jueves, 3 de septiembre de 2026

(1) LA DESCONOCIDA, de Pablo Maqueda (2023)

Mezcla desconcertante
No he visto ni conocía la obra de teatro en la que está basada esta película; tampoco sé si sobre las tablas funciona mejor. Lo que sí sé es que, como pieza cinematográfica, tiene la suerte de contar con una buena historia.
El abuso de menores a través de las redes sociales es una lacra social desde que esta tecnología llegó para quedarse, y es fundamental reflejar y denunciar este hecho en la gran pantalla. Solo por su valentía al abordar algo tan sórdido y repulsivo, la cinta ya arranca con un punto a favor.
Ahora bien, el largometraje no aprovecha adecuadamente sus recursos y realiza una desconcertante mezcla entre el ciberacoso sexual a menores (grooming) y las parafilias adultas. He de confesar que, al principio, ese juego de dinámicas de poder cambiantes me interesó; sin embargo, el ritmo acaba decayendo a causa de una deficiente narración, dejando una sensación de oportunidad perdida.

LA DESCONOCIDA. 2023. España. Color. 88 Min.
Dirección: Pablo Maqueda
IntérpretesLaia Manzanares, Manolo Solo, Eva Llorach, Blanca Parés, Vega Céspedes
Guion: Pablo Maqueda, Haizea G. Viana, Paco Bezerra. Obra: Paco Bezerra
Música: Helena Hidalgo
Fotografía: Santiago Racaj

miércoles, 2 de septiembre de 2026

(2) TENÉIS QUE VENIR A VERLA, de Jonás Trueba (2022)

Diferente y personal
Estamos ante una película de sesenta minutos (se le denomina mediometraje, pero algún día habrá que decir a los cuatro vientos que cualquier tipo de metraje es, simplemente, eso: una película), y dentro de ella encontramos: una escena bastante larga de un concierto de Chano Domínguez y un viaje que la pareja protagonista realiza en tren en el cual, como espectadores, recorremos el paisaje a través de la ventana durante un buen rato.
Pues bien, si restáramos toda esa duración, no sé cuántos minutos de "tiempo efectivo" tendría este film. ¿Es esta cinta un tostón? Pues yo digo que no, porque Jonás Trueba lo tiene muy claro; sigue con la misma tónica y con las constantes de su cine. Un cine que busca la naturalidad y que sacrifica otros aspectos técnicos o actorales de cara a la galería en beneficio del conjunto de la obra.
Así es este trabajo que habla sobre la amistad, sobre la pareja, lleno de referencias culturales y abierto a un sinfín de interpretaciones. No podemos decir que sea redondo, pero sí que es valiente, arriesgado, personal, diferente y con elementos de interés.

TENÉIS QUE VENIR A VERLA. 2022. España. Color. 64 Min.
Dirección: Jonás Trueba
IntérpretesItsaso Arana, Vito Sanz, Francesco Carril, Irene Escolar
Guion: Jonás Trueba
Fotografía: Santiago Racaj

martes, 1 de septiembre de 2026

(2) EN LA CIUDAD SIN BRÚJULA, de Antonio Savinelli (2016)

Tristeza eufórica
Esta película es un claro ejemplo de que en la sencillez muchas veces se puede mostrar una gran cantidad de valores humanos. Sin estar dotada de un gran presupuesto —existen algunas lagunas en el film, como los saltos tan rápidos de secuencias que se usan como preámbulo al desarrollo de la trama— el realizador utiliza adecuadamente los recursos cinematográficos y narrativos para contar una historia de autodescubrimientos y emociones. De hecho, la obra hace un uso perseverante de la elipsis para reflejar los sentimientos, los vacíos internos, los miedos e inseguridades (“demasiado bueno para ser cierto”) de la pareja protagonista. Asimismo, la poética es un referente constante que deambula por el metraje desde los primeros instantes del pueblo de Chella hasta la llegada e instalación en València del personaje principal.
Pascual y Anna tratan de encontrar su sitio pues, como una brújula averiada, se sienten desorientados. La atracción mutua sirve como detonante para exponer las personalidades de cada uno, tras las cuales esconden una intrahistoria muy influyente en sus vidas (el drama de la inmigración de Anna y la soledad, junto con los secretos familiares, de Pascual).
La voz en off de Pascual, como narrador omnisciente, nos guía en un trabajo donde imperan lo metafórico y los lugares comunes (el perro Rufo, la amante de su padre, el contador de la luz, la brújula para encontrar a Anna, el tendero, la tienda, el paseador con el perro…), sin faltar tampoco, dentro del dramatismo, las pinceladas cómicas como la frase de Pilar, la casera: “siento lo de tu padre, ¿quién era, por cierto?” o en la expresión tan sugerente que utiliza el protagonista al definir el enamoramiento que siente ante la húngara Anna: “era más bonita que mi pueblo”
Finalmente, la sensación que nos transmite es como la que experimenta su protagonista ante la muerte de su padre: una tristeza eufórica, una sensación que es como la vida misma; y esta estimable cinta hace una reflexión muy acertada sobre ella.

