domingo, 22 de marzo de 2020

(1) YESTERDAY, de Danny Boyle (2019)

  Un producto bastante chorra 
La idea de un mundo sin The Beatles es la columna vertebral y punto de partida de esta última decepcionante película del creador de Trainspotting. En mi opinión, tanto la propuesta como el concepto del film tienen un punto de absurdidad incapaz de sostener la estructura de cualquier guion. El señor Danny Boyle y su guionista Richard Curtis deberían revisar la trilogía de Regreso al futuro para aprender un poco de las líneas del tiempo y de la influencia que tienen las personas y, por ende, las bandas de rock, en sus iguales. 
Por lo demás, una historia de amor insoportablemente rosácea y unas situaciones poco creíbles dan la sensación de estar viendo un producto bastante chorra. Solo las canciones del grupo de Liverpool, la muestra de la sensación que le puede dar a cualquier ser humano la primera vez que se descubre a los Fab Four y la intervención de Ed Sheeran con algún apunte musical y humorístico acertado, hacen que la obra, al menos, se deje ver.

YESTERDAY. 2019. Reino Unido. Color. 116 Min.
Dirección: Danny Boyle
Intérpretes: Himesh Patel, Lily James, Kate McKinnon, Ed Sheeran, Lamorne Morris, Ellise Chappell, Camille Chen, Alexander Arnold, Joel Fry
Guión: Richard Curtis
Música: Daniel Pemberton (Canciones: The Beatles)
Fotografía: Christopher Ross

Críticas de Danny Boyle (clicar en este mismo enlace para leer las criticas):
Trainspotting (2016), T2: Trainspotting (2017)

sábado, 14 de marzo de 2020

(1) EL REY LEÓN, de Rob Minkoff y Roger Allers (1994)

 Hamlet desdibujado
Producto Disney que, aunque resulta entretenido por su factura, banda sonora y algún que otro acertado toque de humor, no deja de ser un film melifluo y demasiado azucarado con una insoportable y constante moralina. Si bien contiene aspectos interesantes en cuanto al afán de superación, el valor de la amistad y a las emociones negativas que tanto lastran a los seres humanos como es el sentimiento de culpa, estos se quedan a medio camino ante su falta de profundización. 
Sus remembranzas al Hamlet de Shakespeare son notorias pero el resultado final es un batiburrillo que deja descubiertas las carencias de la obra.  

THE LION KING. 1994. Estados Unidos. Color. 85 Min.
Dirección: Rob Minkiff y Roger Allers
Intérpretes: Personajes de animación
Guión: Irene Mecchi, Jonathan Roberts, Linda Woolverton
Música: Hans Zimmer (Canciones de Elton John, Tim Rice)
Fotografía: Animación

sábado, 7 de marzo de 2020

(3) ROCKETMAN, de Dexter Fletcher (2019)

  ¿Cuándo me darás un abrazo?
Dexter Fletcher enfoca este film a la manera de biopic —utilizando el musical— pero desde un prisma diferente. El director enfatiza en la exploración de la psicología de su protagonista —la dinámica de grupo es toda una declaración de intenciones— para mostrar al espectador una evolución que desencadena en una catarsis absolutamente liberadora. Por consiguiente, es la historia de Elton John, sí, pero enfrentándose a sus propios demonios. Así, desmenuza y analiza su personalidad a través de las personas influyentes en su vida ya que, cada una ellas, marcará su desarrollo. 
Es muy interesante la manera en que la obra contrapone el Elton adulto y el Elton niño pues de sus carencias afectivas (“¿cuándo me darás un abrazo?”, le solía preguntar a su padre) saldrá conformada una personalidad llena de miedos e inseguridades. Por consiguiente, estamos ante un ser humano dotado de unas extraordinarias habilidades para la música, pero, sin embargo, con tremendas dificultades para gestionar sus emociones y para cerrar las cicatrices abiertas en su interior. 
Su ascenso, sus amores, la relación con sus padres, la amistad, su estancamiento, su descenso al infierno de las drogas, sus intentos de suicidio…, todo está englobado y narrado muy inteligentemente a través de una fantástica puesta en escena y de una atrayente coreografía. Sus canciones van actuando como hilo conductor en cada una de las secuencias, cosa que hace que entendamos mucho mejor su música a lo largo de su carrera. 
Por finalizar, destacar la relación que mantuvo con su otro yo, su amigo Bernie Taupin, dos talentos unidos por un mismo objetivo: emocionar con música y letra (magnífico como se muestra el proceso de creación de la magistral “Your Song” y la recurrencia de la canción que da nombre al film: la sensacional “Rocket Man”).
 
