jueves, 27 de agosto de 2026

(3) ARGENTINA 1985, de Santiago Mitre (2022)

Nunca más
Es importante precisar que, dejando constantes las dos variables que constituyen el título de esta crítica, el guion de esta película está perfectamente estructurado desde su inicio. De hecho, cuenta con una narración sumamente ágil, que provoca que el espectador —su estética retro y ochentera también ayuda en este aspecto— se sienta inmerso e identificado con la trama. La tipografía de la máquina de escribir nos invita a adentrarnos en uno de los acontecimientos más abyectos que han tenido lugar en la historia reciente de Argentina. 
Como apuntaba en el párrafo inicial, su factura técnica no tiene ninguna objeción. Además, cuenta con una acertada puesta en escena y dirección de actores. Lo de Ricardo Darín es francamente escandaloso. Un portentoso actor que mejora cualquier obra que tenga que representar. 
Pues bien, si su envoltorio es notable, su contenido no se queda atrás. Una vez se aúnan todos los elementos mencionados, la película se convierte en un transmisor eléctrico de sentimientos y emociones. Percibimos la injusticia, percibimos el valor; percibimos, en definitiva, los contrastes humanos. De esta manera, sus imágenes nos ayudan a entender el contexto histórico, el miedo y las penurias por las que tuvieron que pasar numerosos argentinos. Y somos conscientes de que este alegato por la justicia universal es una manera de alertarnos sobre la importancia de preservar los valores verdaderamente democráticos y de la exigencia de que cualquier gobierno cuide de sus ciudadanos.
Emociones por doquier: la transformación de la madre del ayudante fiscal, el discurso memorable de Strassera con su famosa frase Nunca más, que se convierte en una llamada universal a la memoria histórica, y la relevancia del juicio, que marcó un antes y un después en los procesos judiciales contra los líderes de un país.
Didáctica, honesta y emocional. Una lección de cine que merece ser vista.

ARGENTINA 1985. 2022. Argentina. Color. 140 Min.
Dirección: Santiago Mitre
IntérpretesRicardo Darín, Peter Lanzani, Norman Briski, Claudio Da Passano, Héctor Díaz, Alejandra Flechner, Alejo García Pintos, Carlos Portaluppi, Brian Sichel, Walter Jacob, Laura Paredes, Gina Mastronicola
Guion: Santiago Mitre, Mariano Llinás
Música: Pedro Osuna
Fotografía: Javier Juliá

miércoles, 26 de agosto de 2026

(3) EL CRIMEN DE CUENCA, de Pilar Miró (1980)

Relato impactante
Aunque realidad el matiz preponderante es la atemporalidad, esta obra hace tambalear los cimientos de la justicia española en los primeros años del siglo XX. La realizadora Pilar Miró se decanta por la contundencia y por un estilo directo, pues de la pantalla surgen, sin ningún tipo de tapujos, durísimas escenas de torturas por parte del aparato estatal. De hecho —debido a la narración tan explícita de las torturas por parte del cuerpo de la Guardia Civil— llevó al Gobierno de la UCD, con su ministro Ricardo de la Cierva al frente, a poner la película a disposición de la autoridad militar. De esta forma, la cinta quedó secuestrada durante más de año y medio y su realizadora fue objeto de un proceso militar. Finalmente fue estrenada a mediados de 1981, siendo la única película española prohibida durante la democracia tras la desaparición de la censura en 1977.
Con este film se pone en entredicho el concepto de justicia y la presunción de inocencia en un proceder judicial tercermundista en el que las víctimas eran como funámbulos que caminan por un alambre destensado, pues dependían absolutamente del azar: nótese que la suerte de ambos dependerá del juez de instrucción que en ese momento ostentara el cargo; de esta manera —desafortunadamente para Gregorio y León— pasaron de un primer juez ponderado que sobreseyó la causa a otro que era totalmente parcial. 
La película también hace referencia a las desigualdades sociales existentes y a las condiciones de pobreza a las que estaba sometida la población. La corrupción política junto con el afán de venganza (del diputado Contreras y del cura párroco) también están presentes con la persistente obstinación por parte del sector conservador.
Por último, es muy interesante observar cómo los rumores infundados y la brutalidad coercitiva de las palizas se pueden convertir en potentes argumentos. Así, los dos braceros (también la mujer de Gregorio) dudan de la inocencia del otro. Todo ello nos transporta a una desgarradora reflexión: ¿cómo actuaríamos nosotros en la misma situación?, ¿delataríamos, incluso mintiendo, a un amigo? 
Memorables los actores e impactante la aparición del Cepa cuando escucha la voz del romance del ciego. El crimen de Cuenca es un fantástico alegato contra la tortura y la vulneración de los derechos de la ciudadanía. Recomendable.

EL CRIMEN DE CUENCA. 1980. España. Color. 92 Min.
Dirección: Pilar Miró
IntérpretesAmparo Soler Leal, Fernando Rey, Héctor Alterio, José Manuel Cervino, Mary Carrillo, Francisco Casares, Eduardo Calvo, José Vivó, Félix Rotaeta, Guillermo Montesinos, Mercedes Sampietro, Assumpta Serna, Daniel Dicenta
Guion: Salvador Maldonado, Pilar Miró. Idea: Juan Antonio Porto
Música: Antón García Abril
Fotografía: Hans Burmann

martes, 25 de agosto de 2026

(3) IMITACIÓN A LA VIDA, de Douglas Sirk (1959)

Nacidas para sufrir
Lágrimas teñidas de sufrimiento recorren las mejillas de Annie. Después de toda una vida de abnegación por su hija y de sembrar el bien por todas partes, no ha sido correspondida. Aunque es víctima de un contexto social marcado por la discriminación racial, Annie está hecha de una pasta especial; lucha por sobrevivir, empatiza con la gente y defiende a los suyos hasta las últimas consecuencias. 
Estamos en 1947. Racismo en Estados Unidos. La segregación y la discriminación son como un nubarrón colmado de angustia que acecha constantemente a las personas de raza negra. Una atmósfera poco propicia para realizarse como persona.
Este melodrama trata varios aspectos inherentes a las relaciones y particularidades humanas tales como el amor, la superación personal (no se puede obviar la historia de Lora Meredith), la amistad y el machismo. Aun así, el eje central es el racismo (tanto el latente como el patente). La crítica a la sociedad estadounidense es evidente. Ahora bien, dicho esto, es importante destacar la destreza y el ingenio de Douglas Sirk al confeccionar una obra que contiene muchas piezas. Estas van desde la marginación (que sería la pieza más grande) hasta los problemas mundanos (las más pequeñas). Imitación a la vida habla del hundimiento psicológico y de la indefensión, de la marginación y la estigmatización propiciada por un supremacismo institucional. 
Un filme conmovedor que, pese a pisar caminos resbaladizos cercanos a la sensiblería, no cae en ellos. Al contrario; expresa, transmite, emociona y llega al espectador.

