La razón frente al deseo
Tercero de sus seis cuentos morales, lo más notable de este film de Rohmer es que encierra, desde una planificación aparentemente sencilla, una gran cantidad de elementos que nos ayudan a reflexionar. Detrás de un interesante discurso filosófico-teológico-científico se esconde un deseo primitivo del ser humano por saciar sus necesidades emocionales y fisiológicas. Es en esas disquisiciones cuando desfilan conceptos como las matemáticas de Pascal, el Jansenismo, la fidelidad, los celos, la iglesia y el dolor ante un amor no correspondido. Dicho esto, impacta cómo a través de unas brillantes imágenes fílmicas se le da un peso muy importante a los diálogos. Las conversaciones, —canalizadas por el filtro de Jean-Louis— tienen una profundidad que nos lleva a analizar y cuestionar aspectos relevantes que atañen a nuestra existencia.La realización intenta recoger todo aquello que acontece en la mente de los protagonistas aunque sea aparentemente nimio. De ahí la importancia que se otorga a las escenas de los sermones (con una duración, además, relativamente larga) y el significado que tienen para los protagonistas (como se puede observar en sus expresiones y gestos faciales).
Jean-Louis, topa con una serie de cuestiones morales que afectan a su sistema de creencias. Es por ello que intenta dar coherencia a su principios, pensamientos y cogniciones a través de un discurso “filocatólico” (respetuoso y educado con respecto a las, como él dice, “otras religiones”; llámese ateísmo, agnosticismo y/o arreligiosidad) que intenta justificar tanto sus actos como su comportamiento. Desde que vio por primera vez a Françoise se hizo la (ir)racional promesa de contraer matrimonio con ella. Sin embargo, se tropieza (“voluntaria e inconscientemente”) con Maud y Françoise, dos polos opuestos cuyas personalidades son antitéticas. La noche con Maud supone un detonante y un punto de inflexión que lo sumerge en los comentados dilemas morales. Se siente muy bien con Maud y con su libérrima actitud, no obstante la sombra de Françoise, —más parecida a él— le acecha constantemente. Su mente juega a caballo entre las dos; de lo convencional a lo singular, de lo estable a lo veleidoso y de lo inocente a lo libidinoso.
Al final, estas dos historias paralelas tienen un desenlace sorprendente e inesperado; todo está conectado desde su noche con Maud.
MA NUIT CHEZ MAUD. 1969. Francia. Blanco y negro. 105 Min.
Dirección: Éric Rohmer
Intérpretes: Jean-Louis Trintignant, Françoise Fabian, Marie-Christine Barrault, Antoine Vitez, Léonide Kogan, Guy Léger, Anne DubotGuion: Éric Rohmer
Música: Wolfgang Amadeus Mozart
Fotografía: Néstor Almendros
Fotografía: Néstor Almendros

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