domingo, 5 de julio de 2026

(3) ¡VIVIR! (TO LIVE), de Zhang Yimou (1994)

La fuerza mediática
Zhang Yimou centra esta obra en el contexto político y social de su país. En concreto, la acción se desarrolla, primeramente, en la guerra civil cuando en 1949 llevó al poder a Mao Tse-tung. Posteriormente, en el año 1958, en el cual el gobierno comunista puso en marcha el denominado "Gran salto hacia adelante" y, finalmente, en 1966, cuando se instauró la Revolución Cultural.
El drama de la familia Fugui es el hilo conductor de esta historia. El padre, Xu Fugui, es un jugador de apuestas empedernido que lo pierde todo y se ve obligado a donar su casa para zanjar las deudas. Después de su metamorfosis personal, esto es; estar bien con los suyos, ganar dinero trabajando a través de una pequeña compañía ambulante de teatro de sombras chinas y abandonar el juego para siempre, es sorprendido por las circunstancias políticas de su país. A partir de ahí, empieza una vida con alegrías (cortas pero intensas; de ahí su optimista título) y penurias, llena de obstáculos y marcada por la sombra alargada de un sistema represor, a pesar de los avances sociales en su primer período.
La fantástica recreación del contexto histórico, junto a una narración ágil y estructurada, conforman un relato profundo que hace que nos identifiquemos y vivamos como nuestras las desventuras de la familia protagonista.
El film es un claro ejemplo de la sorprendente facilidad con la que se puede manejar a los seres humanos. La fuerza del poder mediático, de la propaganda y del miedo es de tal intensidad que la conciencia ciudadana queda totalmente anulada. En este sentido, la cinta hace una contundente denuncia a la impostura de un régimen cuyo objetivo primigenio era la igualdad social. Sin embargo, el control llega hasta el aspecto psicológico, pues los padres ni siquiera se plantean si la muerte de sus hijos ha sido causada por una estructura perversa que hace trabajar a los niños en la fundición de acero, o que encarcela a todos los médicos acusándoles de capitalistas. Están convencidos de que la culpa es suya por dejar que el niño fuera a trabajar y por proveer de panecillos al doctor que había sido liberado. La manipulación es tal que son capaces hasta de inocularles sentimientos y emociones, menguar su autoestima y hacer que endiosen a sus verdugos.
El mensaje crítico a la sociedad china del momento es bastante clarificador. Se podría entrar en un análisis en cuanto al curso de los hechos y las consecuencias, pero eso sería harina de otro costal.

HOU ZHE. 1994. China. Color. 125 Min.
Dirección: Zhang Yimou
Intérpretes: Ge You, Gong Li, Ben Niu, Xiao Cong, Deng Fei
Guion: Yu Hua, Lu Wei. Novela: Yu Hua
Música: Zhao Jiping
Fotografía: Lu Yu

sábado, 4 de julio de 2026

(3) MASTER AND COMMANDER: THE FIRST SIDE OF THE WORLD, de Peter Weir (2003)

Experiencia tan absorbente como entretenida
No he visto toda la filmografía de Peter Weir, solo he disfrutado de aproximadamente la mitad, pero hay algo en su manera de contar historias que siempre me ha atrapado. A veces, sin saber muy bien por qué, uno conecta más con ciertos directores que con otros.
En este caso, he de confesar que me parece una producción más que notable, aunque sin llegar a la maestría de Dead Poets Society o The Truman Show.
Master and Commander es una película de aventuras ambientada en plena época de las guerras napoleónicas entre ingleses y franceses. El oficio del director australiano se revela desde el primer momento en la sutileza con la que conjuga diversos conceptos vitales: la amistad, la disciplina, el honor, la psicología —tanto en la obsesión del capitán por capturar el barco francés como en la estrategia que despliegan ambos contendientes— y, sobre todo, la música. Esta última se convierte en un elemento esencial, capaz de subrayar las contradicciones de la existencia, donde el horror y la belleza conviven, irreconciliables, como una pareja mal avenida. De la misma manera, es disonante la amistad entre Aubrey y Maturin: tan cercanos el uno al otro como opuestos —militarismo frente a ciencia—. Su lucha por mantener ese vínculo afectivo es admirable y constante.
En definitiva, una película que ofrece una experiencia tan absorbente como entretenida. Una gran historia, con una puesta en escena impecable, una factura técnica extraordinaria y unas interpretaciones de altísimo nivel.