ROCKETMAN. 2019. Reino Unido. Color. 121 Min.
Dirección: Dexter Fletcher
Intérpretes: Taron Egerton, Jamie Bell, Richard Madden, Bryce Dallas Howard, Steven Mackintosh, Gemma Jones, Tom Bennett, Kit Connor, Stephen Graham
Guión: Lee Hall
Música: Elton John, Matthew Margeson
Fotografía: George Richmond

sábado, 22 de febrero de 2020

(2) O LOS TRES O NINGUNO, de Kheiron (2015)

 Independientemente del azar
El azar es algo que influye en nuestras vidas. Dependiendo del punto geográfico exacto donde nacemos encontramos una serie de obstáculos o facilidades que hacen que nuestro camino esté más o menos allanado. De esta manera, es obvio que el contexto social interviene en nuestro desarrollo. Con todo, esa incidencia puede ser modificada a través de nuestra fortaleza interior. La historia vital de Hibat, introducida en determinados momentos históricos de la comunidad iraní, refleja esa lucha intrínseca por superar las adversidades que el azar nos brinda. 
El protagonista, luchador incansable por las libertades humanas, pasará multitud de vicisitudes para alcanzar tanto su libertad personal como familiar. En la línea del comic de Marjane Satrapi “Persepolis”, la obra relata muy bien los diferentes períodos político-sociales con la revolución de 1979 que supuso el fin de la Dinastía Pahlaví y su Shah hasta el desencanto del Ayatolá Jomeini. Finalmente, el exilio, Paris y la búsqueda por un mundo mejor a través de los trabajos sociales. Buen pulso narrativo y acertadas pinceladas de comedia que contrastan con su trasfondo dramático. La película está basada en una historia real, la de la familia del propio director, cuyos padres se vieron obligados a abandonar su tierra natal, Irán, para emigrar a Francia cuando él era sólo un niño.  

NOUS TROIS OU RIEN. 2015. Francia. Color. 102 Min.
Dirección: Kheiron
Intérpretes: Kheiron, Leïla Bekhti, Gérard Darmon, Zabou Breitman, Alexandre Astier, Kyan Khojandi, Arsène Mosca, Jonathan Cohen
Guión:  Kheiron
Fotografía: Jean François Hesgens

sábado, 15 de febrero de 2020

(2) LAS AVENTURAS DE ROBINSON CRUSOE, de Luis Buñuel (1954)

  Una mirada a la soledad
El ejercicio de la soledad es a veces necesario en el género humano. Dejar un espacio para la introspección donde analizar nuestros actos supone una especie de bálsamo, un respiro que nos permite poder ejecutar nuestra libertad individual. Muchas veces acabamos hastiados de soportar la toxicidad de otras personas que nos saturan y agobian con sus egoístas pretensiones. ¿Qué ocurre, en cambio, cuando estamos privados de la compañía de nuestros semejantes?
Luis Buñuel —utilizando su Robinson Crusoe particular— trata de exponer un proceso transitivo que va desde la experimentación intrínseca de gozar de una vida envuelta de posesiones hasta otra carente de lo material, físico y humano. El realizador juega con las estrategias y procesos mentales que el ser humano tiene que utilizar en este tipo de situaciones límite.
Sorprende toparse en su filmografía con esta adaptación de la novela de Daniel Defoe. Una película de aventuras no encaja, a priori, con el maestro del surrealismo. A decir verdad, se trató de una película de encargo que el director aragonés aceptó por las múltiples posibilidades que la historia ofrecía en cuanto a la lucha por la supervivencia del protagonista.
A pesar de su bajo presupuesto, la obra engancha desde el primer minuto siendo una interesante metáfora sobre el aislamiento, el desamparo y la soledad. Tampoco faltan sus toques oníricos y sus sugerencias transgresoras: la mirada pervertida de Crusoe hacia el espantapájaros con traje de mujer y hacia el "Viernes" travestido, insinuando una subrepticia homosexualidad.  

ROBINSON CRUSOE. 1954. México. Color. 89 Min.
Dirección: Luis Buñuel
Intérpretes: Dan O'Herlihy, Jaime Fernández, Felipe de Alba, Chel López, José Chávez Trowe, Emilio Garibay
Guión:  Luis Buñuel, Hugo Buttler (Novela: Daniel Defoe)
Música: Anthony Collins
Fotografía: Alex Phillips
 
Críticas de Luis Buñuel (clicar en este mismo enlace para leer las críticas): 
Los Olvidados (1950), El Río y la Muerte (1955), La Via Láctea (1969), Tristana (1970), El Fantasma de la Libertad (1974)

domingo, 9 de febrero de 2020

(3) EL ARPA BIRMANA, de Kon Ichikawa (1956)

 La reivindicación de la filantropía
La propuesta del arte como arma arrojadiza contra un estado de orden injusto es un síntoma inequívoco de compromiso. Canalizar dicha empresa a través del séptimo arte supone una ardua tarea de la que Ichigawa supo salir airoso en este bello, metafórico y poético alegato pacifista. 
El arpa birmana arranca con unas cuantas briznas de humanidad que, dentro de la barbarie, van agrandándose a medida que la trama evoluciona. Sobresale en el film una estética filosófica conceptual asociada a valores utópicos y revolucionarios como la solidaridad, la paz y la empatía, pilares que actúan como contrapeso a la atrocidad y la sinrazón de las contiendas bélicas. 
Destacar su acertada banda sonora, el uso del arpa y la música como elemento vertebrador comunicativo, las sobrias interpretaciones y su emotiva misiva final.

