Los verdugos se pasan la sharia por la entrepierna
El azar como una bolita que revolotea por las casillas de una ruleta, te hace caer en un lugar determinado del mundo. En el segmento que te corresponde, según las circunstancias, podrás vivir distintos acontecimientos históricos o naturales que condicionarán tu existencia. No sé, pongamos por ejemplo que el destino te ha hecho nacer en el año 1920 en el Estado español: malos tiempos, porque dieciséis años después estarás en medio de una guerra civil.
Kidane vive tranquilamente en las dunas con su esposa Satima, su hija Toya e Issam, un niño pastor de doce años. Pero en el año 2012, la ciudad maliense de Tombuctú cae en manos de extremistas religiosos que quieren imponer la sharia. Lo prohíben todo: no se puede fumar, no se puede escuchar música ni jugar al fútbol. Las mujeres deben ir cubiertas y se forman tribunales improvisados para dictar sentencias esquizofrénicas. A partir de ahí, la vida de los habitantes del pueblo se vuelve oscura y sin salida. No existe ningún espacio de libertad porque sus comportamientos están sometidos a las leyes radicales que imponen. Kidane mata accidentalmente a Amadou, un pescador que había acabado con la vida de GPS, su vaca predilecta, y por ello tendrá que enfrentarse a las penas impuestas por los ocupantes extranjeros.
La cámara narra a través de su objetivo cómo es la vida de las personas en la ciudad. Aunque están constantemente amenazadas por el horror de sus verdugos, siguen adelante haciendo sus tareas habituales e intentando llenar de alegría sus momentos de ocio. Hay escenas absolutamente estremecedoras, como la lapidación y los latigazos, pero también bellísimas, como el partido de fútbol imaginario sin balón o cuando cantan en una casa una mezcla de blues africano y música tradicional del Magreb (por lo cual serán castigados después).
Hay una secuencia absolutamente reveladora. Es cuando Abdelkrim, un yihadista con actitudes contradictorias, fuma en secreto y además desea a Satima, dejando claro que las acciones prohibidas por la sharia se las pasan por la entrepierna.
La película es un magnífico alegato contra el fundamentalismo islámico y la pena de muerte (las heterogéneas penas de muerte que aplica esta fauna de fanáticos). Hay que verla.
TIMBUKTU. 2014. Mauritania. Color. 97 Min.
Dirección: Abderrahmane Sissako
Intérpretes: Ibrahim Ahmed, Toulou Kiki, Layla Walet Mohamed, Abel Jafri, Fatoumata Diawara, Hichem Yacoubi, Kettly Noël, Cheik A.G. Emakni, Adel Mahmoud Cherif
Intérpretes: Ibrahim Ahmed, Toulou Kiki, Layla Walet Mohamed, Abel Jafri, Fatoumata Diawara, Hichem Yacoubi, Kettly Noël, Cheik A.G. Emakni, Adel Mahmoud Cherif
Guion: Abderrahmane Sissako, Kessen Tall
Música: Amin Bouhafa
Fotografía: Sofian El Fani
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