IMITATION OF LIFE. 1959. Estados Unidos. Color. 124 Min.
Dirección:  Douglas Sirk
Intèrprets: Lana Turner, John Gavin, Sandra Dee, Robert Alda, Susan Kohner, Dan O'Herlihy, Juanita Moore, Troy Donahue, Sandra Gould, Ann Robinson
Guion: Eleanore Griffin, Allan Scott. Novel·la: Fannie Hurst
Música: Frank Skinner
Fotografía: Russell Metty

domingo, 23 de agosto de 2026

(3) GENTE CORRIENTE, de Robert Redford (1980)

Sufrimiento universal
El globo terráqueo está conformado por personas cuya extensión está repleta de gente corriente. Gente sencilla, común y humilde que se las ve y se las desea para superar las adversidades que les presenta la vida. Podemos ejercer diferentes oficios, recibir una nómina, pagar las facturas, etc., y también hacer frente a los ineludibles problemas cotidianos. Cada cual con los suyos, pero dificultades e inconvenientes al fin y al cabo. 
En la película estamos delante de una familia adinerada y, presumiblemente, con todo a su favor para ser feliz. Sin embargo, un acontecimiento negativo —como es un accidente mortal de un ser querido— los iguala con otros tipos de familias de diferente clase social a la categoría de, tal como reza el título del film, gente corriente. 
A veces nos estrujamos demasiado el cerebro en que pasen cosas extraordinarias, no habituales, cuando lo realmente sorprendente son las idas y venidas, lo bueno y lo malo, las alegrías y las penurias que tenemos que experimentar en nuestro día a día.
Es necesario que el arte —en sus múltiples disciplinas— exprese el acontecer terrenal a través de una mirada objetiva y distante que refleje los sentimientos y las emociones de los seres humanos. En mi opinión, esta ópera prima de Robert Redford plasma esta idea y se acerca a una manera de hacer cine más introspectiva, asomándose al interior de los personajes y analizando sus pensamientos y sensaciones.
En el film afloran aspectos tan delicados y sensibles como el suicidio, la muerte prematura o el dolor paterno. Elementos que están ahí y que, aunque hacemos lo indecible por invisibilizarlos, son compañeros de viaje en nuestra travesía vital. No es lo mismo sentir el dolor que verlo desde fuera, no es lo mismo enterarse de un fallecimiento ajeno que experimentarlo en nuestras propias carnes y no es lo mismo escuchar la palabra suicidio con sus connotaciones asépticas que sentir sus efectos cuando un allegado se quita la vida.
¿Cómo puede una persona sintetizar o asumir desgracias como la muerte o el intento de suicidio de un hijo? ¿Cómo sobrellevar en el caso de Conrad la pérdida de su hermano? No habría suficiente tinta en el mundo para expresar y describir en palabras semejante cantidad de sufrimiento. Sin embargo, esta película logra mostrar todas esas disposiciones emocionales a través de un profundo estudio anímico de los personajes. 
Narrada con sencillez, pero con astucia, la historia revela los diferentes caracteres y comportamientos de los afectados en esa concatenación de circunstancias adversas. El eje de la obra es Conrad, un adolescente que tiene que pasar por la experiencia traumática de la muerte de su hermano en un accidente en alta mar en el que se encontraban los dos. Consumido por el sentimiento de culpa, intenta suicidarse. Con su madre —fría y con dificultades para expresar sus emociones— mantiene una relación distante y con su padre —comprensivo, que sufre en silencio sin dar salida a su desdicha— trata de reconectar. La compañera que conoce en el coro será su gran esperanza para reflotar del pozo en el que está sumido.
Por último, hay un personaje muy importante en el film que es la figura del psiquiatra. Su papel como espectador imparcial y objetivo tiene una influencia preponderante en la evolución del protagonista. Conrad necesita afecto correspondido y se funde en un abrazo amistoso con su psiquiatra, sellando así nuestra vulnerabilidad y, al mismo tiempo, nuestra fortaleza como seres humanos y como gente corriente.

ORDINARY PEOPLE. 1980. Estados Unidos. Color. 123 Min.
Dirección: Robert Redford
Intérpretes: Donald Sutherland, Mary Tyler Moore, Judd Hirsch, Timothy Hutton, M. Emmet Walsh, Elizabeth McGovern, Dinah Manoff, Fredric Lehne, Adam Baldwin, James Sikking, Basil Hoffman, Quinn K. Redeker
Guion: Alvin Sargent, Nancy Dowd. Novela: Judith Guest
Música: Varios
Fotografía: John Bailey

sábado, 22 de agosto de 2026

(4) ORDET (LA PALABRA), de Carl Theodor Dreyer (1955)

La duda como respuesta
Ordet es una película muy completa, en el sentido de que, en un periodo tan corto de tiempo —apenas dos horas de film—, están condensadas todas las reflexiones trascendentales del ser humano: ciencia frente a religión, escepticismo, fe ciega, confrontaciones entre religiones, la renuncia a la libertad humana, sustituida por una vida de sufrimiento en ofrenda a Dios y, especialmente, múltiples lecturas e interpretaciones que nos llevarían a un debate interminable.
La «locura» de Johannes nos hace dudar, y ese es uno de los elementos que más me interesan de la película. La duda acerca de quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos. La cuestión perenne de que debe haber un porqué. Johannes introduce esa incertidumbre y hace que el espectador se cuestione constantemente aquello que está viendo y, en última instancia, aquello que cree saber.
Otro aspecto importante es la fe de las hijas de Inger. Confían en su tío y tienen una fe de acero en las posibilidades de Dios y en el «poder que le ha otorgado a su tío». Una fe absoluta que contrasta con las diferentes posiciones religiosas que se enfrentan a lo largo de la película.
Creo que, dentro de esta obra —desconozco las convicciones de Dreyer—, hay una crítica o una adulación, según las interpretaciones del espectador, acerca de las restricciones que nos impone una sociedad marcada por una religión rígida: vivir para Dios, morir para Dios, con una anhedonia imperante. Lo lúgubre de la puesta en escena remarca ese sentimiento y acentúa la sensación de una existencia sometida a unas creencias que condicionan la vida de los personajes.
Y luego están las interpretaciones. Me parecen magistrales. Los silencios, las miradas desviadas, el tono deprimido, cuasi inhibido, refuerzan mucho más los diálogos y los soliloquios. Esa contención hace que los gestos, las pausas y las miradas adquieran un peso extraordinario, hasta el punto de que aquello que no se dice puede resultar tan importante como aquello que se expresa.
Y al final, la fantasía (¿?), la resurrección, la vida, la confusión, el aturdimiento, la duda. Un desenlace que no hace más que replantearnos y hacernos reflexionar sobre la existencia. Y quizá sea precisamente esa incertidumbre final la que permite que todas las cuestiones planteadas durante la película permanezcan abiertas a la interpretación.
Un film imprescindible, magistral, que nadie debería dejar de ver.