EN LA CIUDAD SIN BRÚJULA. 2016. España. Color. 80 Min.
Dirección: Antonio Savinelli
IntérpretesJavier Mejía, Agnes Kiraly
Guion: Mario Fernandez Alonso y Antonio Savinelli
Música: Gilberto Luna, Gualberto Ibarreto, Mikalojus Čiurlionis, Chronis Taxidis, Rick Treffers, Fernando Milagros
Fotografía: Javier Lombana

jueves, 27 de agosto de 2026

(3) ARGENTINA 1985, de Santiago Mitre (2022)

Nunca más
Es importante precisar que, dejando constantes las dos variables que constituyen el título de esta crítica, el guion de esta película está perfectamente estructurado desde su inicio. De hecho, cuenta con una narración sumamente ágil, que provoca que el espectador —su estética retro y ochentera también ayuda en este aspecto— se sienta inmerso e identificado con la trama. La tipografía de la máquina de escribir nos invita a adentrarnos en uno de los acontecimientos más abyectos que han tenido lugar en la historia reciente de Argentina. 
Como apuntaba en el párrafo inicial, su factura técnica no tiene ninguna objeción. Además, cuenta con una acertada puesta en escena y dirección de actores. Lo de Ricardo Darín es francamente escandaloso. Un portentoso actor que mejora cualquier obra que tenga que representar. 
Pues bien, si su envoltorio es notable, su contenido no se queda atrás. Una vez se aúnan todos los elementos mencionados, la película se convierte en un transmisor eléctrico de sentimientos y emociones. Percibimos la injusticia, percibimos el valor; percibimos, en definitiva, los contrastes humanos. De esta manera, sus imágenes nos ayudan a entender el contexto histórico, el miedo y las penurias por las que tuvieron que pasar numerosos argentinos. Y somos conscientes de que este alegato por la justicia universal es una manera de alertarnos sobre la importancia de preservar los valores verdaderamente democráticos y de la exigencia de que cualquier gobierno cuide de sus ciudadanos.
Emociones por doquier: la transformación de la madre del ayudante fiscal, el discurso memorable de Strassera con su famosa frase Nunca más, que se convierte en una llamada universal a la memoria histórica, y la relevancia del juicio, que marcó un antes y un después en los procesos judiciales contra los líderes de un país.
Didáctica, honesta y emocional. Una lección de cine que merece ser vista.

ARGENTINA 1985. 2022. Argentina. Color. 140 Min.
Dirección: Santiago Mitre
IntérpretesRicardo Darín, Peter Lanzani, Norman Briski, Claudio Da Passano, Héctor Díaz, Alejandra Flechner, Alejo García Pintos, Carlos Portaluppi, Brian Sichel, Walter Jacob, Laura Paredes, Gina Mastronicola
Guion: Santiago Mitre, Mariano Llinás
Música: Pedro Osuna
Fotografía: Javier Juliá

miércoles, 26 de agosto de 2026

(3) EL CRIMEN DE CUENCA, de Pilar Miró (1980)

