viernes, 18 de septiembre de 2026

(3) MANTÍCORA, de Carlos Vermut (2022)

El tigre con cabeza humana
Quiero dejar claro que el personaje presentado en esta película me causa una profunda repulsión. En mi opinión, no hay delito más nauseabundo que el que perpetra constantemente esta escoria inmunda hacia la humanidad. Sin embargo, me he preguntado muchas veces cómo son en realidad estas personas, cómo se comportan en su día a día, cuáles son sus pensamientos y qué procesos mentales las llevan a cometer actos tan terribles y depravados.
Esta historia aborda estas cuestiones e intenta "comprender" y "humanizar" (me cuesta horrores escribir estas dos palabras en este contexto —nótese que están entrecomilladas—) a Julián, un pedófilo que trata de huir de su aberrante anormalidad. Su guion, de manera positiva, intenta engañarnos al mostrar a Julián como un buen samaritano cuando salva al niño del incendio. Porque, para los ojos de los demás, Julián es un joven amable que trabaja como diseñador de videojuegos y es bastante apreciado por sus amigos. Él es consciente de su monstruosidad e intenta alejar a sus demonios, especialmente cuando entabla una relación amorosa con Diana (su físico aniñado le atrae porque le resulta asociativo). Sin embargo, las cosas se complican cuando su empresa descubre su perturbador secreto.
Mantícora es un film incómodo y arriesgado que aborda un tema sumamente controvertido (en ningún momento empatizo con el personaje, ni siquiera en su intento por quitarse la vida). Su atmósfera es oscura y turbadora (no es para menos, sabiendo lo que se cuece en la mente enferma de su protagonista) y sus resultados son más que interesantes (me parece muy acertada la analogía mitológica del título y la de la creación de los monstruos en el videojuego con él mismo).  La única pega que pondría sería respecto a su final (a partir del hospital); lo considero innecesario e inverosímil, lo cual no empaña la sugerente propuesta de hacer que el espectador experimente emociones contrapuestas en esta tragedia interior de un enfermo mental.

MANTÍCORA. 2022. España. Color. 115 Min.
Dirección: Carlos Vermut
Intérpretes: Nacho Sánchez, Zoe Stein, Vicenta N'Dongo, Catalina Sopelana, Ignacio Ysasi, Joan Amargós, Miquel Insua, Álvaro Sanz Rodríguez, Javier Lago, Ángela Boix, Aitziber Garmendia, Arantxa Zambrano
Guion: Carlos Vermut
Fotografía: Alana Mejía González

jueves, 17 de septiembre de 2026

(2) LOS DESAFÍOS, de Claudio Guerín, José Luis Egea y Víctor Erice (1969)

Violencia intrínseca al ser humano
Reflexión en torno a la violencia estructurada en tres episodios (aproximadamente 35' por historia). La introducción de cada uno de ellos es similar, pues de la nada (unas interrelaciones aparentemente normales) se llega al más absurdo paroxismo (espiral de violencia). Todos comparten un aire de modernidad, extravagancia y libertad bastante alejados del contexto social de la época, así como un componente cercano al surrealismo.
Ahora bien, a pesar de las mencionadas semejanzas, cada capítulo tiene su propio enfoque a la hora de expresar la violencia:

Episodio 1 - Director: Claudio Guerín
Una mezcla de control paternal, infidelidad y testosterona darwinista se junta en esta estrambótica historia donde las relaciones se difuminan a medida que avanza el relato. (2)

Episodio 2 - Director: José Luis Egea
Infidelidades y mentiras. Madurez versus juventud. Celos y machismo. Alocada al principio, pero tensa, muy tensa, después. Fantásticos Alfredo Mayo y Julia Gutiérrez Caba. Recuerda al Saura de Peppermint Frappé. (2)

Episodio 3 - Director: Víctor Erice
Psicodélica, caótica y estrafalaria (con mono incluido). Muy alejado de sus propuestas posteriores, el director presenta una cinta entre cosmopolita y hippie. En mi opinión, la más floja de las tres. (2)

En todos ellos el final es perturbador. Brilla la mayoría del plantel actoral, no así Dean Selmier, que aparece en todos los episodios, siempre sin alma y sin magnetismo.

LOS DESAFÍOS. 1969. España. Color. 102 Min.
Dirección: Claudio Guerín, José Luis Egea y Víctor Erice
Intérpretes: Francisco Rabal, Asunción Balaguer, Dean Selmier, Julia Gutiérrez Caba, Alfredo Mayo, Fernando Sánchez Polack, Barbara Deist, Teresa Rabal, Daisy Granados, Julia Peña, Luis Suárez
Guion: Rafael Azcona, Claudio Guerín, José Luis Egea, Víctor Erice
Música: Luis de Pablo. Canciones: Dave Da Costa
Fotografía: Luís Cuadrado, Teodoro Escamilla

martes, 15 de septiembre de 2026

(3) MARATÓN DE OTOÑO, de Georgi Daneliya (1979)

Mentiras, mentiras, mentiras
Las relaciones interpersonales, concretamente las de pareja, suelen ir acompañadas de mentiras. Algunas son piadosas, otras intencionadas, pero todas consustanciales a los seres humanos. Quizás, con la verdad por delante, no podríamos soportar la realidad y sería peor: no se sabe (tampoco quisiera ponerlo como objeto de debate en estas líneas). Lo que sí es cierto es que sus consecuencias serían variadas e imprevisibles.
Con tono de comedia, pero sin obviar sus connotaciones dramáticas, Georgi Daneliya aborda la infidelidad en las relaciones a través de su protagonista Andréi Pávlovich Buzykin, maestro de instituto y traductor de literatura inglesa. Éste, timorato, juega a dos bandas con su esposa y su amante, pero siempre estropea las cosas. No se decide, no quiere ofender a nadie, no da ningún paso adelante y su inseguridad genera angustia por doquier.
Son situaciones que, aun siendo universales, se convierten en divertidas. Toda la película es un "volver a empezar", como un círculo vicioso: salida en chándal para correr (se siente forzado con el profesor danés Hansen), promesas incumplidas y su final —como en el juego de la oca— ejecuta un retroceso a la casilla inicial.
Maratón de otoño es una comedia (o tragicomedia) de la vida, bien rodada y con diálogos acertados que hace que, como espectadores, nos demos cuenta de nuestra vulnerabilidad y nuestras contradicciones.