ORDET. 1955. Dinamarca. Blanco y negro. 125 Min. 
Dirección: Carl Theodor Dreyer
Intérpretes: Henrik Malberg, Emil Hass Christensen, Cay Kristiansen, Preben Leerdorff-Rye, Birgitte Federspiel, Ejner Federspiel, Ann Elisabeth Rud, Henry Skjaer
Guion: Carl Theodor Dreyer. Obra: Kaj Munk
Música: Paul Schierbeck
Fotografía: Henning Bendtsen

viernes, 21 de agosto de 2026

(3) MI NOCHE CON MAUD, de Éric Rohmer (1969)

La razón frente al deseo
Tercero de sus seis cuentos morales, lo más notable de este film de Rohmer es que encierra, desde una planificación aparentemente sencilla, una gran cantidad de elementos que nos ayudan a reflexionar. Detrás de un interesante discurso filosófico-teológico-científico se esconde un deseo primitivo del ser humano por saciar sus necesidades emocionales y fisiológicas. Es en esas disquisiciones cuando desfilan conceptos como las matemáticas de Pascal, el Jansenismo, la fidelidad, los celos, la iglesia y el dolor ante un amor no correspondido. Dicho esto, impacta cómo a través de unas brillantes imágenes fílmicas se le da un peso muy importante a los diálogos. Las conversaciones, —canalizadas por el filtro de Jean-Louis—  tienen una profundidad que nos lleva a analizar y cuestionar aspectos relevantes que atañen a nuestra existencia.
La realización intenta recoger todo aquello que acontece en la mente de los protagonistas aunque sea aparentemente nimio. De ahí la importancia que se otorga a las escenas de los sermones (con una duración, además, relativamente larga) y el significado que tienen para los protagonistas (como se puede observar en sus expresiones y gestos faciales).
Jean-Louis, topa con una serie de cuestiones morales que afectan a su sistema de creencias. Es por ello que intenta dar coherencia a su principios, pensamientos y cogniciones a través de un discurso “filocatólico” (respetuoso y educado con respecto a las, como él dice, “otras religiones”; llámese ateísmo, agnosticismo y/o arreligiosidad) que intenta justificar tanto sus actos como su comportamiento. Desde que vio por primera vez a Françoise se hizo la (ir)racional promesa de contraer matrimonio con ella. Sin embargo, se tropieza (“voluntaria e inconscientemente”) con Maud y Françoise, dos polos opuestos cuyas personalidades son antitéticas. La noche con Maud supone un detonante y un punto de inflexión que lo sumerge en los comentados dilemas morales. Se siente muy bien con Maud y con su libérrima actitud, no obstante la sombra de Françoise, —más parecida a él— le acecha constantemente. Su mente juega a caballo entre las dos; de lo convencional a lo singular, de lo estable a lo veleidoso y de lo inocente a lo libidinoso.
Al final, estas dos historias paralelas tienen un desenlace sorprendente e inesperado; todo está conectado desde su noche con Maud.

MA NUIT CHEZ MAUD. 1969. Francia. Blanco y negro. 105 Min. 
Dirección: Éric Rohmer
Intérpretes: Jean-Louis Trintignant, Françoise Fabian, Marie-Christine Barrault, Antoine Vitez, Léonide Kogan, Guy Léger, Anne Dubot
Guion: Éric Rohmer
Música: Wolfgang Amadeus Mozart
Fotografía: Néstor Almendros

jueves, 20 de agosto de 2026

(3) LA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO, de Tony Richardson (1962)

La insubordinación ante la injusticia
La vida de Colin Smith no ha sido un camino de rosas; siempre en el sitio más bajo de las capas sociales, nunca ha podido decidir por sí mismo al verse obligado a cumplir los deseos de los demás. A pesar de no sentirse orgulloso de que su padre no fuera capaz de secundar la huelga de sus compañeros a cambio de un aumento de sueldo, sabía que, de alguna forma, solía imitar esa conducta servil. La muerte de éste le supone atravesar una experiencia traumática en su adolescencia. 
A todo esto hay que añadir su pertenencia a una familia desestructurada con una relación fría y fracturada por parte de sus progenitores. En el transcurso de su adolescencia, fruto de un hurto en una panadería, acabará en un reformatorio y allí dentro experimentará una analogía con lo que ocurría en la sociedad, esto es: el dominio de los poderosos sobre los vulnerables. 
En el interior del joven existe un sentimiento de rebeldía y de rabia, como si se preguntara el porqué de esas diferencias de clase. Una vez trasladado al correccional, es cuando se da cuenta de cómo se reproducen los mismos mecanismos que en la sociedad: en la cúspide, el director del centro; por debajo, sus adláteres (trabajadores de la institución) y, en el fondo, los internos que deben acatar las órdenes de los de arriba. 
Al mostrar sus cualidades como corredor de fondo, se convertirá en el “niño bonito” del director, cosa que le hará sentirse mal por mimetizar los patrones que él tanto detestaba. Pero llega un momento en que su inconformismo explota y su decisión final logrará desatar su venganza, que le hará sentirse liberado.
El film utiliza la metáfora constante de la soledad del corredor, que es la misma que sufre el obrero oprimido, el ciudadano abandonado por el Estado o los seres humanos ante las desigualdades sociales. Tony Richardson lo retrata —a base de flashbacks— de una manera impecable, con un peculiar lenguaje fílmico propio del free cinema y con una sensacional última escena en la carrera de competición cuando aparecen, mientras corre, momentos importantes de su existencia previa.

THE LONELINESS OF THE LONG DISTANCE RUNNER. 1962. Estados Unidos. Blanco y negro. 99 Min. 
Dirección: Tony Richardson
Intérpretes: Tom Courtenay, Michael Redgrave, Avis Bunnage, Alec McCowen, James Bolam, James Fox
Guion: Alan Sillitoe
Música: John Addison
Fotografía: Walter Lassally

miércoles, 19 de agosto de 2026

(2) PROYECTO LÁZARO, de Mateo Gil (2016)

Jugando a ser dioses
Los avances tecnológicos en el campo de la medicina son un hecho evidente. Aunque actualmente es bastante controvertido poner sobre el tapete los alcances de las técnicas de conservación artificial, sabemos, sin embargo, que es un concepto latente. En consecuencia, nuestro futuro como seres humanos está a la expectativa de una correcta aplicación de las ciencias de la vida en los años venideros.
Desde este punto de vista, Proyecto Lázaro me parece un film valiente porque sitúa el estudio de la bioética como algo inherente y crucial para el desarrollo humano. Además, en sus imágenes, la obra nos alerta de los peligros que conlleva el control por parte de la especie humana del curso natural de la naturaleza. A través de la voz en off del protagonista, la cinta nos propone reflexiones, entre poéticas y filosóficas, acerca del sentido de la vida (las pequeñas cosas, el vivir, el morir…).
La metáfora de vivir una vida que no se quiere vivir (seres esclavizados), junto con la subrepticia denuncia al control que ejerce sobre nosotros el poder invisible (en forma de inversores y multinacionales), completan un film con aspectos más que interesantes.

