sábado, 11 de julio de 2026

(3) LA CARTA QUE NUNCA FUE ENVIADA, de Mikhail Kalatozov (1960)

Pasión en la taiga siberiana
El amor juega a tres bandas en esta odisea de cuatro geólogos soviéticos que realizan una larga expedición en busca de diamantes en Siberia. Dos de ellos (Andrei y Tanya) son una pareja joven afectada por un enamoramiento emergente. Konstantin Fedorovich, a raíz de la carta que no pudo enviarle, escribe continuamente a su mujer, reflejando los sentimientos hacia ella, así como las sensaciones diarias que experimenta en la taiga siberiana. En último lugar, Sergei Stepanovich guarda un punto oscuro, perturbador y, además, está enamorado en silencio de Tanya. Pero cuando está solo ante ella, no puede esconder lo que siente y su comunicación no verbal delata su enloquecimiento.
En un principio la relación del grupo es más que cordial y predomina el compañerismo. Sin embargo, una vez comienzan a fluir las emociones, se convierte en un foco de discordias. Lo que aflora pasionalmente desde el interior de cada uno es muy profundo y se poetiza el vacío de la ausencia o el amor no correspondido.
Un giro radical ocurre cuando encuentran los diamantes (¡hurra!, palabra que representa la euforia colectiva) y deciden volver con el mapa para informar. Pasan la noche y al día siguiente se dan cuenta de que están en medio de un incendio en el bosque. La odisea para intentar regresar será absolutamente dantesca (se les avería la radio y pasan del fuego a envararse en el frío siberiano).
Al guion, muy bien hilvanado, que entrecruza la aventura, la lírica, el entretenimiento y el drama, hay que añadirle un lenguaje fílmico que utiliza diferentes tipos de ángulos para poner de relieve las escenas.
En definitiva, un filme de aventuras, emociones y supervivencia que contiene muchos aspectos interesantes.

NEOTPRAVLENNOYE PISMO. 1960. Blanco y Negro (URSS). Color. 97 Min.
Dirección:  Mikhail Kalatozov
Intérpretes: Tatyana Samoylova, Innokenty Smoktunovsky, Vasily Livanov, y Yevgeni Urbansky.
Guion: Grigori Koltunov, Valeri Osipov, Viktor Rozov
Música: Nikolai Kryukov
Fotografía: Sergei Urusevsky

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