sábado, 1 de agosto de 2026

(4) RIFIFÍ, de Jules Dassin (1955)

Lección de cine noir
Les películas que abordan temas relativos a delitos de robo o a organizaciones criminales mafiosas suelen dejar un halo de romanticismo en el espectador. Sin embargo, hay que reconocer que la realidad es totalmente distinta porque, de alguna manera, nos sentimos ajenos al modo de vida de unos personajes que, aunque podamos comprender e incluso empatizar con ellos, los tratamos como seres mitológicos una vez nos ausentamos de la sala de cine.
Desafortunadamente, el crimen organizado tiene su espacio y la temática no es en absoluto baladí. Es por eso por lo que una función muy importante de los responsables de estas obras es alejarse de la frivolidad y realizar un análisis profundo de la psicología de los personajes. 
Nos podríamos preguntar qué es lo que lleva a un ser humano a jugarse la vida de esa manera, cuáles son sus sentimientos, sus virtudes, sus debilidades o si valoran nociones como la amistad, el amor, la empatía o la familia. Por suerte, Jules Dassin contempla y reflexiona sobre esos aspectos. De esta manera, en la película aparecen un padre de familia, un experto en vaciar cajas fuertes —enamoradizo y vulnerable con las mujeres— y un ladrón que, tras cinco años en prisión, quiere cambiar de vida y que se encuentra con que su amante está con un conocido gánster. Esta tríada se enfrenta a mafiosos ambiciosos, sin escrúpulos y, algunos de ellos, con problemas con las drogas. Algo así como un partido del pretendido bien contra el histórico mal, con la guadaña como trofeo para la mayoría.
El oficio del director estadounidense —afincado por entonces en París huyendo de la caza de brujas del senador McCarthy— es rotundamente visible: ritmo ágil, imágenes atractivas y escenas muy bien estudiadas como la del boquete que realizan desde el piso de arriba. Elementos que refuerzan los aspectos íntegramente humanos que la película resalta, ya sea la amistad de Stéphanois con Carl, la lucha por la recuperación del niño o las implicaciones emocionales de los protagonistas. Humanidad que contrasta con la violencia explícita imperante (maltrato físico o disparo a un indefenso).
Rififi es una obra bien narrada y muy trabajada (magistral la escena silenciosa del robo) con unos resultados más que satisfactorios porque maneja conceptos tan necesarios en el mundo cinéfilo como son el entretenimiento, la calidad, la complejidad y la profundidad. Ahora bien, hay algún punto negro que no me gustaría dejar pasar por alto como es la marginación, y la violencia de género en particular (detestable la escena del maltrato con la correa) y la misoginia en general. Tal vez sea injusto escribir esto desde esta posición, contexto y época, porque en los años cincuenta era una cuestión normalizada. En estas líneas, queda reflejada, al menos, una sociedad huérfana de igualdad de derechos para las mujeres.

DU RIFIFI CHEZ LES HOMMES. 1955. Francia. Blanco y negro. 117 Min.
Dirección: Jules Dassin
Intérpretes: Jean Servais, Carl Mohner, Robert Manuel, Jules Dassin, Marie Sabouret, Janine Darcey, Magali Noël, Pierre Grasset, Robert Hossein, Marcel Lupovici, Claude Sylvain, Dominique Maurin
Guion: Jules Dassin, René Wheeler, Auguste Le Breton
Música: Georges Auric
Fotografía: Philippe Agostini