PROYECTO LÁZARO. 2016. España. Color. 102 Min.
Dirección: Mateo Gil
IntérpretesTom Hughes, Oona Chaplin, Barry Ward, Charlotte Le Bon, Julio Perillán, Rafael Cebrián, Bruno Sevilla, Daniel Horvath, Alex Hafner, Godeliv Van den Brandt
Guion: Mateo Gil
Música: Lucas Vidal
Fotografía: Pau Esteve Birba

martes, 18 de agosto de 2026

(3) KALAK, d'Isabella Eklöf (2023)

Marcado por el pasado
La palabra groenlandesa Kalak tiene una doble acepción: según el contexto y la situación, puede significar tanto “persona noble” como “imbécil”. A Jan le da igual. Huye de un pasado escabroso: cuando era adolescente, sufrió abusos por parte de su padre. Por eso se marchó a Groenlandia con su mujer y sus dos hijos, y no quiere volver a Dinamarca.
Una vez instalado, trabaja como enfermero, pero se refugia en una vida perturbadora. A causa del trauma que arrastra, adopta un comportamiento extraño. Intenta acercarse a la cultura del país que lo acoge, y lo hace de forma acertada cuando trata de aprender la lengua de los nativos. Sin embargo, no deja de coquetear con otras mujeres e incluso mantiene relaciones con algunas de ellas. Lo más inquietante es que su pareja consiente esas relaciones y la amante, además, es recibida con naturalidad en la casa familiar, con los hijos presentes (hay que remarcar que la película no explica esta conducta sumisa por parte de la pareja).
Los días pasan y, bajo la fachada de una aparente normalidad, la disfunción familiar se hace cada vez más evidente. Jan vive con un elefante en la habitación de su alma, pero se resiste a mirarlo de frente.
Kalak es una película honesta que retrata sutilmente los miedos que arrastramos del pasado. También es una obra valiente, ya que denuncia con firmeza la pederastia y el abuso infantil. Su cámara habla de nuestras complejidades y contradicciones sin necesidad de grandes discursos. Y como telón de fondo, Groenlandia: ¿qué mejor que su cultura y sus paisajes para metaforizar el etnocentrismo y hacernos tomar conciencia de la diversidad cultural y de las diferencias, tanto sociales como individuales?

KALAK. 2023. Noruega. Color. 125 Min.
Dirección: Isabella Eklöf, Kim Leine, Sissel Dalsgaard Thomsen
IntérpretesEmil Johnsen, Asta Kamma August, Soren Hellerup, Connie Kristoffersen, Anders Mossling, Hans Jukku Noahsen, Berda Larsen, Bertram Krassel, Emilie Steen, Ole Silassen, Vittus Ingemann, Vigga Tukula
Guion: Isabella Eklöf, Kim Leine, Sissel Dalsgaard Thomsen
Fotografía: Nadim Carlsen

lunes, 17 de agosto de 2026

(2) EL BAR, de Álex de la Iglesia (2017)

Tensión por sobrevivir
Álex de la Iglesia hace otra incursión más en una historia apocalíptica y en su manera peculiar de arrastrar al ser humano a situaciones límite. Quiero resaltar que esta primera frase del artículo no está escrita en sentido negativo, más bien al contrario; hace hincapié en el hecho de que el director maneja como nadie este tipo de narraciones, ya que sabe extraer un jugo, muy ácido por cierto, a los episodios que propone.
En la película que nos ocupa, un grupo de gente queda atrapado (guiños cinéfilos a La cabina de Mercero o a El ángel exterminador de Buñuel) en un bar a consecuencia de un disparo que recibe en la cabeza un cliente que acababa de salir. A partir de ahí surge lo más interesante del film; dentro de esa atmósfera tan tensa, diferentes personalidades empiezan a experimentar una suerte de darwinismo social, un match psicológico con el objetivo de sobrevivir
Luego ya vienen una serie de giros, sorpresas y artificios que, unidos a algunos excesos, hacen que el film se vaya desinflando un poco. No obstante, es justo valorar el sello distintivo del universo Iglesia que, aunque pueda tener altibajos, posee una filmografía digna de ver.

EL BAR. 2017. España. Color. 102 Min.
Dirección: Álex de la Iglesia
Intérpretes: Mario Casas, Blanca Suárez, Carmen Machi, Terele Pávez, Jaime Ordóñez, Secun de la Rosa, Alejandro Awada, Joaquín Climent, Mamen García, Jordi Aguilar, Diego Braguinsky, Sue Flack
Guion: Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría
Música: Carlos Riera y Joan Valent
Fotografía: Ángel Amoros

domingo, 16 de agosto de 2026

(3) DOS EN LA CARRETERA, de Stanley Donen (1967)

El paso del tiempo en las relaciones de pareja
¡Cuánto se ha hablado sobre las relaciones de pareja y su desarrollo! Según matemáticos y psicólogos —los primeros por estadística y los segundos por emociones—, el amor es un sentimiento de estima profunda que empieza con mucha fuerza, pero que paulatinamente, como una llama, se va apagando con el tiempo. 
Que, por ejemplo, un día de mucho bochorno se convierta en el mejor día de tu vida solo puede lograrlo alguien que esté enamorado hasta las trancas. En cambio, si un matrimonio disfruta de todos los lujos, no es extraño que se lo pase de lo más aburrido. Estas contradicciones se explican por la condición psicológica —positiva o negativa, según el caso— que nace de la actividad neuronal al conectar con otra persona por la cual tenemos una disposición emocional.
Pues bien, esta película —que, como corresponde, está impregnada de humor y dramatismo— es un auténtico análisis de las uniones afectivas porque repasa los vínculos sentimentales de su pareja protagonista desde que se conocieron. Es en un viaje de Londres a la Riviera francesa cuando Joanna y su marido Mark reviven los románticos comienzos de su relación, los primeros años del matrimonio y sus respectivas infidelidades.
La historia nos habla de la dificultad del compromiso y de la convivencia en pareja, de la huella que deja en sus integrantes el paso del tiempo (de ahí esos fantásticos contrastes que las imágenes nos ofrecen, que van desde cuando eran felices hasta el desencanto actual). En el presente, el dilema persiste: no saben si divorciarse o continuar aceptándose tal como son.
La música de Henry Mancini, los bellos escenarios, las sugerentes situaciones y los toques de comedia conforman una película que, además de ser entretenida, explora la dinámica de las relaciones de pareja con profundidad y nos invita a reflexionar sobre sus complejidades y contradicciones.

TWO FOR THE ROAD. 1967. Estados Unidos. Color. 111 Min.
Dirección: Stanely Donen
Intérpretes: Audrey Hepburn, Albert Finney, Eleanor Bron, William Daniels, Gabrielle Middleton, Claude Dauphin, Jacqueline Bisset, Nadia Gray, Georges Descrières, Judy Cornwell
Guion: Frederic Raphael 
Música: Henry Mancini
Fotografía: Christopher Challis

sábado, 15 de agosto de 2026

(1) DONNIE DARKO, de Richard Kelly (2001)

Embrollo de hojalata
veces, mezclar demasiados ingredientes en una misma cazuela y no ponerles la cantidad adecuada puede dar como resultado un plato poco logrado. Eso es, precisamente, lo que le ocurre a esta película que con el tiempo se ha convertido en una obra de culto, pero que, en mi opinión, pese a tener algunos momentos rescatables, se pierde en sus enrevesados bucles. Conejos de hojalata, drama adolescente, religión, pseudofilosofía, viajes en el tiempo... Es más de lo que puede abarcar.
Es importante apuntar que las buenas intenciones para hacernos reflexionar son incuestionables; ahora bien, como espectador no me creo nada y tengo la sensación de que todo está hecho como de juguete.
Podría extenderme más en el análisis de algunos valores humanos que esta obra trata (y sí, lo hace; eso no lo voy a negar), pero creo que no vale la pena, porque ni de lejos mejora su calidad. Porque Donnie Darko, además de ser un filme que, en conjunto, no funciona, es un embrollo pretencioso y mal resuelto.