BIRUMA NO TATEGOTO. 1956. Japón. Blanco y Negro. 116 Min.
Dirección: Kon Ichikawa
Intérpretes: Rentarô Mikuni, Shôji Yasui, Jun Hamamura, Takeo Naito, Ko Nishimura, Hiroshi Hijikata, Sanpei Mine, Yoshiaki Kato, Sojiro Amano, Yôji Nagahama, Eiji Nakamura, Shojiro Ogasawara
Guion:  Natto Wada (Novela: Michio Takeyama)
Música: Akira Ifukube
Fotografía: Minoru Yokoyama

sábado, 8 de febrero de 2020

(3) SACRIFICIO, de Andrei Tarkovsky (1986)

  Análisis de la condición humana
“No tengas miedo, la muerte no existe. Existe el miedo a la muerte, que es un miedo terrible. A veces hace que la gente haga cosas que no debiera. ¡Cuán diferentes serían las cosas si pudiésemos dejar de temer a la muerte!” 
Este comentario que le hace Alexander a su hijo pequeño se me antoja crucial en este poético y, a la vez, profundo film de Tarkovski. Las reflexiones existencialistas (el “eterno retorno” de Nietzsche) en el arranque de la película entre el cartero Otto y Alexander marcan una constante metafísica a lo largo de la historia que se va entremezclando con sus elementos terrenales (las relaciones personales y sus consecuencias). 
Es a partir de entonces cuando comienzan a emerger las contradicciones, algo así como una especie de lucha de contrarios: Alexander parte de un ateísmo reconocido para, —después de ser atrapado por el miedo a la muerte—, abrazarse a la Fe cristiana. Sin embargo, Otto, quién admite que “es un coleccionista de cosas inexplicables, pero ciertas” le persuade para que recurra a la criada María, identificada según él como una bruja quién hará que todo vuelva a la normalidad. Es decir, ante la más honda desesperación como es la cercanía de la muerte delante de un inminente ataque atómico, son la magia y el ocultismo los que sobresalen entre todos los conceptos para arrastrar a los miembros del grupo a una catástrofe final. Alexander sufre una metamorfosis (clara referencia a la vulnerabilidad del ser humano), aunque previamente intuía que algo iba a ocurrir (“Mi vida ha estado esperando esto, mi vida no ha sido más que una espera de esto”) llevándolo a un comportamiento dominado por un miedo enfermizo, cercano a la locura, que le sume en un profundo abatimiento ante la impotencia del devenir de la vida (cosa que ya se puede adivinar en ese movimiento extraño que acaba lesionando a su hijo). 
Ante ello surge el sacrificio con el objeto de redimir a los suyos de las situaciones penosas que se avecinan. Victor, su amigo doctor, indagador, escéptico y cansado con el mundo, intenta actuar de sustento entre el desequilibrio de Alexander y la histeria de la esposa de éste, Adelaide. 
Con el distanciamiento de la cámara con los personajes (muy pocos primeros planos) el director consigue transmitir la tensión que emana la obra, así como un estado de ánimo contiguo a la tristeza y al desinterés. No obstante, en el fondo, el film plantea un final esperanzador en la transformación a la inversa que sufre su hijo, transitando de su laconismo a, en la escena final, una gran fluidez en el habla. Y es que, de hecho, el director dedica el film a su progenitor en los títulos de crédito con este mensaje clarificador: “Esta película está dedicada a mi hijo Andriushka, con esperanza y confianza." 
Tarkovski realizó esta película en plena guerra fría y con un cáncer terminal (ocho meses después falleció). Consiguientemente, todos los elementos que envolvían a estos hechos (muerte y guerra) son plasmados de manera muy sutil en el planteamiento de una trama cuyos episodios dan lugar a una cinta interesante, carente de ritmo por momentos, pero con un lirismo insólito y singular.

OFFRET. 1986. Suecia. Color. 145 Min.
Dirección: Andrei Tarkovsky
Intérpretes: Erland Josephson, Susan Fleetwood, Valérie Mairesse, Allan Edwall, Gudrun Gildottir, Sven Wollter
Guion:  Andrei Tarkovsky
Música: Johann Sebastian Bach
Fotografía: Sven Nykvist