Jugando a ser dioses
Los avances tecnológicos en el campo de la medicina son un hecho evidente. Aunque actualmente es bastante controvertido poner sobre el tapete los alcances de las técnicas de conservación artificial, sabemos, sin embargo, que es un concepto latente. En consecuencia, nuestro futuro como seres humanos está a la expectativa de una correcta aplicación de las ciencias de la vida en los años venideros.
Desde este punto de vista, Proyecto Lázaro me parece un film valiente porque sitúa el estudio de la bioética como algo inherente y crucial para el desarrollo humano. Además, en sus imágenes, la obra nos alerta de los peligros que conlleva el control por parte de la especie humana del curso natural de la naturaleza. A través de la voz en off del protagonista, la cinta nos propone reflexiones, entre poéticas y filosóficas, acerca del sentido de la vida (las pequeñas cosas, el vivir, el morir…).
La metáfora de vivir una vida que no se quiere vivir (seres esclavizados), junto con la subrepticia denuncia al control que ejerce sobre nosotros el poder invisible (en forma de inversores y multinacionales), completan un film con aspectos más que interesantes.
PROYECTO LÁZARO. 2016. Espanya. Color. 102 Min.
Direcció: Mateo Gil
Intèrprets: Tom Hughes, Oona Chaplin, Barry Ward, Charlotte Le Bon, Julio Perillán, Rafael Cebrián, Bruno Sevilla, Daniel Horvath, Alex Hafner, Godeliv Van den Brandt
Música: Lucas Vidal
Fotografia: Pau Esteve Birba

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