DONNIE DARKO. 2001. Estados Unidos. Color. 113 Min.
Dirección: Richard Kelly 
Intérpretes: Jake Gyllenhaal, Jena Malone, Mary McDonnell, Drew Barrymore, Patrick Swayze, Holmes Osborne, Maggie Gyllenhaal, Noah Wyle, James Duval, Beth Grant, Ashley Tisdale, Jerry Trainor, Lee Weaver
Guion: Richard Kelly 
Música: Michael Andrews
Fotografía: Steven Poster

viernes, 14 de agosto de 2026

(2) SI YO TUVIERA UN MILLÓN, de James Cruze, H. Bruce Humberstone, Ernst Lubitsch, Norman Z. McLeod, Stephen Roberts, William A. Seiter, Norman Taurog (1932)

Dinero inesperado
El industrial John Glidden está cerca de la muerte. Harto de estar rodeado de buitres (familia y supuestos amigos) que esperan su fallecimiento para disfrutar de su fortuna, decide repartir su herencia al azar (tirando una gota de agua sobre el listín telefónico). A partir de ese hecho se desarrollan ocho historias, con diferente calidad artística, supeditadas al citado eje central. Aunque predomina la comicidad, siempre queda un poso dramático y social donde podemos encontrar diferentes aspectos de la condición humana. He aquí:

(4) China Shop, de Norman Z. McLeod

En mi opinión esta primera historia es la más completa porque mezcla con maestría comedia y drama. Henry Peabody es infeliz tanto en el trabajo como en casa. Tiene la mala suerte (escenas hilarantes) de, involuntariamente, romper piezas de porcelana de la tienda. El jefe se lo descuenta de la nómina y, además, su esposa lo riñe. La llegada del cheque por parte de Glidden desembocará en un desenlace muy divertido. 

(3) Violet, de Stephen Roberts

La soledad y desesperanza de una prostituta (Violet) se ven reflejadas y denunciadas en este episodio. Comicidad y cine social.

(2) The Forger (El falsificador), de H. Bruce Humberstone

Siguiendo el hilo de la anterior narración, ahora se centra en la figura de un falsificador. Una inteligente trama en espiral que demuestra que no siempre lo aparentemente bueno nos traerá la felicidad. 

(2) Road Hogs (Conductores que cambian constantemente de carril), de Norman Z. McLeod

Esta historia tiene su agudeza, deudora de los gags y slapstick de la época, pero resulta cargante para el espectador con tanta colisión automovilística.

(3) Death Cell (La celda de la muerte), de James Cruze

Este capítulo es el más crudo de todos. La ignominiosa pena de muerte (hoy en día instalada en algún estado de EE. UU.) es el denominador común. La dureza fagocita cualquier atisbo de comedia. Interesante. 

(2) The Clerk (El empleado), d'Ernst Lubitsch

Este acto de Lubitsch es muy corto. Previsible, pero con una puesta en escena muy ingeniosa.

(2) The Three Marines (Los tres marines), de William A. Seiter

Un lío muy divertido de ese trío que al final se vuelve contra ellos.

(3) Grandma (La abuela), de Stephen Roberts

Éste supondrá el epílogo que cierra el círculo y donde el señor Glidden pone la guinda a sus andanzas. Divertida.

IF I HAD A MILION. 1932. Estados Unidos. Blanco y negro. 140 Min. 
Dirección: James Cruze, H. Bruce Humberstone, Ernst Lubitsch, Norman Z. McLeod, Stephen Roberts, William A. Seiter, Norman Taurog
Intérpretes: Gary Cooper, Charles Laughton, George Raft, Jack Oakie, Richard Bennett, Charles Ruggles, Frances Dee, W.C. Fields
Guion: Robert Hardy Andrews, Claude Binyon, Whitney Bolton, Malcolm Stuart Boylan, John Bright, Joseph L. Mankiewicz, Sidney Buchman, Lester Cole, Isabel Dawn, Ernst Lubitsch, Boyce DeGaw, Oliver H.P. Garrett, Harvey Gates, Grover Jones, Lawton Mackall, William Slavens McNutt, Robert Sparks
Música: John Leipold
Fotografía: Harry Fischbeck, Charles Edgar Schoenbaum, Gilbert Warrenton, Alvin Wyckoff

jueves, 13 de agosto de 2026

(2) LA CIUDAD DE LAS MUJERES, de Federico Fellini (1980)

El femenino felliniano
El universo femenino a través de la mirada de Fellini cuenta, en primera instancia, con una valiente y contundente denuncia hacia el machismo universal. Se señala abiertamente el comportamiento nauseabundo masculino que, por una idea irracional, piensa que el hombre es superior a la mujer y la puede cosificar a su antojo. La exaltación del movimiento feminista y de la liberación de la mujer se lleva hasta el extremo para, así, mostrar la necesidad de la idea de revolución e igualdad.
Por otra parte, el director —como es costumbre en su filmografía— se introduce en ensoñaciones infantiles como una especie de catarsis donde aflora su despertar sexual, con todos sus deseos e impulsos que ha ido acumulando a lo largo de su vida.
Sin embargo, la obra resulta demasiado larga porque el director se emborracha en un maremágnum de metáforas y en una excesiva teatralidad. Un film menor, pero con aspectos interesantes.

LA CITÀ DELLE DONNE. 1980. Italia. Color. 140 Min. 
Dirección: Federico Fellini
Intérpretes: Marcello Mastroianni, Anna Prucnal, Bernice Stegers, Donatella Damiani, Jole Silvani, Ettore Manni
Guion: Bernardino Zapponi, Federico Fellini
Música: Luis Bacalov
Fotografía: Giuseppe Rotunno

Críticas de Fellini (clicad en este mismo enlace)

miércoles, 12 de agosto de 2026

(4) EL HOMBRE QUE MATÓ A LIBERTY VALANCE, de John Ford (1962)

Trabajando por una sociedad justa
La educación como base para conformar la importancia de las normas y el orden de la ciudadanía. Si esto ya es difícil en la sociedad contemporánea, podemos imaginarnos cómo sería en la época del Viejo Oeste que se muestra en la película. Un Far West —ya en su crepúsculo— donde John Ford hace una aproximación al cambio que supone el impacto del ferrocarril, con unas normas cívicas más cercanas a una sana civilización, alejada de la venganza y del comportamiento asilvestrado (ya se sabe: el conocido y recurrente Wild West). Como decíamos, era época de cambios (o, cuando menos, de intentos de cambio): educación en lugar de ignorancia, sustituir la ley del más fuerte por una ley justa (si se me permite el oxímoron)... En definitiva, modernidad —en el buen sentido del término— que pudiera conducir a la gente hacia una sociedad más igualitaria.
Y si también se me concede la licencia para personificar, diría que Ransom Stoddard sería la democracia (pero la democracia verdadera), que Liberty Valance sería la corrupción (característica intrínseca de la violencia), que Tom Doniphon sería el equilibrio y la bravura (la bravura revolucionaria de un pueblo que se levanta contra el poder establecido) y, finalmente, que Marshal Link Appleyard  sería la cobardía (el pueblo estulto y acobardado). No hace falta decir que no me olvido de otros personajes importantes como Dutton Peabody, Pompey, Hallie..., cada uno de ellos reforzando algunos o todos los valores mencionados.
Y todo este preámbulo social se sustenta gracias a una historia que contiene un pulso narrativo, unas imágenes, situaciones y una puesta en escena que, desde el primer momento y de alguna manera, nos implican y nos comprometen como espectadores y espectadoras. Los géneros se mezclan desde la tragedia hasta la comedia, con personajes muy acentuados, como hemos dicho antes: el malo, el valiente, el intelectual, el cobarde... Elementos cinéfilos admirables que se combinan con un simbolismo progresista. Sí, progresista, porque este filme es un canto a la libertad, una invitación a ser libres como seres humanos, a poder expresarnos, a tener derechos y a buscar una igualdad —aunque el tema racial y el de la mujer todavía estaban en pañales— que siente las bases de una democracia justa y real.
 
