Oscura y bella a la vez
Con una narrativa fílmica parsimoniosa, alejada de los estándares que el espectador medio está acostumbrado, Béla Tarr ofrece una obra extraña, críptica y bella sobre la degradación humana. El realizador húngaro suscita confusión deliberadamente para que el espectador extraiga sus propias conclusiones. De esta manera, el cineasta propone una deshabituación (in)voluntaria que fuerza al espectador a reflexionar acerca de los planteamientos ofrecidos en la pantalla. Armonías de Werckmeister es una degustación de imágenes que se intensifica a medida en que se profundiza en la comprehensión del contenido. Esta reveladora experimentación sucede ya a partir de su tan clarificadora como desconcertante primera secuencia. János Valuska explica en un bar el funcionamiento del sistema solar y, de fondo, una fantástica pieza de Mihály Víg (la música es esta obra es un elemento tan crucial como las imágenes) que otorga a la escenificación de una aureola esplendorosa.
Su estilo visual tan peculiar esta trufado de planos de una única toma que nutren de significado a la voluntad de los personajes (como el recorrido de la horda hasta el hospital). Jugando con el simbolismo (el cadáver de la ballena, el príncipe, el hospital…) el director nos muestra de una manera desnuda la irracionalidad, la injusticia, el desamparo y una crítica al sistema estructural totalitario (a pesar que no se especifique el contexto).
Difícil de definir. Oscura y bella a la vez. Creo que es de esas películas que muestran diferentes matices en cada visionado. Recomendable.
WERCKMEISTER HARMÓNIÁK. 2000. Hungría. Blanco y Negro. 139 Min.
Dirección: Béla Tarr
Intérpretes: Lars Rudolph, Peter Fitz, Hanna Schygulla, János Derzsi, Djoko Rosic, Tamás Wichmann, Ferenc Kállai
Intérpretes: Lars Rudolph, Peter Fitz, Hanna Schygulla, János Derzsi, Djoko Rosic, Tamás Wichmann, Ferenc Kállai
Guion: Béla Tarr. Novela: László Krasznahorkai
Música: Mihály Víg
Fotografia: Gábor Medvigy
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