domingo, 9 de agosto de 2026

(3) ¿QUÉ INVADIMOS AHORA?, de Michael Moore (2015)

Otro mundo es posible
Hay que reconocer que este documentalista tiene un don especial para narrar y estructurar historias. Sus trabajos, didácticos, profundos y entretenidos a la vez, combinan a la perfección el drama con notas de ironía y humor, captando la atención del espectador. Son largas tiradas de metraje comprometido con la idea de un mundo igualitario y del bien común, que huyen del panfleto y se adentran en el rigor.
Esta vez satiriza la paranoia invasora de su país dando la vuelta a la tortilla: su objetivo es invadir Europa, tomar las mejores ideas y aplicarlas en Estados Unidos. De esta manera, el cineasta visita distintos lugares donde se implementan medidas universales de bienestar: salario digno, alimentación infantil, freno a los delitos bancarios… y los compara con la actitud del imperio estadounidense, subrayando que muchas de esas ideas provienen originalmente de allí.
Su cámara cáustica, llena de ironía y mala leche, se transforma también en un alegato a favor del interés colectivo, en el que los conciudadanos se protegen unos a otros. Moore, como se ha mencionado antes, sabe contarlo fantásticamente, intercalando imágenes de archivo y entrevistas con sus punzantes y divertidas apariciones.
Debe verse y revisitarla de vez en cuando para no olvidar que otro mundo es posible.

WHERE TO INVADE NEXT. 2015. Estados Unidos. Color. 106 Min.
Dirección: Michael Moore
Intérpretes: Personatges documental
Guion: Michael Moore
Fotografía: Jayme Roy, Richard Rowley

sábado, 8 de agosto de 2026

(3) O QUE ARDE, de Oliver Laxe (2019)

¿Qué es lo que arde realmente?
Ver esta película es adentrarse en una mezcla de experiencia sensorial y emocional. Si bien la historia contiene un innegable trasfondo dramático, las imágenes poseen una gran potencia visual. De este modo, la pantalla se recrea en el fuego y los incendios de los bosques gallegos como metáfora de la desconexión entre el ser humano y la naturaleza.
La trama presenta la contradicción de mostrar a Amador, el protagonista, amante de la naturaleza y de la vida sosegada, junto con su piromanía. Una vez cumple condena, regresa a la aldea y se redime. A partir de entonces, comienza a conectar con su madre y con el entorno e intenta acercarse a sus vecinos.
Pero todo se viene abajo. Aparece un nuevo incendio. No se llega a saber quién es el responsable. La película tampoco lo explica: quiere que seamos nosotros, los espectadores, quienes lo interpretemos.
O que arde es un trabajo que articula diferentes matices y lecturas. Habla de la soledad, de la falta de aceptación, de la autoestima, de la naturaleza, de la Galicia profunda… Todo ello, con una dimensión universal y aplicable a cualquier persona.

O QUE ARDE. 2019. España. Color. 89 Min.
Dirección: Oliver Laxe
Intérpretes: Amador Arias, Benedicta Sánchez, Inazio Abrao, Elena Mar Fernández, David de Peso, Alvaro de Bazal
Guion: Santiago Fillol, Oliver Laxe
Fotografía: Mauro Herce

jueves, 6 de agosto de 2026

(2) EN UN MUELLE DE NORMANDÍA, de Emmanuel Carrère (2021)

