Heridas interiores
Janine es una persona comedida. Trabaja en un banco, tiene un trabajo estable y una economía. Ha conseguido las metas que en un principio se propuso. Sin embargo, se siente como desconectada del mundo, vacía y con una vida en pareja insípida (esta es mi percepción en los primeros instantes del film). La cosa se agrava cuando llega la agresión sexual y, en este sentido, la película muestra una propuesta de denuncia muy valiente ante el desamparo al que se ve sometido el género femenino ante esta injusticia social.
Bloqueada, llena de remordimientos por callar al ser testigo de la violación posterior de la joven, Janine huye. En su retirada visita a su padre y encuentra a una persona con la que presuntamente encaja: Pierre, su álter ego. No obstante, con lo que se topa es con un ser marcado, herido emocionalmente y fracasado como padre de familia. Ante los dos aparecen falsas esperanzas que se entrecruzan con explosiones primitivas.
La obra contiene acertadísimos apuntes sobre las voliciones y las pugnas que se encuentran en el mundo interior de la protagonista (el seguimiento de la prostituta y de Pierre) y una interesante contraposición con el objeto de averiguar la crisis personal de Janine, esto es: la divergencia que existe entre la “teoría” del padre y la “sensación” de Pierre. En esa dicotomía gana el amigo de la familia, pero Pierre es más toxicidad si cabe y su padre, cual poesía de Goytisolo, es el remanso de paz que necesita, ayudándola a salir de su desesperación. Magnífica interpretación de Laia Marull.
BRAVA. 2017. España. Color. 91 Min.
Dirección: Roser Aguilar
Intérpretes: Laia Marull, Bruno Todeschini, Emilio Gutiérrez Caba, Sergio Caballero, Francesc Orella, Maria Ribera, Mikel Iglesias, Roger Príncep, Aino Sirje
Intérpretes: Laia Marull, Bruno Todeschini, Emilio Gutiérrez Caba, Sergio Caballero, Francesc Orella, Maria Ribera, Mikel Iglesias, Roger Príncep, Aino Sirje
Guion: Roser Aguilar y Alejandro Hernández
Música: Vicente Barrière
Fotografía: Diego Dussuel






