jueves, 16 de abril de 2026

(2) CASANOVA, de Federico Fellini (1976)

Estimable, aunque excesiva
El director italiano opta por diseccionar la figura de su protagonista para enfrentarlo a la realidad de la vida junto con la decadencia moral de la aristocracia y la burguesía. Así, el personaje es consciente de su vulnerabilidad y es preso de sus dudas existenciales. Sus habilidades sexuales, lejos de ser un aliado en su realización personal, actúan como obstáculo a la hora de mostrar su intelectualidad. Casanova lucha, viaja, se mueve por el mundo y trata de encontrarse a sí mismo. Las escenas, turbadoras e impactantes, se suceden a lo largo del metraje: competiciones sexuales, voyerismo, mujeres forzudas… El protagonista adora la feminidad y se acerca a lo diferente.
La versión personal de Fellini acerca de Giacomo Casanova es un ejercicio fílmico caótico, grotesco e irreverente. Una arriesgada propuesta con tintes surrealistas acompañada de la magistral e hipnótica música de Nino Rota. Con momentos brillantes —especialmente la corte de Württemberg, extravagante ópera repleta de teclados psicodélicos culminada con un coito de muñeca de porcelana— y otros más desafortunados, la película contiene muchos altibajos
A pesar de su acertada atmósfera y ambientación, de su lograda mixtura entre lo onírico, lo cómico y lo sexual y de la gran interpretación de Donald Sutherland, el resultado es estimable, aunque excesivo en todos los sentidos, también en las dos horas y media de metraje.

IL CASANOVA DI FEDERICO FELLINI. 1976. Italia. Color. 148 Min. 
Dirección: Federico Fellini
Intérpretes: Donald Sutherland, Tina Aumont, Cicely Browne, Carmen Scarpitta, Clara Algranti, Daniela Gatti, Margareth Clémenti, Olimpia Carlisi, Chesty Morgan, Leda Lojodice, Silvana Fusacchia, Clarissa Mary Roll 
Guion: Bernardino Zapponi
Música: Nino Rota
Fotografía: Giuseppe Rotunno

Crítiques de Fellini (cliqueu en aquest mateix enllaç)

miércoles, 15 de abril de 2026

(3) GIANT SANDS "Chore of Enchantment" (2000)

Folk en el regazo del aria de Donizetti
Como un sustrato, “Una furtiva lagrima” de la ópera L’elisir d’amore de Gaetano Donizetti (ya se inicia en “Overture”, su primera canción introductoria), va recorriendo cada tema de este disco. Sustrato que se adhiere al espíritu de un trabajo de letras crípticas y ritmos pausados entre el folk, country y rock alternativo.
Las baquetas rítmicas nos transportan en “(Well) Dusted” al sentimiento de vacío y de soledad que experimenta su protagonista. En “Punishing Sun” se realiza un canto —metafórico y enigmático— a la resignación con resquicios abiertos a la esperanza a través de una guitarra apacible. Especialmente interesantes son estos versos:

Candles are melting without being lit.
Knocked upside the head without even being hit.
The lamp light flickers from a bad wire.
The dark is self editing prior to expire.

Velas que se derriten sin ser encendidas, 
atizado en la cabeza sin ser golpeado,
la lámpara parpadea por un cable defectuoso,
la oscuridad se corrige antes de cesar.

La suavidad melódica continúa con “X-tra Wide”, de texto oscuro, que critica el sobreesfuerzo que supone alcanzar la felicidad dictada por los convencionalismos sociales. 
El grupo hace una especie de interludio y nos conecta con “1972”, referencias al año en cuestión a través de trallazos rockeros y hard. 
“Temptation of egg” es una pieza lisérgica y contemplativa del sexo femenino, canalizada por un recurrente piano, un fondo de órgano junto con una sincopada percusión. La desesperación y la redención tienen entrada en “Raw”, música tranquila liderada por el teclado.
“Wolfy” trae consigo un cambio de estilo y, con ritmos que recuerdan a Beck, ejecutan un ajuste de cuentas a la crítica periodística.
Mención especial es para la canción “Shiver”, de corte más comercial, pero de inmensa calidad que gana en cada escucha. El tema juega muy bien con los sonidos y contiene una llamada a estremecernos y hacer estremecer al prójimo. “Dirty from the Rain” es un bello folk, una cáustica referencia a la intoxicación —manipulación y tergiversación— que sufrimos por parte de los poderes fácticos. 
Cautivador y pausado es el corte “Astonished (In Memphis)”, donde se habla del asombro y estupefacción de las relaciones que, presumiblemente, nos aportan valores de vida. Seguimos con el estado reposado y sosegado en “No Reply”, en la que se expone la incomprensión en la comunicación entre personas. Las influencias de Bowie son evidentes en “Satellite”, una fresca y excelente orquestación en la que se hace referencia a las limitaciones humanas y a la incapacidad de abarcarlo todo. Ocurre lo mismo que con “Shiver”: cada vez que se escucha, gana en matices.
Aires jazzísticos y un sugerente piano contiene “Bottom Line Man”, de una gran profundidad vital, realista y escéptica. La parábola bukowskiana con tintes blueseros de “Way to End The Day” es una oda (¿que maldice?) a la resaca. El disco llega a su fin con el instrumental epílogo cuyo destino es un santuario, bello tema con aires folk que se asienta en el regazo del aria de Donizetti. Buen disco.

