miércoles, 12 de agosto de 2026

(4) EL HOMBRE QUE MATÓ A LIBERTY VALANCE, de John Ford (1962)

Trabajando por una sociedad justa
La educación como base para conformar la importancia de las normas y el orden de la ciudadanía. Si esto ya es difícil en la sociedad contemporánea, podemos imaginarnos cómo sería en la época del Viejo Oeste que se muestra en la película. Un Far West —ya en su crepúsculo— donde John Ford hace una aproximación al cambio que supone el impacto del ferrocarril, con unas normas cívicas más cercanas a una sana civilización, alejada de la venganza y del comportamiento asilvestrado (ya se sabe: el conocido y recurrente Wild West). Como decíamos, era época de cambios (o, cuando menos, de intentos de cambio): educación en lugar de ignorancia, sustituir la ley del más fuerte por una ley justa (si se me permite el oxímoron)... En definitiva, modernidad —en el buen sentido del término— que pudiera conducir a la gente hacia una sociedad más igualitaria.
Y si también se me concede la licencia para personificar, diría que Ransom Stoddard sería la democracia (pero la democracia verdadera), que Liberty Valance sería la corrupción (característica intrínseca de la violencia), que Tom Doniphon sería el equilibrio y la bravura (la bravura revolucionaria de un pueblo que se levanta contra el poder establecido) y, finalmente, que Marshal Link Appleyard  sería la cobardía (el pueblo estulto y acobardado). No hace falta decir que no me olvido de otros personajes importantes como Dutton Peabody, Pompey, Hallie..., cada uno de ellos reforzando algunos o todos los valores mencionados.
Y todo este preámbulo social se sustenta gracias a una historia que contiene un pulso narrativo, unas imágenes, situaciones y una puesta en escena que, desde el primer momento y de alguna manera, nos implican y nos comprometen como espectadores y espectadoras. Los géneros se mezclan desde la tragedia hasta la comedia, con personajes muy acentuados, como hemos dicho antes: el malo, el valiente, el intelectual, el cobarde... Elementos cinéfilos admirables que se combinan con un simbolismo progresista. Sí, progresista, porque este filme es un canto a la libertad, una invitación a ser libres como seres humanos, a poder expresarnos, a tener derechos y a buscar una igualdad —aunque el tema racial y el de la mujer todavía estaban en pañales— que siente las bases de una democracia justa y real.
 
THE MAN WHO SHOT LIBERTY VALANCE. 1961. Estados Unidos. Color. 119 Min.
Dirección: John Ford
IntérpretesJohn Wayne, James Stewart, Vera Miles, Lee Marvin, Andy Devine, John Carradine, Edmond O'Brien, Ken Murray, Jeanette Nolan, Woody Strode, John Qualen, Lee Van Cleef, Denver Pyle, Strother Martin, Willis Bouchey, Carleton Young
Música: Cyril J. Mockridge
Fotografía: William H. Clothier

martes, 11 de agosto de 2026

(2) E LA NAVE VA, de Federico Fellini (1983)

Acercarse al otro
La nave será el punto de encuentro intercultural y de relación entre diferentes clases sociales donde Fellini lanza, en su gallinero particular, a dos grupos de personas dispares. Un espacio donde miembros de la alta sociedad europea se mezclan con refugiados serbios quienes, fruto del comienzo de la I Guerra Mundial, se habían arrojado al mar huyendo de sus peligros. La reunión primigenia se debía al funeral de la diva de la ópera Edmea Tetua y su propósito era celebrar las exequias esparciendo las cenizas por el mar Egeo. El director italiano caricaturiza los comportamientos y cogniciones de esta aristocracia que está acompañada de músicos allegados a la cantante fallecida.
Sin embargo, a mitad de metraje la trama da un salto con la llegada de los refugiados. De esta manera, es muy interesante el análisis moral que propone el film, pues al principio se observa la reticencia de algunos miembros de la clase elitista. El capitán, fiel a sus principios y a los códigos legales, acoge a los refugiados y no piensa desprenderse de ellos. Después, llega la evolución y la metamorfosis cuando se produce un acercamiento y conexión entre ambos grupos; claro mensaje de la película que nos dice que no somos tan diferentes, simplemente meros seres humanos y que, a veces, basta aproximarse al otro para entenderle y empatizar.
La obra es un tropo de la vida a través de la nave que alberga a distintos personajes. Por eso es también una llamada al entendimiento, aunque en su poso existe un barniz pesimista (el requerimiento del barco austrohúngaro y el triste final de fuegos cruzados) dada la imposibilidad de poder hallar un mundo mejor donde redistribuir la riqueza, ya no material, sino espiritual.