Cada una en su lugar
Escuchamos y leemos noticias sobre la precariedad laboral. A veces lo hemos vivido en nuestras propias carnes. Otras, alguien nos lo ha contado. Puede que estos hechos queden como simples rumores o despierten nuestra conciencia, pero la verdad es que, lamentablemente, tenemos un elefante en la habitación. Desde las instituciones se intenta luchar, pero de manera insuficiente. Es la esclavitud del siglo XXI. Mientras unos sufren, algunos grandes empresarios (y no tan grandes), faltos de ética, se enriquecen.
Marianne Winckler, reconocida escritora de libros concienciada con el tema de la precariedad laboral, oculta su identidad y se postula para trabajar como limpiadora en un pueblo de Normandía para experimentar de primera mano cómo son las condiciones laborales de las trabajadoras. Es ahí cuando realmente se da cuenta de las situaciones tan duras, con bajos salarios y horas interminables, por las que tienen que pasar. Ello la ayudará a elaborar fielmente un libro de denuncia al respecto. Sin embargo, se percata de otro aspecto que seguramente, en un principio, no debería rondar por su cabeza: el buen ambiente de trabajo, la solidaridad de las compañeras y el vínculo tan fuerte que establece con Christèle y Marilou. Empezará entonces una lucha interna en la propia Marianne, porque realmente no sabe si verdaderamente el fin justifica los medios.
Se le podría achacar una narración un tanto redundante y un metraje más largo que el que realmente necesitaba; aun así, Le Quai de Ouistreham es una interesante historia de denuncia sobre la situación laboral de estas trabajadoras. Aporta, además, una reflexión importante acerca de la ética en los métodos utilizados por los periodistas y literatos para llevar a cabo sus proyectos. Como dice Christèle al final del film: “cada una en su lugar”.

LE QUAI DE OUISTREHAM. 2021. Francia. Color. 102 Min.
Dirección: Emmanuel Carrère
Intérpretes: Juliette Binoche, Hélène Lambert, Léa Carne, Didier Pupin, Evelyne Porée, Patricia Prieur, Émily Madeleine, Nathalie Lecornu, Louise Pociecka, Aude Ruyter, Jérémy Lechevallier, Kévin Maspimby
Guion: Emmanuel Carrère, Hélène Devynck. Novela: Florence Aubenas
Música: Mathieu Lamboley
Fotografía: Patrick Blossier

martes, 4 de agosto de 2026

(3) AVARICIA, d'Erich von Stroheim (1924)

La esclavitud del dinero
Si hacemos un análisis de la historia de la humanidad, llegamos a la triste conclusión de que nuestro comportamiento gira en torno al rédito económico. Desgraciadamente, hasta nuestros días ha imperado la persecución de dicho beneficio mediante la especulación: una especie de capitalismo financiero cuyo único objetivo es el amasamiento de dinero para el enriquecimiento personal. 
Aplastar a unos para que otros puedan vivir bien: esa es la consigna. Nos encontramos, pues, con que hemos pasado de la búsqueda de la verdad en la Antigüedad a la del capital; esto es, de la filantropía a la misantropía.
Erich von Stroheim consigue con Avaricia un fiel reflejo de lo comentado. Una obra atemporal que muestra de manera muy directa todas las pulsiones internas agresivas del ser humano en pos del materialismo. Una actitud que antepone el individualismo a la colectividad.
La película reflexiona acerca de esa obsesión adictiva que da lugar a la corrupción y a la envidia, capaz, además, de romper relaciones interpersonales y vidas. Las imágenes del film, al igual que su guion, están teñidas de una hosca profundidad en las que se extrae, desde lo más subrepticio de nuestro ser, esa absurda obstinación por complicarnos la existencia.
Sus imágenes estremecedoras —fantástica la escenografía y las expresiones interpretativas de sus protagonistas—, con un mensaje negativo y real al mismo tiempo, dotan a la cinta de una honda profundidad. Cabe destacar también el innovador uso de detalles metafóricos y premonitorios como el entierro que aparece detrás del casamiento o el ataque del gato a los periquitos.
En definitiva, una cinta didáctica y reflexiva que debe verse.

GREED. 1924. Estados Unidos. Blanco y negro. 125 Min. Cine mudo.
Dirección: Erich von Stroheim
Intérpretes: Zasu Pitts, Gibson Gowland, Jean Hersholt, Dale Fuller, Tempe Pigott, Sylvia Ashton, Chester Conklin, Joan Standing
Guion: Erich von Stroheim, June Mathis. Novela: Frank Norris
Fotografía: William H. Daniels, Ben Reynolds

lunes, 3 de agosto de 2026

(2) LA GRAN MENTIRA, de Rafael Gil (1956)