Grabado en: Tucson, New York City and Memphis
Duración: 59:53
Canciones: 16
Sello discogràficoThrill Jockey / Loose Music
Productor/es: John Parish, Jim Dickinson, Kevin Salem

martes, 14 de abril de 2026

(3) LA VIDA PRIVADA DE SHERLOCK HOLMES (1970), de Billy Wilder

Mirada en interior del detective
La privacidad de cada uno está muy alejada de la percepción y valoración que los demás hacen de nosotros. Es bien sabido que el ser humano es vulnerable y está lleno de debilidades (¿quién no las tiene?). Causa extrañeza, sin embargo, cuando éstas provienen de un héroe. Y en este caso, nuestro héroe es el archiconocido Sherlock Holmes.
Pues bien, aquí Billy Wilder —de forma valiente y arriesgada— le presenta como alguien vulnerable, por momentos dubitativo, consumidor de cocaína y analfabeto emocional en el amor: un Holmes más "humano", en definitiva. Este hecho quizá sea el corazón subrepticio, motor de la historia que el director austriaco nos quiere contar. Y lo hace de forma segmentada con dos tramas diferenciadas. La primera media hora, muy divertida e inteligente, predomina la comicidad. A partir de ahí, ya se adentra en el misterio que caracteriza a los relatos del detective británico, aunque sin olvidar los diálogos ocurrentes y dotados de humor.
Las piezas del guion están muy bien ensambladas y el relato aguanta su ritmo. Además, está acompañado por unas solventes interpretaciones, especialmente la del Dr. Watson. Un film para revisitar en cualquier momento: no nos defraudará.

THE PRIVATE LIFE OF SHERLOCK HOLMES. 1970. Reino Unido. Color. 125 Min.
Dirección: Billy Wilder
Intérpretes: Robert Stephens, Colin Blakely, Geneviève Page, Christopher Lee, Tamara Toumanova, Clive Revill, Irene Handl
Guion: Billy Wilder, I.A.L. Diamond. Personatge: Arthur Conan Doyle
Música: Miklós Rózsa
Fotografía: Christopher Challis

lunes, 13 de abril de 2026

(1) MRS. LOWRY & SON (2019), d'Adrian Noble

El hombre que pinta
Esta historia entre una madre y un hijo envuelve una relación difícil y agridulce. A lo largo de su vida ocurre un gran cambio: el hecho de pasar de cuidador a ser cuidado. Sin embargo, la intensidad de la ocupación y preocupación no fue la misma. En ese caso, la abnegación proviene del hijo. Un hijo con grandes ilusiones y expectativas con el arte de la pintura. La madre —cruel, clasista y egocéntrica— le niega el pan y la sal, remarcándole que no tiene las suficientes habilidades para ser un gran pintor. Mrs. Lowry vive amargada por una vida que le hubiera gustado llevar y no pudo. Fracasada en el matrimonio, renegada de su clase social, culpa a su hijo de todos sus males. Él pinta, cuida y se desvive por ella... hasta que, después de muerta, las cosas tomarán un giro totalmente diferente: será reconocido como un gran pintor en la posteridad.
Todo esto el director lo trata de reflejar en la pantalla a través de los sentimientos y emociones, pero no lo consigue. Si bien la factura técnica es digna, el producto queda como muy adocenado debido al exceso de azúcar en sus secuencias (el abuso de la música con aires nostálgicos ayuda bastante). Mrs. Lowry & Son es una película amable que se deja ver, pero que no infunde entusiasmo.

MRS. LOWRY & SON. 2019. Estados Unidos. Color. 88 Min.
Dirección: Adrian Noble
Intérpretes: Vanessa Redgrave, Timothy Spall, Wendy Morgan, Stephen Lord, David Schaal, Joanne Pearce, Michael Keogh, Ania Marson, Rose Noble
Guion: Martyn Hesford
Música: Craig Armstrong
Fotografía: Josep M. Civit

