El sentimiento amoroso
Todo ocurre en un espacio corto de tiempo, alrededor de un día, cuando dos jóvenes se encuentran en un tren con destino a París. Se trata de Céline, una estudiante francesa, y de Jesse, un estadounidense que viaja por Europa tras ser abandonado por su pareja. Al llegar a Viena, Jesse debe bajar porque al día siguiente debe regresar a su país, pero convence a Céline para que pase el resto del día y la noche (ya que no tiene dinero para un hotel) con él en la ciudad.Ambos comienzan a pasear por las calles, visitando sitios emblemáticos y hablando con una mezcla de humor y profundidad sobre temas relacionados con la muerte, la relación de pareja (la transitoriedad y la incertidumbre del amor), la vida y el sexo.
Aunque acompañado por unos paisajes vieneses preciosos, es una película con mucho diálogo y con dos únicos protagonistas. Esto, que en un principio podría parecer aburrido, es todo lo contrario gracias a un guion muy cuidado que habla —con aire distendido— de temas existenciales. Pero, además, detrás hay una bella historia de enamoramiento, de mutuo descubrimiento entre dos personas jóvenes que conectan desde un principio y que se gustan. No hace falta explicarlo mucho. Todo el mundo ha experimentado esa sensación de entendimiento especial que se establece entre dos personas recién conocidas. La trama tiene, por tanto, un halo de romanticismo impregnado de sentimiento. Lo más apasionante es que, en calidad de espectadores, también experimentamos esa sensación que tienen los enamorados de estar volando, que el mundo es solo para ellos y que compartir veinte horas juntos no es suficiente porque el tiempo, aparte de parecer escaso, pasa muy rápido. Creo que esto es un gran acierto de la película.
Aparte, me gustaría destacar los recursos fílmicos tan inteligentes que utiliza, con escenas memorables como cuando se sinceran a través del juego del teléfono con la ficticia conversación que mantienen con sus amigos. Así como la aparición de distintos personajes heterogéneos y su simbolismo: la pitonisa y el polvo cósmico, el mendigo poeta y los versos intuitivos y la bailarina y la germinación del amor. De esta forma, el film va haciendo una especie de confrontación entre la óptica masculina y femenina (en ese aspecto se puede advertir el gran trabajo de Richard Linklater y Kim Krizan en el guion).
El sentimiento amoroso nace de la atracción que sentimos hacia otra persona y en esta historia pasa por dos fases. La primera es la atracción física (por eso ella se sienta cerca de él en el tren) y después la atracción psicológica, que tiene su punto álgido en la bellísima escena cuando están escuchando la fantástica canción de Kath Bloom “Come here”, que invita a un acercamiento físico entre la pareja.
En su final, podemos ver las huellas que han dejado ambos en los escenarios que han visitado. Su despedida evoca un aire de nostalgia. Sin embargo, ellos no son como una pareja estándar. No se escribirán, no se telefonearán; simplemente se encontrarán de nuevo en Viena en seis meses. ¿Lo cumplirán?
BEFORE SUNRISE. 1995. Estados Unidos. Color. 101 Min.
Dirección: Richard Linklater
Intérpretes: Ethan Hawke, Julie Delpy, Hanno Pöschl, Dominik Castell, Erni Mangold
Intérpretes: Ethan Hawke, Julie Delpy, Hanno Pöschl, Dominik Castell, Erni Mangold
Guion: Richard Linklater, Kim Krizan
Música: Fred Frith
Fotografía: Lee Daniel

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