MASTER AND COMMANDER: THE FIRST SIDE OF THE WORLD. 2003. Estados Unidos. Color. 137 Min.
Dirección: Peter Weir
Intérpretes: Russell Crowe, Paul Bettany, James D'Arcy, Edward Woodall, Chris Larkin, Max Pirkis, Jack Randall, Max Benitz
Guion: Peter Weir, John Collee. Novel·les: Patrick O'Brian
Música: Christopher Gordon, Iva Davies, Richard Tognetti
Fotografía: Russell Boyd

domingo, 28 de junio de 2026

(3) KOLYA, de Jan Svěrák (1996)

Arpegiando las cuerdas de la felicidad
Los hechos inesperados son, sin darnos cuenta, lo que determina nuestro futuro más inmediato. Nos ponen a prueba y, de paso, nos enseñan caminos que nunca hubiéramos podido imaginar. Aunque intentamos evitarlos, al final nos atrapan y nos hacen reaccionar para adaptarnos a ellos. Esto que en un principio puede parecer molesto y traumático, muchas veces —no siempre— se convierte en una oportunidad que pone todo nuestro catecismo capital patas arriba.
No digas nunca «de esta agua no beberé». Es lo que le ocurre a František Louka en esta acertada recreación contextualizada en 1988, en la Checoslovaquia ocupada por los rusos. Un tiempo donde, dado el espionaje estructural, apenas podía uno encontrar la libertad individual.  Aun así, el protagonista es un personaje liberal, bohemio, que trata de sobrevivir lo mejor que puede sin renunciar al hedonismo que le da una chispa de fulgor a su existencia. El hecho de ser un violonchelista de renombre y perder su puesto de trabajo en la orquesta filarmónica, acusado de "sospechoso político" por las autoridades comunistas del país, le empuja a buscarse los cuartos tocando en funerales. Las deudas le abruman y es entonces cuando acepta la proposición del señor Broz, el enterrador, casándose con una joven rusa que quiere conseguir la nacionalidad checa. Una serie de circunstancias harán que tenga que hacerse cargo de Kolya, el niño de cinco años de la chica.
La cámara —cual pincel— aplica en la pantalla unas imágenes cargadas de un gris asociado a la tristeza (dificultades económicas, carencia de libertad y la grave responsabilidad que supone la aparición del niño en su vida) mezclado con un tono de blanco conectado con la esperanza (la diversión inmediata y el cariño que aumenta con la relación con Kolya)
El protagonista; huraño con los niños, y ambos; con diferente lengua y cultura. Elementos que en un principio supondrían una distancia insalvable, pero la historia de Franka y Kolya nos demuestra que no, que el ser humano es capaz de emanar un sentimiento de estima profunda que nos ayuda a arpegiar las utópicas cuerdas de la felicidad.

KOLJA. 1996. República Checa. Color. 110 Min.
Dirección: Jan Svěrák
Intérpretes: Zdenek Sverák, Andrei Chalimon, Libuse Safránková, Ondrej Vetchý, Stella Zázvorková, Ladislav Smoljak
Guion: Zdeněk Svěrák
Música: Ondrej Soukup
Fotografía: Vladimir Smutny

lunes, 22 de junio de 2026

(3) FICCIÓN, de Cesc Gay (2006)

