La insubordinación ante la injusticia
La vida de Colin Smith no ha sido un camino de rosas; siempre en el sitio más bajo de las capas sociales, nunca ha podido decidir por sí mismo al verse obligado a cumplir los deseos de los demás. A pesar de no sentirse orgulloso de que su padre no fuera capaz de secundar la huelga de sus compañeros a cambio de un aumento de sueldo, sabía que, de alguna forma, solía imitar esa conducta servil. La muerte de éste le supone atravesar una experiencia traumática en su adolescencia. A todo esto hay que añadir su pertenencia a una familia desestructurada con una relación fría y fracturada por parte de sus progenitores. En el transcurso de su adolescencia, fruto de un hurto en una panadería, acabará en un reformatorio y allí dentro experimentará una analogía con lo que ocurría en la sociedad, esto es: el dominio de los poderosos sobre los vulnerables.
En el interior del joven existe un sentimiento de rebeldía y de rabia, como si se preguntara el porqué de esas diferencias de clase. Una vez trasladado al correccional, es cuando se da cuenta de cómo se reproducen los mismos mecanismos que en la sociedad: en la cúspide, el director del centro; por debajo, sus adláteres (trabajadores de la institución) y, en el fondo, los internos que deben acatar las órdenes de los de arriba.
Al mostrar sus cualidades como corredor de fondo, se convertirá en el “niño bonito” del director, cosa que le hará sentirse mal por mimetizar los patrones que él tanto detestaba. Pero llega un momento en que su inconformismo explota y su decisión final logrará desatar su venganza, que le hará sentirse liberado.
El film utiliza la metáfora constante de la soledad del corredor, que es la misma que sufre el obrero oprimido, el ciudadano abandonado por el Estado o los seres humanos ante las desigualdades sociales. Tony Richardson lo retrata —a base de flashbacks— de una manera impecable, con un peculiar lenguaje fílmico propio del free cinema y con una sensacional última escena en la carrera de competición cuando aparecen, mientras corre, momentos importantes de su existencia previa.
THE LONELINESS OF THE LONG DISTANCE RUNNER. 1962. Estados Unidos. Blanco y negro. 99 Min.
Dirección: Tony Richardson
Intérpretes: Tom Courtenay, Michael Redgrave, Avis Bunnage, Alec McCowen, James Bolam, James FoxGuion: Alan Sillitoe
Música: John Addison
Fotografía: Walter Lassally
Fotografía: Walter Lassally