THE MAN WHO SHOT LIBERTY VALANCE. 1961. Estados Unidos. Color. 119 Min.
Dirección: John Ford
IntérpretesJohn Wayne, James Stewart, Vera Miles, Lee Marvin, Andy Devine, John Carradine, Edmond O'Brien, Ken Murray, Jeanette Nolan, Woody Strode, John Qualen, Lee Van Cleef, Denver Pyle, Strother Martin, Willis Bouchey, Carleton Young
Música: Cyril J. Mockridge
Fotografía: William H. Clothier

martes, 11 de agosto de 2026

(2) E LA NAVE VA, de Federico Fellini (1983)

Acercarse al otro
La nave será el punto de encuentro intercultural y de relación entre diferentes clases sociales donde Fellini lanza, en su gallinero particular, a dos grupos de personas dispares. Un espacio donde miembros de la alta sociedad europea se mezclan con refugiados serbios quienes, fruto del comienzo de la I Guerra Mundial, se habían arrojado al mar huyendo de sus peligros. La reunión primigenia se debía al funeral de la diva de la ópera Edmea Tetua y su propósito era celebrar las exequias esparciendo las cenizas por el mar Egeo. El director italiano caricaturiza los comportamientos y cogniciones de esta aristocracia que está acompañada de músicos allegados a la cantante fallecida.
Sin embargo, a mitad de metraje la trama da un salto con la llegada de los refugiados. De esta manera, es muy interesante el análisis moral que propone el film, pues al principio se observa la reticencia de algunos miembros de la clase elitista. El capitán, fiel a sus principios y a los códigos legales, acoge a los refugiados y no piensa desprenderse de ellos. Después, llega la evolución y la metamorfosis cuando se produce un acercamiento y conexión entre ambos grupos; claro mensaje de la película que nos dice que no somos tan diferentes, simplemente meros seres humanos y que, a veces, basta aproximarse al otro para entenderle y empatizar.
La obra es un tropo de la vida a través de la nave que alberga a distintos personajes. Por eso es también una llamada al entendimiento, aunque en su poso existe un barniz pesimista (el requerimiento del barco austrohúngaro y el triste final de fuegos cruzados) dada la imposibilidad de poder hallar un mundo mejor donde redistribuir la riqueza, ya no material, sino espiritual.

E LA NAVE VA. 1983. Italia. Color. 132 Min. 
Dirección: Federico Fellini
Intérpretes: Freddie Jones, Barbara Jefford, Victor Poletti
Guion: Tonino Guerra y Federico Fellini
Música: Gianfranco Plenizio
Fotografía: Giuseppe Rotunno

Críticas de Fellini (clicad en este mismo enlace)

lunes, 10 de agosto de 2026

(4) ATRACO PERFECTO, de Stanley Kubrick (1956)

La influencia de los otros
Al igual que el atraco que se planea en la pantalla, el tercer largometraje de Kubrick contiene un guion muy elaborado, meticuloso y concienzudo. Su trama, fantásticamente hilvanada, está trufada con las diferentes historias personales que encierra cada miembro de la banda.
Johnny Clay, después de pasar cinco años en la cárcel, trata de elaborar un procedimiento estudiado al milímetro con un grupo de cinco personas de confianza. Sin embargo, alcanzar la perfección —ese sueño imperecedero del ser humano (la vida perfecta, el cuerpo perfecto, el robo perfecto, el crimen perfecto…)— supone una constante búsqueda en la cual siempre se acaba topando con un muro infranqueable. Como mucho, únicamente se hallan atisbos y momentos de perfección que nos conducen al desengaño. 
Johnny deja de lado una variable crucial como son las cogniciones. De esta manera, cada persona encierra una historia dentro de sí que implica unas voliciones y procesos mentales que se manifiestan en unas conductas imposibles de controlar. 
Además de ello, debemos tener en cuenta un factor muy importante como son los terceros, que serían aquellas personas ligadas emocionalmente a los actores principales de determinadas acciones y que tienen una gran influencia sobre ellos. Sherry Peatty, la esposa de George, es un claro ejemplo de lo comentado; el dominio e influjo que ejerce sobre su marido condicionará el devenir de los acontecimientos.
Todo ello implicará que la sinergia del grupo acabe hecha añicos y con sus consecuencias mortíferas.
Su memorable escena final no hace más que robustecer esta excelente obra del director estadounidense, un clásico atemporal que no hay que perderse.

THE KILLING. 1956. Estados Unidos. Blanco y negro. 83 Min.
Dirección: Stanley Kubrick
Intérpretes: Sterling Hayden, Vince Edwards, Coleen Gray, Jay C. Flippen, Ted de Corsia, Marie Windsor, Elisha Cook Jr., Joe Sawyer, Timothy Carey, Tito Vuolo, Kola Kwariani, Dorothy Adams
Guion: Stanley Kubrick. Novela: Lionel White. Diálogos: Jim Thompson
Música: Gerald Fried
Fotografía: Lucien Ballard

domingo, 9 de agosto de 2026

(3) ¿QUÉ INVADIMOS AHORA?, de Michael Moore (2015)

Otro mundo es posible
Hay que reconocer que este documentalista tiene un don especial para narrar y estructurar historias. Sus trabajos, didácticos, profundos y entretenidos a la vez, combinan a la perfección el drama con notas de ironía y humor, captando la atención del espectador. Son largas tiradas de metraje comprometido con la idea de un mundo igualitario y del bien común, que huyen del panfleto y se adentran en el rigor.
Esta vez satiriza la paranoia invasora de su país dando la vuelta a la tortilla: su objetivo es invadir Europa, tomar las mejores ideas y aplicarlas en Estados Unidos. De esta manera, el cineasta visita distintos lugares donde se implementan medidas universales de bienestar: salario digno, alimentación infantil, freno a los delitos bancarios… y los compara con la actitud del imperio estadounidense, subrayando que muchas de esas ideas provienen originalmente de allí.
Su cámara cáustica, llena de ironía y mala leche, se transforma también en un alegato a favor del interés colectivo, en el que los conciudadanos se protegen unos a otros. Moore, como se ha mencionado antes, sabe contarlo fantásticamente, intercalando imágenes de archivo y entrevistas con sus punzantes y divertidas apariciones.
Debe verse y revisitarla de vez en cuando para no olvidar que otro mundo es posible.