Reprimint els sentiments
No tenemos que ser falsos. A todos nos ha pasado. Es consustancial a la vida y a las interrelaciones humanas: algo se escapa de nuestra alma sin que nos demos cuenta hasta que llega un momento en el que somos conscientes de que no hay vuelta atrás. A veces en la vida —seamos honestos— perdemos el control y nuestra arquitectura emocional se tambalea.
A Àlex, el protagonista de Ficción, le ocurre algo parecido. Parece estar bloqueado y se va a una casa de los Pirineos para escribir su último guion. Decidido, abre la cortina de la introspección para buscar su identidad —saber quién es, saber dónde está— y así encontrar el punto homeostático de tranquilidad y concentración que necesita. Al conocer a Mónica, una violinista que está de vacaciones en casa de una amiga común, comienzan a brotar indóciles emociones que le hacen despertar sentimientos enterrados mucho tiempo atrás.
Cabe decir que el cariño y la admiración son recíprocos. Mónica se siente cómoda con Àlex y viceversa. La complicidad se columpia en cada mirada, en cada gesto y en cada silencio. La complacencia y el gozo se adhieren en cada uno al sentir la presencia del otro. Marchan de excursión y ambos tienen la suerte de perderse. Sin embargo, contradictoriamente no se han perdido; se han encontrado el uno al otro y comprueban con miedo que son dos piezas que encajan de forma adecuada en el rompecabezas biopsicológico del amor. ¿Qué hacer entonces si ambos tienen la vida construida con otras parejas?
La calma, la quietud, el hermetismo convergen junto a la cámara de Cesc Gay. El relato va de menos a más. Pausado, lento. Sin embargo, sientes que algo está cociéndose en las afecciones vitales.
Debo decir que no me gusta el hiperbólico beso de despedida. La película en general, sí. Porque habla de sentimientos. Porque habla de la represión castradora y autoimpuesta que tanto daño hace al alma. Y también porque expone la contemplación experiencial. Y esto hace falta en el séptimo arte.

FICCIÓN. 2006. España. Color. 107 Min.
Dirección: Cesc Gay
Intérpretes: Eduard Fernández, Javier Cámara, Montse Germán, Carme Pla, Àgata Roca, Greta Fernández, Sol Caramilloni, Pau Rangel
Guion: Cesc Gay, Tomàs Aragay
Fotografía: Andreu Rebés

domingo, 21 de junio de 2026

(3) VÍCTIMA, de Basil Dearden (1961)

Alegato por el respeto a la orientación sexual
La  homosexualidad, perseguida a lo largo de la historia, se analiza sociológicamente en esta obra a través del contexto de la Gran Bretaña de los años sesenta. Desafortunadamente conocemos muy bien en el Estado español este acecho constante con la no muy lejana "Ley de vagos y maleantes" —derogada en 1995—, amén de la mofa pública normalizada (desde siempre) o los comentarios homófobos de partidos políticos reaccionarios (de rabiosa actualidad).
En el Reino Unido las relaciones homosexuales estuvieron prohibidas hasta 1967. Por ello, esta película es una valiente denuncia a una sociedad amoral e hipócrita y un alegato sobre la libertad individual y la orientación sexual. Hay que pensar en el año en que se realizó, una cinta incómoda para el puritanismo más recalcitrante; de ahí el mérito de todo el equipo de esta producción.
Más allá de los valores actitudinales comentados, el film contiene un buen puñado de conceptos atrayentes. Tanto técnica como formalmente el trabajo profundiza en una realidad social y en unos personajes víctimas de una auténtica caza de brujas. De esta manera, estos tenían que realizar ímprobos esfuerzos psicológicos para poder sobrellevar una culpa y un delito que estaban dibujados por las siniestras manos de un tartufismo dogmático que zigzagueaba por doquier. Manos ensuciadas de irracionalidad que Basil Dearden desgrana a la perfección. No hay más que sumergirse en sus primeros instantes para alcanzar una tensión narrativa muy bien sincronizada con el ritmo fílmico.
El chantaje, propio de la nauseabunda y sempiterna corrupción, y el amor incondicional son dos fuertes pilares que sustentan el eje principal de esta interesante obra que contiene un plantel actoral fantástico capitaneado por la gran interpretación de Dirk Bogarde.