E LA NAVE VA. 1983. Italia. Color. 132 Min. 
Dirección: Federico Fellini
Intérpretes: Freddie Jones, Barbara Jefford, Victor Poletti
Guion: Tonino Guerra y Federico Fellini
Música: Gianfranco Plenizio
Fotografía: Giuseppe Rotunno

Críticas de Fellini (clicad en este mismo enlace)

lunes, 10 de agosto de 2026

(4) ATRACO PERFECTO, de Stanley Kubrick (1956)

La influencia de los otros
Al igual que el atraco que se planea en la pantalla, el tercer largometraje de Kubrick contiene un guion muy elaborado, meticuloso y concienzudo. Su trama, fantásticamente hilvanada, está trufada con las diferentes historias personales que encierra cada miembro de la banda.
Johnny Clay, después de pasar cinco años en la cárcel, trata de elaborar un procedimiento estudiado al milímetro con un grupo de cinco personas de confianza. Sin embargo, alcanzar la perfección —ese sueño imperecedero del ser humano (la vida perfecta, el cuerpo perfecto, el robo perfecto, el crimen perfecto…)— supone una constante búsqueda en la cual siempre se acaba topando con un muro infranqueable. Como mucho, únicamente se hallan atisbos y momentos de perfección que nos conducen al desengaño. 
Johnny deja de lado una variable crucial como son las cogniciones. De esta manera, cada persona encierra una historia dentro de sí que implica unas voliciones y procesos mentales que se manifiestan en unas conductas imposibles de controlar. 
Además de ello, debemos tener en cuenta un factor muy importante como son los terceros, que serían aquellas personas ligadas emocionalmente a los actores principales de determinadas acciones y que tienen una gran influencia sobre ellos. Sherry Peatty, la esposa de George, es un claro ejemplo de lo comentado; el dominio e influjo que ejerce sobre su marido condicionará el devenir de los acontecimientos.
Todo ello implicará que la sinergia del grupo acabe hecha añicos y con sus consecuencias mortíferas.
Su memorable escena final no hace más que robustecer esta excelente obra del director estadounidense, un clásico atemporal que no hay que perderse.

THE KILLING. 1956. Estados Unidos. Blanco y negro. 83 Min.
Dirección: Stanley Kubrick
Intérpretes: Sterling Hayden, Vince Edwards, Coleen Gray, Jay C. Flippen, Ted de Corsia, Marie Windsor, Elisha Cook Jr., Joe Sawyer, Timothy Carey, Tito Vuolo, Kola Kwariani, Dorothy Adams
Guion: Stanley Kubrick. Novela: Lionel White. Diálogos: Jim Thompson
Música: Gerald Fried
Fotografía: Lucien Ballard

domingo, 9 de agosto de 2026

(3) ¿QUÉ INVADIMOS AHORA?, de Michael Moore (2015)

Otro mundo es posible
Hay que reconocer que este documentalista tiene un don especial para narrar y estructurar historias. Sus trabajos, didácticos, profundos y entretenidos a la vez, combinan a la perfección el drama con notas de ironía y humor, captando la atención del espectador. Son largas tiradas de metraje comprometido con la idea de un mundo igualitario y del bien común, que huyen del panfleto y se adentran en el rigor.
Esta vez satiriza la paranoia invasora de su país dando la vuelta a la tortilla: su objetivo es invadir Europa, tomar las mejores ideas y aplicarlas en Estados Unidos. De esta manera, el cineasta visita distintos lugares donde se implementan medidas universales de bienestar: salario digno, alimentación infantil, freno a los delitos bancarios… y los compara con la actitud del imperio estadounidense, subrayando que muchas de esas ideas provienen originalmente de allí.
Su cámara cáustica, llena de ironía y mala leche, se transforma también en un alegato a favor del interés colectivo, en el que los conciudadanos se protegen unos a otros. Moore, como se ha mencionado antes, sabe contarlo fantásticamente, intercalando imágenes de archivo y entrevistas con sus punzantes y divertidas apariciones.
Debe verse y revisitarla de vez en cuando para no olvidar que otro mundo es posible.

WHERE TO INVADE NEXT. 2015. Estados Unidos. Color. 106 Min.
Dirección: Michael Moore
Intérpretes: Personatges documental
Guion: Michael Moore
Fotografía: Jayme Roy, Richard Rowley

sábado, 8 de agosto de 2026

(3) O QUE ARDE, de Oliver Laxe (2019)

¿Qué es lo que arde realmente?
Ver esta película es adentrarse en una mezcla de experiencia sensorial y emocional. Si bien la historia contiene un innegable trasfondo dramático, las imágenes poseen una gran potencia visual. De este modo, la pantalla se recrea en el fuego y los incendios de los bosques gallegos como metáfora de la desconexión entre el ser humano y la naturaleza.
La trama presenta la contradicción de mostrar a Amador, el protagonista, amante de la naturaleza y de la vida sosegada, junto con su piromanía. Una vez cumple condena, regresa a la aldea y se redime. A partir de entonces, comienza a conectar con su madre y con el entorno e intenta acercarse a sus vecinos.
Pero todo se viene abajo. Aparece un nuevo incendio. No se llega a saber quién es el responsable. La película tampoco lo explica: quiere que seamos nosotros, los espectadores, quienes lo interpretemos.
O que arde es un trabajo que articula diferentes matices y lecturas. Habla de la soledad, de la falta de aceptación, de la autoestima, de la naturaleza, de la Galicia profunda… Todo ello, con una dimensión universal y aplicable a cualquier persona.

