Estándares sociales que encarcelan cuerpo y mente
En un ambiente opresor que marca normas y atenaza el comportamiento individual, Marty se siente obligado a seguir la tendencia de la deseabilidad social. Bajo el yugo del puritanismo de su contexto familiar italoamericano, el protagonista suele circular bajo las faldas controladoras de su madre. El Bronx de Nueva York que pinta Delbert Mann es un contexto encorsetado, moralista e hipócrita donde todo se encuentra categorizado: debes casarte y tener familia una vez rebasas la treintena. Las mujeres suelen ser meros objetos divididos en dos ramales: el de la belleza y el de la fealdad. Para ello estarán constantemente sometidas a una mirada machista de enjuiciamiento que decidirá si las acepta en su mundo falocrático o las repudia hasta la humillación.
El film critica este tipo de sociedad y la mezquindad reduccionista de supeditar el alma humana a los azarosos caprichos genéticos de la arquitectura corporal. El resultado es una recua borreguil condimentada por el insípido aliño de la ignorancia.
La presión social es una influencia muy fuerte que nos marca a lo largo de nuestras vidas y esta obra muestra su poderosa capacidad. Marty, aunque cae en sus garras, consigue escapar en un final —eso sí— un poco almibarado.
MARTY. 1955. Estados Unidos. Blanco y Negro. 91 Min.
Dirección: Delbert Mann
Intérpretes: Ernest Borgnine, Betsy Blair, Esther Minciotti, Jerry Paris, Joe Mantell, Karen Steele, Augusta Ciolli, James Bell
Intérpretes: Ernest Borgnine, Betsy Blair, Esther Minciotti, Jerry Paris, Joe Mantell, Karen Steele, Augusta Ciolli, James Bell
Guion: Paddy Chayefsky
Música: Roy Webb
Fotografía: Joseph LaShelle
No hay comentarios:
Publicar un comentario