Dinero inesperado
El industrial John Glidden está cerca de la muerte. Harto de estar rodeado de buitres (familia y supuestos amigos) que esperan su fallecimiento para disfrutar de su fortuna, decide repartir su herencia al azar (tirando una gota de agua sobre el listín telefónico). A partir de ese hecho se desarrollan ocho historias, con diferente calidad artística, supeditadas al citado eje central. Aunque predomina la comicidad, siempre queda un poso dramático y social donde podemos encontrar diferentes aspectos de la condición humana. He aquí:(4) China Shop, de Norman Z. McLeod
En mi opinión esta primera historia es la más completa porque mezcla con maestría comedia y drama. Henry Peabody es infeliz tanto en el trabajo como en casa. Tiene la mala suerte (escenas hilarantes) de, involuntariamente, romper piezas de porcelana de la tienda. El jefe se lo descuenta de la nómina y, además, su esposa lo riñe. La llegada del cheque por parte de Glidden desembocará en un desenlace muy divertido.
(3) Violet, de Stephen Roberts
La soledad y desesperanza de una prostituta (Violet) se ven reflejadas y denunciadas en este episodio. Comicidad y cine social.
(2) The Forger (El falsificador), de H. Bruce Humberstone
Siguiendo el hilo de la anterior narración, ahora se centra en la figura de un falsificador. Una inteligente trama en espiral que demuestra que no siempre lo aparentemente bueno nos traerá la felicidad.
(2) Road Hogs (Conductores que cambian constantemente de carril), de Norman Z. McLeod
Esta historia tiene su agudeza, deudora de los gags y slapstick de la época, pero resulta cargante para el espectador con tanta colisión automovilística.
(3) Death Cell (La celda de la muerte), de James Cruze
Este capítulo es el más crudo de todos. La ignominiosa pena de muerte (hoy en día instalada en algún estado de EE. UU.) es el denominador común. La dureza fagocita cualquier atisbo de comedia. Interesante.
(2) The Clerk (El empleado), d'Ernst Lubitsch
Este acto de Lubitsch es muy corto. Previsible, pero con una puesta en escena muy ingeniosa.
(2) The Three Marines (Los tres marines), de William A. Seiter
Un lío muy divertido de ese trío que al final se vuelve contra ellos.
(3) Grandma (La abuela), de Stephen Roberts
Éste supondrá el epílogo que cierra el círculo y donde el señor Glidden pone la guinda a sus andanzas. Divertida.
IF I HAD A MILION. 1932. Estados Unidos. Blanco y negro. 140 Min.
Dirección: James Cruze, H. Bruce Humberstone, Ernst Lubitsch, Norman Z. McLeod, Stephen Roberts, William A. Seiter, Norman Taurog
Intérpretes: Gary Cooper, Charles Laughton, George Raft, Jack Oakie, Richard Bennett, Charles Ruggles, Frances Dee, W.C. FieldsGuion: Robert Hardy Andrews, Claude Binyon, Whitney Bolton, Malcolm Stuart Boylan, John Bright, Joseph L. Mankiewicz, Sidney Buchman, Lester Cole, Isabel Dawn, Ernst Lubitsch, Boyce DeGaw, Oliver H.P. Garrett, Harvey Gates, Grover Jones, Lawton Mackall, William Slavens McNutt, Robert Sparks
Música: John Leipold
Fotografía: Harry Fischbeck, Charles Edgar Schoenbaum, Gilbert Warrenton, Alvin Wyckoff
Fotografía: Harry Fischbeck, Charles Edgar Schoenbaum, Gilbert Warrenton, Alvin Wyckoff

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