O QUE ARDE. 2019. España. Color. 89 Min.
Dirección: Oliver Laxe
Intérpretes: Amador Arias, Benedicta Sánchez, Inazio Abrao, Elena Mar Fernández, David de Peso, Alvaro de Bazal
Guion: Santiago Fillol, Oliver Laxe
Fotografía: Mauro Herce

jueves, 6 de agosto de 2026

(2) EN UN MUELLE DE NORMANDÍA, de Emmanuel Carrère (2021)

Cada una en su lugar
Escuchamos y leemos noticias sobre la precariedad laboral. A veces lo hemos vivido en nuestras propias carnes. Otras, alguien nos lo ha contado. Puede que estos hechos queden como simples rumores o despierten nuestra conciencia, pero la verdad es que, lamentablemente, tenemos un elefante en la habitación. Desde las instituciones se intenta luchar, pero de manera insuficiente. Es la esclavitud del siglo XXI. Mientras unos sufren, algunos grandes empresarios (y no tan grandes), faltos de ética, se enriquecen.
Marianne Winckler, reconocida escritora de libros concienciada con el tema de la precariedad laboral, oculta su identidad y se postula para trabajar como limpiadora en un pueblo de Normandía para experimentar de primera mano cómo son las condiciones laborales de las trabajadoras. Es ahí cuando realmente se da cuenta de las situaciones tan duras, con bajos salarios y horas interminables, por las que tienen que pasar. Ello la ayudará a elaborar fielmente un libro de denuncia al respecto. Sin embargo, se percata de otro aspecto que seguramente, en un principio, no debería rondar por su cabeza: el buen ambiente de trabajo, la solidaridad de las compañeras y el vínculo tan fuerte que establece con Christèle y Marilou. Empezará entonces una lucha interna en la propia Marianne, porque realmente no sabe si verdaderamente el fin justifica los medios.
Se le podría achacar una narración un tanto redundante y un metraje más largo que el que realmente necesitaba; aun así, Le Quai de Ouistreham es una interesante historia de denuncia sobre la situación laboral de estas trabajadoras. Aporta, además, una reflexión importante acerca de la ética en los métodos utilizados por los periodistas y literatos para llevar a cabo sus proyectos. Como dice Christèle al final del film: “cada una en su lugar”.

LE QUAI DE OUISTREHAM. 2021. Francia. Color. 102 Min.
Dirección: Emmanuel Carrère
Intérpretes: Juliette Binoche, Hélène Lambert, Léa Carne, Didier Pupin, Evelyne Porée, Patricia Prieur, Émily Madeleine, Nathalie Lecornu, Louise Pociecka, Aude Ruyter, Jérémy Lechevallier, Kévin Maspimby
Guion: Emmanuel Carrère, Hélène Devynck. Novela: Florence Aubenas
Música: Mathieu Lamboley
Fotografía: Patrick Blossier

martes, 4 de agosto de 2026

(3) AVARICIA, d'Erich von Stroheim (1924)

La esclavitud del dinero
Si hacemos un análisis de la historia de la humanidad, llegamos a la triste conclusión de que nuestro comportamiento gira en torno al rédito económico. Desgraciadamente, hasta nuestros días ha imperado la persecución de dicho beneficio mediante la especulación: una especie de capitalismo financiero cuyo único objetivo es el amasamiento de dinero para el enriquecimiento personal. 
Aplastar a unos para que otros puedan vivir bien: esa es la consigna. Nos encontramos, pues, con que hemos pasado de la búsqueda de la verdad en la Antigüedad a la del capital; esto es, de la filantropía a la misantropía.
Erich von Stroheim consigue con Avaricia un fiel reflejo de lo comentado. Una obra atemporal que muestra de manera muy directa todas las pulsiones internas agresivas del ser humano en pos del materialismo. Una actitud que antepone el individualismo a la colectividad.
La película reflexiona acerca de esa obsesión adictiva que da lugar a la corrupción y a la envidia, capaz, además, de romper relaciones interpersonales y vidas. Las imágenes del film, al igual que su guion, están teñidas de una hosca profundidad en las que se extrae, desde lo más subrepticio de nuestro ser, esa absurda obstinación por complicarnos la existencia.
Sus imágenes estremecedoras —fantástica la escenografía y las expresiones interpretativas de sus protagonistas—, con un mensaje negativo y real al mismo tiempo, dotan a la cinta de una honda profundidad. Cabe destacar también el innovador uso de detalles metafóricos y premonitorios como el entierro que aparece detrás del casamiento o el ataque del gato a los periquitos.
En definitiva, una cinta didáctica y reflexiva que debe verse.

GREED. 1924. Estados Unidos. Blanco y negro. 125 Min. Cine mudo.
Dirección: Erich von Stroheim
Intérpretes: Zasu Pitts, Gibson Gowland, Jean Hersholt, Dale Fuller, Tempe Pigott, Sylvia Ashton, Chester Conklin, Joan Standing
Guion: Erich von Stroheim, June Mathis. Novela: Frank Norris
Fotografía: William H. Daniels, Ben Reynolds