro. 91 Min.
Dirección: Delbert Mann
Intérpretes: Ernest Borgnine, Betsy Blair, Esther Minciotti, Jerry Paris, Joe Mantell, Karen Steele, Augusta Ciolli, James Bell
Guion: Paddy Chayefsky
Música: Roy Webb
Fotografía: Joseph LaShelle

domingo, 17 de mayo de 2026

(3) LA HUIDA, de Sam Peckinpah (1972)

Sin moral
La corrupción introducida en una película de acción. Así es como se podría definir este trabajo de Sam Peckinpah. Una de las grandes virtudes de esta obra es la inteligente construcción de su guion, el cual nos conduce por una historia de corrupción, traición y depravación. Y es que, además de las continuas —magníficamente filmadas— escenas de acción, el realizador americano impone en ella su huella con inyecciones de auténtica mala leche en los personajes. De este modo, la caricatura envuelve el film desmitificando los valores convencionales occidentales, que quedan dinamitados.
Es impactante la relación triangular entre el matrimonio asaltado y su verdugo, creándose un perverso cuckold con suicidio incluido. Salvo por el romanticismo (con el replanteamiento de la relación) por parte de la pareja de fugitivos y del buen samaritano que los ayuda, la causticidad y la ironía imperan en una trama (y subtrama) trufada de personajes tramposos, corruptos y sin sentimientos, que no es más que una metáfora de la realidad que ha rodeado y rodea al mundo.

THE GETAWAY. 1972. Estados Unidos. Color. 122 Min.
Dirección: Sam Peckinpah
Intérpretes: Steve McQueen, Ali MacGraw, Ben Johnson, Sally Struthers, Al Lettieri, Slim Pickens, Bo Hopkins, Richard Bright, Dub Taylor, Jack Dodson, Roy Jenson, Bill Hart
Guion: Walter Hill. Novel·la: Jim Thompson
Música: Quincy Jones
Fotografía: Lucien Ballard

sábado, 16 de mayo de 2026

(4) LA LISTA DE SCHINDLER, de Steven Spielberg (1993)

Acto revolucionario: salvar vidas humanas
No es fácil reflejar en unas imágenes de ficción todo el sufrimiento humano. El espectador debe recibir unas señales que, de alguna manera, le deben hacer estremecer; de lo contrario, el intento artístico será todo un fracaso. 
En el caso de este filme, estamos hablando de una historia muchas veces contada en la gran pantalla, pero que se centra en la figura de Oskar Schindler y su gran aportación a la vida y la humanidad. Sin embargo, no hay que olvidar que el empresario alemán era del partido nazi y, en un principio, veía a los judíos como rédito económico. En ese aspecto, su mentalidad de empresario y también de explotador (aunque evidentemente no era un asesino) está presente. Sin embargo, en el desarrollo de la trama experimenta una metamorfosis para ejecutar un acto revolucionario y de rebeldía: salvar vidas humanas.
Como decía al principio, no es tarea sencilla contar y transmitir estos acontecimientos que tanto nos han conmovido. Pues bien, el director estadounidense lo logró. Primero por su narración tan llana y después por unas secuencias donde se utiliza un inteligente blanco y negro que le da un cariz añejo al relato.
La película está basada en hechos reales. Cuesta entender cómo a veces se dan situaciones en las que existen actitudes tan diferenciadas entre el bien y el mal, casi sin matices. De un extremo a otro vamos de la bondad del empresario, y de su contable y gerente Itzhak Stern, a la psicopatía de Amon Goeth, fantásticamente interpretado por Ralph Fiennes (con esos aires de emperador y delirios de grandeza, capaz de quitar la vida a alguien según le venga en gana).
Y por encima de toda esa calidad cinematográfica me gustaría destacar dos elementos que me cautivaron. 
Uno: el de la niña que llevaba el abrigo de color rojo, una imagen metafórica y turbadora del genocidio infantil, el clic que cambia el cerebro del protagonista. El otro: la emocionante y memorable escena final donde Schindler, modesto mesías, se culpa porque hubiera podido hacer más y, en cierto sentido, también nos lo dice a nosotros. Él llora, los judíos le abrazan y la emotividad y la ternura llenan nuestros corazones.