Relato impactante
Aunque realidad el matiz preponderante es la atemporalidad, esta obra hace tambalear los cimientos de la justicia española en los primeros años del siglo XX. La realizadora Pilar Miró se decanta por la contundencia y por un estilo directo, pues de la pantalla surgen, sin ningún tipo de tapujos, durísimas escenas de torturas por parte del aparato estatal. De hecho —debido a la narración tan explícita de las torturas por parte del cuerpo de la Guardia Civil— llevó al Gobierno de la UCD, con su ministro Ricardo de la Cierva al frente, a poner la película a disposición de la autoridad militar. De esta forma, la cinta quedó secuestrada durante más de año y medio y su realizadora fue objeto de un proceso militar. Finalmente fue estrenada a mediados de 1981, siendo la única película española prohibida durante la democracia tras la desaparición de la censura en 1977.
Con este film se pone en entredicho el concepto de justicia y la presunción de inocencia en un proceder judicial tercermundista en el que las víctimas eran como funámbulos que caminan por un alambre destensado, pues dependían absolutamente del azar: nótese que la suerte de ambos dependerá del juez de instrucción que en ese momento ostentara el cargo; de esta manera —desafortunadamente para Gregorio y León— pasaron de un primer juez ponderado que sobreseyó la causa a otro que era totalmente parcial. 
La película también hace referencia a las desigualdades sociales existentes y a las condiciones de pobreza a las que estaba sometida la población. La corrupción política junto con el afán de venganza (del diputado Contreras y del cura párroco) también están presentes con la persistente obstinación por parte del sector conservador.
Por último, es muy interesante observar cómo los rumores infundados y la brutalidad coercitiva de las palizas se pueden convertir en potentes argumentos. Así, los dos braceros (también la mujer de Gregorio) dudan de la inocencia del otro. Todo ello nos transporta a una desgarradora reflexión: ¿cómo actuaríamos nosotros en la misma situación?, ¿delataríamos, incluso mintiendo, a un amigo? 
Memorables los actores e impactante la aparición del Cepa cuando escucha la voz del romance del ciego. El crimen de Cuenca es un fantástico alegato contra la tortura y la vulneración de los derechos de la ciudadanía. Recomendable.

EL CRIMEN DE CUENCA. 1980. España. Color. 92 Min.
Dirección: Pilar Miró
IntérpretesAmparo Soler Leal, Fernando Rey, Héctor Alterio, José Manuel Cervino, Mary Carrillo, Francisco Casares, Eduardo Calvo, José Vivó, Félix Rotaeta, Guillermo Montesinos, Mercedes Sampietro, Assumpta Serna, Daniel Dicenta
Guion: Salvador Maldonado, Pilar Miró. Idea: Juan Antonio Porto
Música: Antón García Abril
Fotografía: Hans Burmann

martes, 25 de agosto de 2026

(3) IMITACIÓN A LA VIDA, de Douglas Sirk (1959)

Nacidas para sufrir
Lágrimas teñidas de sufrimiento recorren las mejillas de Annie. Después de toda una vida de abnegación por su hija y de sembrar el bien por todas partes, no ha sido correspondida. Aunque es víctima de un contexto social marcado por la discriminación racial, Annie está hecha de una pasta especial; lucha por sobrevivir, empatiza con la gente y defiende a los suyos hasta las últimas consecuencias. 
Estamos en 1947. Racismo en Estados Unidos. La segregación y la discriminación son como un nubarrón colmado de angustia que acecha constantemente a las personas de raza negra. Una atmósfera poco propicia para realizarse como persona.
Este melodrama trata varios aspectos inherentes a las relaciones y particularidades humanas tales como el amor, la superación personal (no se puede obviar la historia de Lora Meredith), la amistad y el machismo. Aun así, el eje central es el racismo (tanto el latente como el patente). La crítica a la sociedad estadounidense es evidente. Ahora bien, dicho esto, es importante destacar la destreza y el ingenio de Douglas Sirk al confeccionar una obra que contiene muchas piezas. Estas van desde la marginación (que sería la pieza más grande) hasta los problemas mundanos (las más pequeñas). Imitación a la vida habla del hundimiento psicológico y de la indefensión, de la marginación y la estigmatización propiciada por un supremacismo institucional. 
Un filme conmovedor que, pese a pisar caminos resbaladizos cercanos a la sensiblería, no cae en ellos. Al contrario; expresa, transmite, emociona y llega al espectador.