Jugando sucio
Como espectadores, nos sentamos en la butaca o en el sofá de casa y vemos el resultado final de cualquier producción. No somos conscientes, sin embargo, de todo lo que se oculta detrás de la gran pantalla: dónde y cómo se ha grabado la cinta, las relaciones interpersonales en el rodaje o los requisitos contractuales y sus consecuencias. Al hilo de lo comentado, este film hace una interesante denuncia del "juego" que se cuece en la industria cinematográfica (en este sentido, la obra es atemporal). De esta manera las envidias, las traiciones, el abuso de poder y el monopolismo del cacique de los Estudios Sándalo (quien prioriza el negocio en detrimento del arte), son las que predominan en un contexto cada vez más deshumanizado.
En la misma trama se entremezcla la historia de Teresa Campos, una maestra de escuela con diversidad funcional que vive en un pueblo a 300 km de la capital.  Ésta es instrumentalizada por César Neira —actor en horas bajas y vetado por la industria— quien intenta relanzar su carrera utilizando a la maestra y al sentimiento emocional del público. Desde este punto de vista recuerda a Calle Mayor, de Juan Antonio Bardem, donde se pone de manifiesto la crueldad del ser humano. En aquella; para divertirse, en ésta; para sacar beneficio económico y social.
En este aspecto crítico, junto con los toques de humor donde incluso se ríen de ellos mismos (el apunte sobre el cine religioso sobre el tándem Escrivá-Gil), se encuentra, en mi opinión, el punto más interesante de la película. Lo demás ya flojea bastante, especialmente la relación almidonada de la pareja protagonista y algunos giros de guion que parecen estar introducidos con calzador. El final, muy forzado, es bastante inverosímil y con moralina, pero no hay que desdeñar este trabajo: su reflexión sobre la gran mentira, la metáfora ficción versus realidad, la manipulación perversa y la cosificación humana son elementos muy bien tratados en este discreto, pero estimable film.

LA GRAN MENTIRA. 1956. España. Blanco y negro. 100 Min.
Dirección: Rafael Gil
IntérpretesFrancisco Rabal, Madeleine Fischer, Jacqueline Pierreux, Manolo Morán, Juan Calvo, Rafael Bardem, Irene Caba Alba, Milagros Leal, Rafaela Aparicio, Ángel de Echenique, Ángel Jordán, José Ramón Giner, Bobby Deglané
Guion: Vicente Escrivá, Ramón D. Faraldo. Historia: Vicente Escrivá
Música: Jesus Guridi
Fotografía: Alfredo Fraile, Federico G. Larraya

domingo, 2 de agosto de 2026

(3) SÓLO LOS ÁNGELES TIENEN ALAS, de Howard Hawks (1939)

Entre el amor y la muerte
Allá donde la muerte es costumbre y se sobrelleva el duelo de forma extravagante se encuentra Geoff Carter, gerente de un servicio de transporte aéreo de mercancías ubicado en La Barranca, ciudad portuaria a orillas del Pacífico, hacia los Andes sudamericanos. Los pilotos tienen un trabajo de riesgo extremo, suplantado por la filosofía de vida —entre la indefensión aprendida, la resignación y lo festivo— que adoptan los dueños y empleados de la compañía. Bonnie Lee, una corista que está de vacaciones, se queda muy afectada por ese contraste tan marcado. Pero al mismo tiempo se enamora perdidamente de Geoff, un hombre complejo, duro y que parece tener pocos sentimientos.
En ese microcosmos se desarrolla la estructura argumental. Historias de amor presentes (Geoff y Bonnie), relaciones pretéritas (Geoff y Judy), lazos fuertes de amistad (Geoff y Kid) y asuntos escabrosos del pasado: Bat Kilgallen y Kid (cuando dejó morir a su hermano en un accidente aéreo).
El caso es que toda esa mezcolanza —que en un principio parece tener poco arreglo—, gracias a su excelente guion, permanece ordenada y con las piezas encajadas durante todo el metraje. Y es que con esta obra puedes reírte con su ironía y comicidad, pero también puedes indignarte con las malas condiciones laborales de los pilotos. Como la vida misma, la dicha y la desdicha se encubren una a otra, pero en este contexto de forma más acentuada.
Hay que decir que chirría un poco, con el atenuante de la época, el papel secundario que desempeña la mujer (siempre supeditada al hombre), así como el exceso de testosterona de algunas escenas. Esto no es impedimento para afirmar que estamos ante un film tan volcánico como pasional, y que emana una gran fuerza cautivadora.