WHERE TO INVADE NEXT. 2015. Estados Unidos. Color. 106 Min.
Dirección: Michael Moore
Intérpretes: Personatges documental
Guion: Michael Moore
Fotografía: Jayme Roy, Richard Rowley

sábado, 8 de agosto de 2026

(3) O QUE ARDE, de Oliver Laxe (2019)

¿Qué es lo que arde realmente?
Ver esta película es adentrarse en una mezcla de experiencia sensorial y emocional. Si bien la historia contiene un innegable trasfondo dramático, las imágenes poseen una gran potencia visual. De este modo, la pantalla se recrea en el fuego y los incendios de los bosques gallegos como metáfora de la desconexión entre el ser humano y la naturaleza.
La trama presenta la contradicción de mostrar a Amador, el protagonista, amante de la naturaleza y de la vida sosegada, junto con su piromanía. Una vez cumple condena, regresa a la aldea y se redime. A partir de entonces, comienza a conectar con su madre y con el entorno e intenta acercarse a sus vecinos.
Pero todo se viene abajo. Aparece un nuevo incendio. No se llega a saber quién es el responsable. La película tampoco lo explica: quiere que seamos nosotros, los espectadores, quienes lo interpretemos.
O que arde es un trabajo que articula diferentes matices y lecturas. Habla de la soledad, de la falta de aceptación, de la autoestima, de la naturaleza, de la Galicia profunda… Todo ello, con una dimensión universal y aplicable a cualquier persona.

O QUE ARDE. 2019. España. Color. 89 Min.
Dirección: Oliver Laxe
Intérpretes: Amador Arias, Benedicta Sánchez, Inazio Abrao, Elena Mar Fernández, David de Peso, Alvaro de Bazal
Guion: Santiago Fillol, Oliver Laxe
Fotografía: Mauro Herce

jueves, 6 de agosto de 2026

(2) EN UN MUELLE DE NORMANDÍA, de Emmanuel Carrère (2021)

Cada una en su lugar
Escuchamos y leemos noticias sobre la precariedad laboral. A veces lo hemos vivido en nuestras propias carnes. Otras, alguien nos lo ha contado. Puede que estos hechos queden como simples rumores o despierten nuestra conciencia, pero la verdad es que, lamentablemente, tenemos un elefante en la habitación. Desde las instituciones se intenta luchar, pero de manera insuficiente. Es la esclavitud del siglo XXI. Mientras unos sufren, algunos grandes empresarios (y no tan grandes), faltos de ética, se enriquecen.
Marianne Winckler, reconocida escritora de libros concienciada con el tema de la precariedad laboral, oculta su identidad y se postula para trabajar como limpiadora en un pueblo de Normandía para experimentar de primera mano cómo son las condiciones laborales de las trabajadoras. Es ahí cuando realmente se da cuenta de las situaciones tan duras, con bajos salarios y horas interminables, por las que tienen que pasar. Ello la ayudará a elaborar fielmente un libro de denuncia al respecto. Sin embargo, se percata de otro aspecto que seguramente, en un principio, no debería rondar por su cabeza: el buen ambiente de trabajo, la solidaridad de las compañeras y el vínculo tan fuerte que establece con Christèle y Marilou. Empezará entonces una lucha interna en la propia Marianne, porque realmente no sabe si verdaderamente el fin justifica los medios.
Se le podría achacar una narración un tanto redundante y un metraje más largo que el que realmente necesitaba; aun así, Le Quai de Ouistreham es una interesante historia de denuncia sobre la situación laboral de estas trabajadoras. Aporta, además, una reflexión importante acerca de la ética en los métodos utilizados por los periodistas y literatos para llevar a cabo sus proyectos. Como dice Christèle al final del film: “cada una en su lugar”.

LE QUAI DE OUISTREHAM. 2021. Francia. Color. 102 Min.
Dirección: Emmanuel Carrère
Intérpretes: Juliette Binoche, Hélène Lambert, Léa Carne, Didier Pupin, Evelyne Porée, Patricia Prieur, Émily Madeleine, Nathalie Lecornu, Louise Pociecka, Aude Ruyter, Jérémy Lechevallier, Kévin Maspimby
Guion: Emmanuel Carrère, Hélène Devynck. Novela: Florence Aubenas
Música: Mathieu Lamboley
Fotografía: Patrick Blossier

martes, 4 de agosto de 2026

(3) AVARICIA, d'Erich von Stroheim (1924)

La esclavitud del dinero
Si hacemos un análisis de la historia de la humanidad, llegamos a la triste conclusión de que nuestro comportamiento gira en torno al rédito económico. Desgraciadamente, hasta nuestros días ha imperado la persecución de dicho beneficio mediante la especulación: una especie de capitalismo financiero cuyo único objetivo es el amasamiento de dinero para el enriquecimiento personal. 
Aplastar a unos para que otros puedan vivir bien: esa es la consigna. Nos encontramos, pues, con que hemos pasado de la búsqueda de la verdad en la Antigüedad a la del capital; esto es, de la filantropía a la misantropía.
Erich von Stroheim consigue con Avaricia un fiel reflejo de lo comentado. Una obra atemporal que muestra de manera muy directa todas las pulsiones internas agresivas del ser humano en pos del materialismo. Una actitud que antepone el individualismo a la colectividad.
La película reflexiona acerca de esa obsesión adictiva que da lugar a la corrupción y a la envidia, capaz, además, de romper relaciones interpersonales y vidas. Las imágenes del film, al igual que su guion, están teñidas de una hosca profundidad en las que se extrae, desde lo más subrepticio de nuestro ser, esa absurda obstinación por complicarnos la existencia.
Sus imágenes estremecedoras —fantástica la escenografía y las expresiones interpretativas de sus protagonistas—, con un mensaje negativo y real al mismo tiempo, dotan a la cinta de una honda profundidad. Cabe destacar también el innovador uso de detalles metafóricos y premonitorios como el entierro que aparece detrás del casamiento o el ataque del gato a los periquitos.
En definitiva, una cinta didáctica y reflexiva que debe verse.

GREED. 1924. Estados Unidos. Blanco y negro. 125 Min. Cine mudo.
Dirección: Erich von Stroheim
Intérpretes: Zasu Pitts, Gibson Gowland, Jean Hersholt, Dale Fuller, Tempe Pigott, Sylvia Ashton, Chester Conklin, Joan Standing
Guion: Erich von Stroheim, June Mathis. Novela: Frank Norris
Fotografía: William H. Daniels, Ben Reynolds

lunes, 3 de agosto de 2026

(2) LA GRAN MENTIRA, de Rafael Gil (1956)

Jugando sucio
Como espectadores, nos sentamos en la butaca o en el sofá de casa y vemos el resultado final de cualquier producción. No somos conscientes, sin embargo, de todo lo que se oculta detrás de la gran pantalla: dónde y cómo se ha grabado la cinta, las relaciones interpersonales en el rodaje o los requisitos contractuales y sus consecuencias. Al hilo de lo comentado, este film hace una interesante denuncia del "juego" que se cuece en la industria cinematográfica (en este sentido, la obra es atemporal). De esta manera las envidias, las traiciones, el abuso de poder y el monopolismo del cacique de los Estudios Sándalo (quien prioriza el negocio en detrimento del arte), son las que predominan en un contexto cada vez más deshumanizado.
En la misma trama se entremezcla la historia de Teresa Campos, una maestra de escuela con diversidad funcional que vive en un pueblo a 300 km de la capital.  Ésta es instrumentalizada por César Neira —actor en horas bajas y vetado por la industria— quien intenta relanzar su carrera utilizando a la maestra y al sentimiento emocional del público. Desde este punto de vista recuerda a Calle Mayor, de Juan Antonio Bardem, donde se pone de manifiesto la crueldad del ser humano. En aquella; para divertirse, en ésta; para sacar beneficio económico y social.
En este aspecto crítico, junto con los toques de humor donde incluso se ríen de ellos mismos (el apunte sobre el cine religioso sobre el tándem Escrivá-Gil), se encuentra, en mi opinión, el punto más interesante de la película. Lo demás ya flojea bastante, especialmente la relación almidonada de la pareja protagonista y algunos giros de guion que parecen estar introducidos con calzador. El final, muy forzado, es bastante inverosímil y con moralina, pero no hay que desdeñar este trabajo: su reflexión sobre la gran mentira, la metáfora ficción versus realidad, la manipulación perversa y la cosificación humana son elementos muy bien tratados en este discreto, pero estimable film.