VICTIM. 1961. Estados Unidos. Blanco y Negro. 95 Min.
Dirección: Basil Dearden
Intérpretes: Dirk Bogarde, Sylvia Syms, Dennis Price, Nigel Stock, Peter McEnery, Donald Churchill, Hilton Edwards, Norman Bird, Anthony Nicholls, Peter Copley, Derren Nesbitt, John Barrie, John Cairney, Alan MacNaughtan, Mavis Villiers
Guion: Janet Green, John McCormick
Música: Philip Green
Fotografía: Otto Heller

sábado, 20 de junio de 2026

(2) AMENAZA EN LA SOMBRA, de Nicolas Roeg (1973)

Rojo intrigante
Es cierto que esta película está rodeada por un halo de frialdad desde los primeros momentos. También hay que reconocerle que tiene la virtud de mantener en vilo al espectador, porque éste no sabe realmente lo que ocurre hasta llegar al final del metraje. Estamos en medio de una historia oscura e incognoscible en la que la inevitable identificación con los padres —con el duelo psicológico— nos transporta a una constante angustia. ¿Serán las viejecitas escocesas las que tienen la sartén por el mango? ¿El sacerdote y el inspector forman parte de alguna demoníaca conspiración? Demasiado para asimilar... Hasta la bella Venecia tiene un punto aterrador.
Todo lo comentado en el párrafo anterior es mérito de su realizador. Pero, por otra parte, hay algunas cosas que están de más. En mi opinión, le sobra metraje. Veo un puñado de minutos que podrían haberse obviado para dar más agilidad a la trama (la escena sexual, las idas y venidas con la pareja de ancianas y algunos diálogos que sobraban). Eso sí, el punto estético es excelente, como el juego con el color rojo y las constantes metáforas que lo acompañan. La música, por el contrario, tiene sus altibajos.
En definitiva, un correcto filme de terror, atípico en sus formas, que cuenta con unas fantásticas interpretaciones (especialmente la de Donald Sutherland).

DON'T LOOK NOW. 1973. Estados Unidos. Color. 110 Min.
Dirección: Nicolas Roeg
Intérpretes: Julie Christie, Donald Sutherland, Hilary Mason, Clelia Matania, Massimo Serato, Renato Scarpa, David Tree, Giorgio Trestini, Leopoldo Trieste, Ann Rye
Guion: Allan Scott, Chris Bryant. Historia: Daphne Du Maurier
Música: Pino Donaggio
Fotografía: Anthony B. Richmond

sábado, 13 de junio de 2026

(3) ENSAYO DE ORQUESTA, de Federico Fellini (1979)

La orquesta del mundo
Las contradicciones y miserias humanas metidas en un frasco, en un auditorio para orquesta donde variadas personalidades reaccionan de manera diferente ante el mismo estimulo. La jerarquía, la sinergia, la unión, la individualidad; todo está contemplado en esta metáfora felliniana acerca de las relaciones humanas y del funcionamiento del mundo.
El director, el sindicalista y los músicos actúan como estratos sociales, cada uno con su rol a desempeñar. Sin embargo, las piezas no encajan y el caos emerge como dueño y señor de la situación (fantástica la escena de la revolución).
Fellini realiza, así, una sutil crítica a la sociedad capitalista y a la imposibilidad de generar entendimiento y bondad ante tanta división social. Ni horizontalmente (entre los mismos músicos), ni verticalmente (la relación con el director): el film tiene una postura muy clara en cuanto a la dificultad que tenemos para correspondernos como seres humanos.
A este falso documental no le falta el humor (el hombre escuchado el partido por la radio) ni las acertadas reflexiones filosóficas y mundanas cuando los músicos son entrevistados. De su pensamiento brotan unas bellas e introspectivas definiciones de sus rasgos psicológicos influenciados por el instrumento y por el arte de la música.
Ensayo de orquesta me parece un film valiente y arriesgado del director italiano, pero lo que más me seduce es la poesía que subyace en esta brillante fábula.

PROVA D'ORCHESTRA. 1979. Italia. Color. 70 Min. 
Dirección: Federico Fellini
Intérpretes: Balduin Baas, Clara Colosimo, Elizabeth Labi, Ronaldo Bonacchi, Ferdinando Villella
Guion: Federico Fellini
Música: Nino Rota
Fotografía: Giuseppe Rotunno

Críticas de Fellini (clicad en este mismo enlace)