IMITATION OF LIFE. 1959. Estados Unidos. Color. 124 Min.
Dirección:  Douglas Sirk
Intèrprets: Lana Turner, John Gavin, Sandra Dee, Robert Alda, Susan Kohner, Dan O'Herlihy, Juanita Moore, Troy Donahue, Sandra Gould, Ann Robinson
Guion: Eleanore Griffin, Allan Scott. Novel·la: Fannie Hurst
Música: Frank Skinner
Fotografía: Russell Metty

domingo, 23 de agosto de 2026

(3) GENTE CORRIENTE, de Robert Redford (1980)

Sufrimiento universal
El globo terráqueo está conformado por personas cuya extensión está repleta de gente corriente. Gente sencilla, común y humilde que se las ve y se las desea para superar las adversidades que les presenta la vida. Podemos ejercer diferentes oficios, recibir una nómina, pagar las facturas, etc., y también hacer frente a los ineludibles problemas cotidianos. Cada cual con los suyos, pero dificultades e inconvenientes al fin y al cabo. 
En la película estamos delante de una familia adinerada y, presumiblemente, con todo a su favor para ser feliz. Sin embargo, un acontecimiento negativo —como es un accidente mortal de un ser querido— los iguala con otros tipos de familias de diferente clase social a la categoría de, tal como reza el título del film, gente corriente. 
A veces nos estrujamos demasiado el cerebro en que pasen cosas extraordinarias, no habituales, cuando lo realmente sorprendente son las idas y venidas, lo bueno y lo malo, las alegrías y las penurias que tenemos que experimentar en nuestro día a día.
Es necesario que el arte —en sus múltiples disciplinas— exprese el acontecer terrenal a través de una mirada objetiva y distante que refleje los sentimientos y las emociones de los seres humanos. En mi opinión, esta ópera prima de Robert Redford plasma esta idea y se acerca a una manera de hacer cine más introspectiva, asomándose al interior de los personajes y analizando sus pensamientos y sensaciones.
En el film afloran aspectos tan delicados y sensibles como el suicidio, la muerte prematura o el dolor paterno. Elementos que están ahí y que, aunque hacemos lo indecible por invisibilizarlos, son compañeros de viaje en nuestra travesía vital. No es lo mismo sentir el dolor que verlo desde fuera, no es lo mismo enterarse de un fallecimiento ajeno que experimentarlo en nuestras propias carnes y no es lo mismo escuchar la palabra suicidio con sus connotaciones asépticas que sentir sus efectos cuando un allegado se quita la vida.
¿Cómo puede una persona sintetizar o asumir desgracias como la muerte o el intento de suicidio de un hijo? ¿Cómo sobrellevar en el caso de Conrad la pérdida de su hermano? No habría suficiente tinta en el mundo para expresar y describir en palabras semejante cantidad de sufrimiento. Sin embargo, esta película logra mostrar todas esas disposiciones emocionales a través de un profundo estudio anímico de los personajes. 
Narrada con sencillez, pero con astucia, la historia revela los diferentes caracteres y comportamientos de los afectados en esa concatenación de circunstancias adversas. El eje de la obra es Conrad, un adolescente que tiene que pasar por la experiencia traumática de la muerte de su hermano en un accidente en alta mar en el que se encontraban los dos. Consumido por el sentimiento de culpa, intenta suicidarse. Con su madre —fría y con dificultades para expresar sus emociones— mantiene una relación distante y con su padre —comprensivo, que sufre en silencio sin dar salida a su desdicha— trata de reconectar. La compañera que conoce en el coro será su gran esperanza para reflotar del pozo en el que está sumido.
Por último, hay un personaje muy importante en el film que es la figura del psiquiatra. Su papel como espectador imparcial y objetivo tiene una influencia preponderante en la evolución del protagonista. Conrad necesita afecto correspondido y se funde en un abrazo amistoso con su psiquiatra, sellando así nuestra vulnerabilidad y, al mismo tiempo, nuestra fortaleza como seres humanos y como gente corriente.

ORDINARY PEOPLE. 1980. Estados Unidos. Color. 123 Min.
Dirección: Robert Redford
Intérpretes: Donald Sutherland, Mary Tyler Moore, Judd Hirsch, Timothy Hutton, M. Emmet Walsh, Elizabeth McGovern, Dinah Manoff, Fredric Lehne, Adam Baldwin, James Sikking, Basil Hoffman, Quinn K. Redeker
Guion: Alvin Sargent, Nancy Dowd. Novela: Judith Guest
Música: Varios
Fotografía: John Bailey