ONLY ANGELS HAVE WINGS. 1939. Estados Unidos. Blanco y negro. 121 Min.
Dirección: Howard Hawks
Intérpretes: Cary Grant, Jean Arthur, Rita Hayworth, Thomas Mitchell, Allyn Joslyn, Richard Barthelmess
Guion: Jules Furthman
Música: Dimitri Tiomkin
Fotografía: Joseph Walker

sábado, 1 de agosto de 2026

(4) RIFIFÍ, de Jules Dassin (1955)

Lección de cine noir
Les películas que abordan temas relativos a delitos de robo o a organizaciones criminales mafiosas suelen dejar un halo de romanticismo en el espectador. Sin embargo, hay que reconocer que la realidad es totalmente distinta porque, de alguna manera, nos sentimos ajenos al modo de vida de unos personajes que, aunque podamos comprender e incluso empatizar con ellos, los tratamos como seres mitológicos una vez nos ausentamos de la sala de cine.
Desafortunadamente, el crimen organizado tiene su espacio y la temática no es en absoluto baladí. Es por eso por lo que una función muy importante de los responsables de estas obras es alejarse de la frivolidad y realizar un análisis profundo de la psicología de los personajes. 
Nos podríamos preguntar qué es lo que lleva a un ser humano a jugarse la vida de esa manera, cuáles son sus sentimientos, sus virtudes, sus debilidades o si valoran nociones como la amistad, el amor, la empatía o la familia. Por suerte, Jules Dassin contempla y reflexiona sobre esos aspectos. De esta manera, en la película aparecen un padre de familia, un experto en vaciar cajas fuertes —enamoradizo y vulnerable con las mujeres— y un ladrón que, tras cinco años en prisión, quiere cambiar de vida y que se encuentra con que su amante está con un conocido gánster. Esta tríada se enfrenta a mafiosos ambiciosos, sin escrúpulos y, algunos de ellos, con problemas con las drogas. Algo así como un partido del pretendido bien contra el histórico mal, con la guadaña como trofeo para la mayoría.
El oficio del director estadounidense —afincado por entonces en París huyendo de la caza de brujas del senador McCarthy— es rotundamente visible: ritmo ágil, imágenes atractivas y escenas muy bien estudiadas como la del boquete que realizan desde el piso de arriba. Elementos que refuerzan los aspectos íntegramente humanos que la película resalta, ya sea la amistad de Stéphanois con Carl, la lucha por la recuperación del niño o las implicaciones emocionales de los protagonistas. Humanidad que contrasta con la violencia explícita imperante (maltrato físico o disparo a un indefenso).
Rififi es una obra bien narrada y muy trabajada (magistral la escena silenciosa del robo) con unos resultados más que satisfactorios porque maneja conceptos tan necesarios en el mundo cinéfilo como son el entretenimiento, la calidad, la complejidad y la profundidad. Ahora bien, hay algún punto negro que no me gustaría dejar pasar por alto como es la marginación, y la violencia de género en particular (detestable la escena del maltrato con la correa) y la misoginia en general. Tal vez sea injusto escribir esto desde esta posición, contexto y época, porque en los años cincuenta era una cuestión normalizada. En estas líneas, queda reflejada, al menos, una sociedad huérfana de igualdad de derechos para las mujeres.

DU RIFIFI CHEZ LES HOMMES. 1955. Francia. Blanco y negro. 117 Min.
Dirección: Jules Dassin
Intérpretes: Jean Servais, Carl Mohner, Robert Manuel, Jules Dassin, Marie Sabouret, Janine Darcey, Magali Noël, Pierre Grasset, Robert Hossein, Marcel Lupovici, Claude Sylvain, Dominique Maurin
Guion: Jules Dassin, René Wheeler, Auguste Le Breton
Música: Georges Auric
Fotografía: Philippe Agostini