sábado, 4 de julio de 2026

(3) MASTER AND COMMANDER: THE FIRST SIDE OF THE WORLD, de Peter Weir (2003)

Experiencia tan absorbente como entretenida
No he visto toda la filmografía de Peter Weir, solo he disfrutado de aproximadamente la mitad, pero hay algo en su manera de contar historias que siempre me ha atrapado. A veces, sin saber muy bien por qué, uno conecta más con ciertos directores que con otros.
En este caso, he de confesar que me parece una producción más que notable, aunque sin llegar a la maestría de Dead Poets Society o The Truman Show.
Master and Commander es una película de aventuras ambientada en plena época de las guerras napoleónicas entre ingleses y franceses. El oficio del director australiano se revela desde el primer momento en la sutileza con la que conjuga diversos conceptos vitales: la amistad, la disciplina, el honor, la psicología —tanto en la obsesión del capitán por capturar el barco francés como en la estrategia que despliegan ambos contendientes— y, sobre todo, la música. Esta última se convierte en un elemento esencial, capaz de subrayar las contradicciones de la existencia, donde el horror y la belleza conviven, irreconciliables, como una pareja mal avenida. De la misma manera, es disonante la amistad entre Aubrey y Maturin: tan cercanos el uno al otro como opuestos —militarismo frente a ciencia—. Su lucha por mantener ese vínculo afectivo es admirable y constante.
En definitiva, una película que ofrece una experiencia tan absorbente como entretenida. Una gran historia, con una puesta en escena impecable, una factura técnica extraordinaria y unas interpretaciones de altísimo nivel.

MASTER AND COMMANDER: THE FIRST SIDE OF THE WORLD. 2003. Estados Unidos. Color. 137 Min.
Dirección: Peter Weir
Intérpretes: Russell Crowe, Paul Bettany, James D'Arcy, Edward Woodall, Chris Larkin, Max Pirkis, Jack Randall, Max Benitz
Guion: Peter Weir, John Collee. Novel·les: Patrick O'Brian
Música: Christopher Gordon, Iva Davies, Richard Tognetti
Fotografía: Russell Boyd