domingo, 12 de abril de 2026

(3) EL POLÍTICO (1949), de Robert Rossen

Corrupción política
Siempre ha sonado utópica la idea del político como persona que se dedica a hacer el bien para la sociedad. A pesar de que todo lo que nos rodea está relacionado con la política, a lo largo del tiempo hemos podido constatar que términos como "corrupción política" o "político corrupto" se han convertido en pleonasmos que se han instalado entre nosotros desde casi los inicios de esta actividad. Por esta razón, dada la imposibilidad de desemparejar ambos conceptos, esta película es, y será, atemporal.
La historia se centra en la figura de Willie Stark, en su ascenso y su metamorfosis. Aunque en un primer momento mostraba destellos de honestidad, preocupándose por el bienestar social y económico de los campesinos y la población más desfavorecida del estado, al final termina —como casi todo el mundo— claudicando. En medio se dibuja un relato de inseguridades, celos y diferencias de clase que a veces quedan como erráticas e imprecisas (no me acabo de creer del todo la infidelidad de la novia del periodista o la venganza final del médico). 
Sin embargo, destacaría sus recursos fílmicos, con la utilización de diferentes planos cinematográficos que enfatizan su narración, y especialmente, la denuncia implícita al sistema y a gran parte de los implicados en asuntos políticos que pervierten la esencia de su objetivo primigenio, que no es otro que garantizar el bien común de una sociedad. Este discurso tan peligroso hace que nos adentremos dentro del terreno resbaladizo del populismo y la demagogia. Ejemplos tenemos en abundancia en el transcurso de nuestra historia.

ALL THE KING'S MEN . 1949. Estados Unidos. Blanco y Negro. 109 Min.
Dirección: Robert Rossen
Intérpretes: Broderick Crawford, John Ireland, Joanne Dru, John Derek, Mercedes McCambridge, Shepperd Strudwick, Ralph Dumke, Anne Seymour, Katherine Warren
Guion: Robert Rossen. Novel·la: Robert Penn Warren
Música: Louis Gruenberg, George Duning
Fotografía: Burnett Guffey

sábado, 11 de abril de 2026

(2) LA JOVEN (THE YOUNG ONE) (1960), de Luis Buñuel

Sombras de indefensión
Basada en un relato corto de Peter Matthiessen ("Travelin’ Man"), la cinta es una coproducción mexicana junto con los Estados Unidos, de ahí su rodaje en inglés.
La joven es una película con aspectos interesantes donde subyace la indefensión aprendida de los más vulnerables. Cabe destacar, especialmente, un acertado tratamiento de conceptos tan controvertidos como son el racismo y el abuso de menores en un contexto donde la desigualdad y la falta de derechos eran el denominador común. También hay que añadir una cuidada puesta en escena y unas buenas interpretaciones en una historia que engancha desde el primer momento, cosa que pone de manifiesto el oficio del realizador aragonés. Y es que, a pesar de ser un film “poco Buñuel” —entre otras cosas porque fue un trabajo de encargo—, hay que reconocer que estamos ante una obra digna, aunque menor, de su filmografía.

LA JOVEN (THE YOUNG ONE). 1960. México. Blanco y Negro. 91 Min.
Dirección: Luis Buñuel
Intérpretes: Zachary Scott, Bernie Hamilton, Key Meersman, Crahan Denton, Claudio Brook
Guion: Hugo Butler, Luis Buñuel. Cuento: Peter Mathiessen
Fotografía: Gabriel Figueroa

(4) LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS (1956), de Don Siegel

De la anodinia a lo anodino
¿Sería mejor una vida sin dolor, sin sufrimiento, tal como plantean los personajes abducidos de este film? Pudiera ser que, sin pensar, en la primera centésima de segundo, dijéramos que nos abrazaríamos a una existencia desprovista de pesadumbre. Sin embargo, inmediatamente cambiaríamos de parecer y tal pensamiento sería como la fugacidad de una nube que pasa por el cielo porque —si se me permite el juego de palabras—, en caso de que respondiéramos afirmativamente a la pregunta que encabeza este artículo, haríamos el funesto tránsito de la anodinia a lo anodino. Y es que, a decir verdad, horroriza pensar que podamos conocer un mundo carente de empatía y emociones, un universo rodeado de personas indiferentes y ajenas a los sentimientos del prójimo.
En el sustrato de La invasión de los ladrones de cuerpos hallamos este mensaje apocalíptico de los peligros que corremos ante una sociedad insolidaria, una alegoría de la deshumanización que actúa también como denuncia ante el macartismo reinante
Don Siegel lo canaliza todo lo expuesto a través de esta historia de ciencia ficción con impactantes imágenes: vainas, personas como autómatas, cuerpos reproduciéndose… Si a ello le añadimos la presión psicológica que supone el hecho de no poder dormir para no convertirte en uno de “ellos” o el choque emocional de descubrir a tus personas allegadas sin su alma interior, el resultado es un abrumador desasosiego. Una joya imprescindible y atemporal que es preciso conocer.

INVASION OF THE BODY SNATCHERS . 1956. Estados Unidos. Blanco y Negro. 80 Min.
Dirección: Don Siegel
Intérpretes: Kevin McCarthy, Dana Wynter, Larry Gates, King Donovan, Carolyn Jones, Jean Willes, Ralph Dumke, Sam Peckinpah, Virginia Christine, Tom Fadden, Kenneth Patterson, Dabbs Greer
Guion: Daniel Mainwaring. Relatos: Jack Finney
Música: Carmen Dragon
Fotografia: Ellsworth Fredericks