LA GRAN MENTIRA. 1956. España. Blanco y negro. 100 Min.
Dirección: Rafael Gil
IntérpretesFrancisco Rabal, Madeleine Fischer, Jacqueline Pierreux, Manolo Morán, Juan Calvo, Rafael Bardem, Irene Caba Alba, Milagros Leal, Rafaela Aparicio, Ángel de Echenique, Ángel Jordán, José Ramón Giner, Bobby Deglané
Guion: Vicente Escrivá, Ramón D. Faraldo. Historia: Vicente Escrivá
Música: Jesus Guridi
Fotografía: Alfredo Fraile, Federico G. Larraya

domingo, 2 de agosto de 2026

(3) SÓLO LOS ÁNGELES TIENEN ALAS, de Howard Hawks (1939)

Entre el amor y la muerte
Allá donde la muerte es costumbre y se sobrelleva el duelo de forma extravagante se encuentra Geoff Carter, gerente de un servicio de transporte aéreo de mercancías ubicado en La Barranca, ciudad portuaria a orillas del Pacífico, hacia los Andes sudamericanos. Los pilotos tienen un trabajo de riesgo extremo, suplantado por la filosofía de vida —entre la indefensión aprendida, la resignación y lo festivo— que adoptan los dueños y empleados de la compañía. Bonnie Lee, una corista que está de vacaciones, se queda muy afectada por ese contraste tan marcado. Pero al mismo tiempo se enamora perdidamente de Geoff, un hombre complejo, duro y que parece tener pocos sentimientos.
En ese microcosmos se desarrolla la estructura argumental. Historias de amor presentes (Geoff y Bonnie), relaciones pretéritas (Geoff y Judy), lazos fuertes de amistad (Geoff y Kid) y asuntos escabrosos del pasado: Bat Kilgallen y Kid (cuando dejó morir a su hermano en un accidente aéreo).
El caso es que toda esa mezcolanza —que en un principio parece tener poco arreglo—, gracias a su excelente guion, permanece ordenada y con las piezas encajadas durante todo el metraje. Y es que con esta obra puedes reírte con su ironía y comicidad, pero también puedes indignarte con las malas condiciones laborales de los pilotos. Como la vida misma, la dicha y la desdicha se encubren una a otra, pero en este contexto de forma más acentuada.
Hay que decir que chirría un poco, con el atenuante de la época, el papel secundario que desempeña la mujer (siempre supeditada al hombre), así como el exceso de testosterona de algunas escenas. Esto no es impedimento para afirmar que estamos ante un film tan volcánico como pasional, y que emana una gran fuerza cautivadora.

ONLY ANGELS HAVE WINGS. 1939. Estados Unidos. Blanco y negro. 121 Min.
Dirección: Howard Hawks
Intérpretes: Cary Grant, Jean Arthur, Rita Hayworth, Thomas Mitchell, Allyn Joslyn, Richard Barthelmess
Guion: Jules Furthman
Música: Dimitri Tiomkin
Fotografía: Joseph Walker

sábado, 1 de agosto de 2026

(4) RIFIFÍ, de Jules Dassin (1955)

Lección de cine noir
Les películas que abordan temas relativos a delitos de robo o a organizaciones criminales mafiosas suelen dejar un halo de romanticismo en el espectador. Sin embargo, hay que reconocer que la realidad es totalmente distinta porque, de alguna manera, nos sentimos ajenos al modo de vida de unos personajes que, aunque podamos comprender e incluso empatizar con ellos, los tratamos como seres mitológicos una vez nos ausentamos de la sala de cine.
Desafortunadamente, el crimen organizado tiene su espacio y la temática no es en absoluto baladí. Es por eso por lo que una función muy importante de los responsables de estas obras es alejarse de la frivolidad y realizar un análisis profundo de la psicología de los personajes. 
Nos podríamos preguntar qué es lo que lleva a un ser humano a jugarse la vida de esa manera, cuáles son sus sentimientos, sus virtudes, sus debilidades o si valoran nociones como la amistad, el amor, la empatía o la familia. Por suerte, Jules Dassin contempla y reflexiona sobre esos aspectos. De esta manera, en la película aparecen un padre de familia, un experto en vaciar cajas fuertes —enamoradizo y vulnerable con las mujeres— y un ladrón que, tras cinco años en prisión, quiere cambiar de vida y que se encuentra con que su amante está con un conocido gánster. Esta tríada se enfrenta a mafiosos ambiciosos, sin escrúpulos y, algunos de ellos, con problemas con las drogas. Algo así como un partido del pretendido bien contra el histórico mal, con la guadaña como trofeo para la mayoría.
El oficio del director estadounidense —afincado por entonces en París huyendo de la caza de brujas del senador McCarthy— es rotundamente visible: ritmo ágil, imágenes atractivas y escenas muy bien estudiadas como la del boquete que realizan desde el piso de arriba. Elementos que refuerzan los aspectos íntegramente humanos que la película resalta, ya sea la amistad de Stéphanois con Carl, la lucha por la recuperación del niño o las implicaciones emocionales de los protagonistas. Humanidad que contrasta con la violencia explícita imperante (maltrato físico o disparo a un indefenso).
Rififi es una obra bien narrada y muy trabajada (magistral la escena silenciosa del robo) con unos resultados más que satisfactorios porque maneja conceptos tan necesarios en el mundo cinéfilo como son el entretenimiento, la calidad, la complejidad y la profundidad. Ahora bien, hay algún punto negro que no me gustaría dejar pasar por alto como es la marginación, y la violencia de género en particular (detestable la escena del maltrato con la correa) y la misoginia en general. Tal vez sea injusto escribir esto desde esta posición, contexto y época, porque en los años cincuenta era una cuestión normalizada. En estas líneas, queda reflejada, al menos, una sociedad huérfana de igualdad de derechos para las mujeres.

DU RIFIFI CHEZ LES HOMMES. 1955. Francia. Blanco y negro. 117 Min.
Dirección: Jules Dassin
Intérpretes: Jean Servais, Carl Mohner, Robert Manuel, Jules Dassin, Marie Sabouret, Janine Darcey, Magali Noël, Pierre Grasset, Robert Hossein, Marcel Lupovici, Claude Sylvain, Dominique Maurin
Guion: Jules Dassin, René Wheeler, Auguste Le Breton
Música: Georges Auric
Fotografía: Philippe Agostini