SCHINDLER'S LIST. 1993. Estadis Unidos. Blanco y Negro. 195 Min.
Dirección: Steven Spielberg
Intérpretes: Liam Neeson, Ben Kingsley, Ralph Fiennes, Caroline Goodall, Embeth Davidtz, Jonathan Sagall, Ezra Dagan, Mark Ivanir, Malgorzata Gebel, Béatrice Macola, Oliwia Dabrowska, Shmuel Levy
Guion: Steven Zaillian. Novel·la: Thomas Keneally
Música: John Williams
Fotografía: Janusz Kaminski

jueves, 14 de mayo de 2026

(4) DIAS DE VINO Y ROSAS, de Blake Edwards (1962)

Análisis del alcoholismo
El consumo de alcohol, tan aceptado y normalizado a lo largo de la historia de la humanidad, ha hecho estragos en la salud mental y física de muchas personas que han caído en sus redes. Cuánto sufrimiento arrastrado, cuántas vidas y familias destruidas por una adicción que aniquila la personalidad de cualquiera. Son dramas que no se ven, pero que se convierten día tras día en nuestra más normal cotidianidad. El alcohol es una costumbre que ha estado arraigada en la sociedad occidental, adherida al curso normal de la vida laboral, festiva o doméstica, y las tímidas campañas en su contra no han sido suficientes para mitigar su efecto, así como tampoco las asociaciones que han apoyado a las víctimas de la enfermedad, aunque sí han ayudado.
Esta película se adentra en esta problemática otorgándole un tratamiento además de interesante, contundente; especialmente por su dureza en las imágenes. Y es que la película da un vuelco radical tanto en lo que se refiere al género cinematográfico (la comedia se convierte en drama) como por la transformación que experimentan los personajes: el alcohol va penetrando de manera inocente hasta apropiarse de sus vidas.
Es importante la seriedad con la que refleja esos conceptos y la profundidad con la que los aborda en la trama: son alcohólicos todavía (aunque ya no beban) y no eres un igual si no los acompañas en el proceso de ingerirlo. Y también en la importancia que le da al hecho de ser víctimas y que necesitan apoyo (la aparición de las reuniones de "Alcohólicos Anónimos" lo pone de manifiesto). En ese aspecto, el filme no es cándido, sino que va al grano con el fin de mostrar la crudeza de sus efectos físicos y psicológicos. Por eso esta obra no deja indiferente a nadie: bien hecha e interpretada (brutal Jack Lemmon), con una muy acertada puesta en escena junto a su hilvanado guion.
¿Qué más se le puede pedir al séptimo arte? Yo creo que no mucho más si el producto final es como éste: entretenido, reflexivo, social y didáctico.

DAYS OF WINE AND ROSES. 1962. Estados Unidos. Blanco y Negro. 117 Min.
Dirección: Blake Edwards
Intérpretes: Jack Lemmon, Lee Remick, Charles Bickford, Jack Klugman, Alan Hewitt, Tom Palmer, Debbie Megowan, Maxine Stuart, Jack Albertson
Guion: J.P. Miller
Música: Henry Manciny
Fotografía: Philip H. Lathrop 

miércoles, 13 de mayo de 2026

(2) DESEO, PELIGRO, de Ang Lee (2007)

 Complejidad y ambiguedad
Las complejidades y contradicciones del ser humano se destapan en este film en el cual, de alguna manera, todos los espectadores nos vemos reflejados. Y es que hay momentos en la vida en que nos sentimos desorientados ante pulsiones y voliciones desconocidas. 
Estos procesos mentales giran alrededor de una trama muy bien ambientada (espionaje trufado de suspense y thriller), con cierto halo de misterio y con una impecable factura técnica. Sin embargo, la obra se resiente debido a un metraje innecesariamente ensanchado que da lugar a momentos cercanos al tedio. Aunque hay que reconocer que, a medida que va avanzando la narración, va cogiendo forma hasta su clímax final, el resultado es un estancamiento en su nudo dramático.
"Deseo, peligro" cuenta una historia interesante y didáctica con connotaciones políticas y atrayentes apuntes de la psicología de los personajes; sin embargo, tal como se ha señalado, da la sensación de no haber sabido aprovechar todas las posibilidades de su jugoso guion.

SE JIE. 2007. Taiwán. Color. 156 Min.
Dirección: Ang Lee
Intérpretes: Zhou Xun, Jia Hongsheng, Hua Zhongkai, Yao Anlian, An Nai
Guion: James Schamus, Wang Hui-Ling. Historia: Eileen Chang
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Rodrigo Prieto