Como un sustrato, “Una furtiva lagrima” de la ópera L’elisir d’amore de Gaetano Donizetti (ya se inicia en “Overture”, su primera canción introductoria), va recorriendo cada tema de este disco. Sustrato que se adhiere al espíritu de un trabajo de letras crípticas y ritmos pausados entre el folk, country y rock alternativo.
Las baquetas rítmicas nos transportan en “(Well) Dusted” al sentimiento de vacío y de soledad que experimenta su protagonista. En “Punishing Sun” se realiza un canto —metafórico y enigmático— a la resignación con resquicios abiertos a la esperanza a través de una guitarra apacible. Especialmente interesantes son estos versos:
Candles are melting without being lit.
Knocked upside the head without even being hit.
The lamp light flickers from a bad wire.
The dark is self editing prior to expire.
Velas que se derriten sin ser encendidas,
atizado en la cabeza sin ser golpeado,
la lámpara parpadea por un cable defectuoso,
la oscuridad se corrige antes de cesar.
La suavidad melódica continúa con “X-tra Wide”, de texto oscuro, que critica el sobreesfuerzo que supone alcanzar la felicidad dictada por los convencionalismos sociales.
El grupo hace una especie de interludio y nos conecta con “1972”, referencias al año en cuestión a través de trallazos rockeros y hard.
“Temptation of egg” es una pieza lisérgica y contemplativa del sexo femenino, canalizada por un recurrente piano, un fondo de órgano junto con una sincopada percusión. La desesperación y la redención tienen entrada en “Raw”, música tranquila liderada por el teclado.
“Wolfy” trae consigo un cambio de estilo y, con ritmos que recuerdan a Beck, ejecutan un ajuste de cuentas a la crítica periodística.
Mención especial es para la canción “Shiver”, de corte más comercial, pero de inmensa calidad que gana en cada escucha. El tema juega muy bien con los sonidos y contiene una llamada a estremecernos y hacer estremecer al prójimo. “Dirty from the Rain” es un bello folk, una cáustica referencia a la intoxicación —manipulación y tergiversación— que sufrimos por parte de los poderes fácticos.
Cautivador y pausado es el corte “Astonished (In Memphis)”, donde se habla del asombro y estupefacción de las relaciones que, presumiblemente, nos aportan valores de vida. Seguimos con el estado reposado y sosegado en “No Reply”, en la que se expone la incomprensión en la comunicación entre personas. Las influencias de Bowie son evidentes en “Satellite”, una fresca y excelente orquestación en la que se hace referencia a las limitaciones humanas y a la incapacidad de abarcarlo todo. Ocurre lo mismo que con “Shiver”: cada vez que se escucha, gana en matices.
Aires jazzísticos y un sugerente piano contiene “Bottom Line Man”, de una gran profundidad vital, realista y escéptica. La parábola bukowskiana con tintes blueseros de “Way to End The Day” es una oda (¿que maldice?) a la resaca. El disco llega a su fin con el instrumental epílogo cuyo destino es un santuario, bello tema con aires folk que se asienta en el regazo del aria de Donizetti. Buen disco.
Grabado en: Tucson, New York City and Memphis
Duración: 59:53
Canciones: 16
Sello discogràfico: Thrill Jockey / Loose Music
Productor/es: John Parish, Jim Dickinson, Kevin Salem

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