OSENNIY MARAFON. 1979. URSS. Color. 90 Min.
Dirección: Georgi Daneliya
Intérpretes: Oleg Basilashvili, Natalya Gundareva, Marina Neyolova, Evgeniy Leonov, Norbert Kuchinke
Guion: Aleksandr Volodin, Georgi Daneliya
Música: Andrei Petrov
Fotografía: Sergei Vronsky

jueves, 3 de septiembre de 2026

(1) LA DESCONOCIDA, de Pablo Maqueda (2023)

Mezcla desconcertante
No he visto ni conocía la obra de teatro en la que está basada esta película; tampoco sé si sobre las tablas funciona mejor. Lo que sí sé es que, como pieza cinematográfica, tiene la suerte de contar con una buena historia.
El abuso de menores a través de las redes sociales es una lacra social desde que esta tecnología llegó para quedarse, y es fundamental reflejar y denunciar este hecho en la gran pantalla. Solo por su valentía al abordar algo tan sórdido y repulsivo, la cinta ya arranca con un punto a favor.
Ahora bien, el largometraje no aprovecha adecuadamente sus recursos y realiza una desconcertante mezcla entre el ciberacoso sexual a menores (grooming) y las parafilias adultas. He de confesar que, al principio, ese juego de dinámicas de poder cambiantes me interesó; sin embargo, el ritmo acaba decayendo a causa de una deficiente narración, dejando una sensación de oportunidad perdida.

LA DESCONOCIDA. 2023. España. Color. 88 Min.
Dirección: Pablo Maqueda
Intérpretes: Laia Manzanares, Manolo Solo, Eva Llorach, Blanca Parés, Vega Céspedes
Guion: Pablo Maqueda, Haizea G. Viana, Paco Bezerra. Obra: Paco Bezerra
Música: Helena Hidalgo
Fotografía: Santiago Racaj

miércoles, 2 de septiembre de 2026

(2) TENÉIS QUE VENIR A VERLA, de Jonás Trueba (2022)

Diferente y personal
Estamos ante una película de sesenta minutos (se le denomina mediometraje, pero algún día habrá que decir a los cuatro vientos que cualquier tipo de metraje es, simplemente, eso: una película), y dentro de ella encontramos: una escena bastante larga de un concierto de Chano Domínguez y un viaje que la pareja protagonista realiza en tren en el cual, como espectadores, recorremos el paisaje a través de la ventana durante un buen rato.
Pues bien, si restáramos toda esa duración, no sé cuántos minutos de "tiempo efectivo" tendría este film. ¿Es esta cinta un tostón? Pues yo digo que no, porque Jonás Trueba lo tiene muy claro; sigue con la misma tónica y con las constantes de su cine. Un cine que busca la naturalidad y que sacrifica otros aspectos técnicos o actorales de cara a la galería en beneficio del conjunto de la obra.
Así es este trabajo que habla sobre la amistad, sobre la pareja, lleno de referencias culturales y abierto a un sinfín de interpretaciones. No podemos decir que sea redondo, pero sí que es valiente, arriesgado, personal, diferente y con elementos de interés.

TENÉIS QUE VENIR A VERLA. 2022. España. Color. 64 Min.
Dirección: Jonás Trueba
Intérpretes: Itsaso Arana, Vito Sanz, Francesco Carril, Irene Escolar
Guion: Jonás Trueba
Fotografía: Santiago Racaj

martes, 1 de septiembre de 2026

(2) EN LA CIUDAD SIN BRÚJULA, de Antonio Savinelli (2016)

Tristeza eufórica
Esta película es un claro ejemplo de que en la sencillez muchas veces se puede mostrar una gran cantidad de valores humanos. Sin estar dotada de un gran presupuesto —existen algunas lagunas en el film, como los saltos tan rápidos de secuencias que se usan como preámbulo al desarrollo de la trama— el realizador utiliza adecuadamente los recursos cinematográficos y narrativos para contar una historia de autodescubrimientos y emociones. De hecho, la obra hace un uso perseverante de la elipsis para reflejar los sentimientos, los vacíos internos, los miedos e inseguridades (“demasiado bueno para ser cierto”) de la pareja protagonista. Asimismo, la poética es un referente constante que deambula por el metraje desde los primeros instantes del pueblo de Chella hasta la llegada e instalación en València del personaje principal.
Pascual y Anna tratan de encontrar su sitio pues, como una brújula averiada, se sienten desorientados. La atracción mutua sirve como detonante para exponer las personalidades de cada uno, tras las cuales esconden una intrahistoria muy influyente en sus vidas (el drama de la inmigración de Anna y la soledad, junto con los secretos familiares, de Pascual).
La voz en off de Pascual, como narrador omnisciente, nos guía en un trabajo donde imperan lo metafórico y los lugares comunes (el perro Rufo, la amante de su padre, el contador de la luz, la brújula para encontrar a Anna, el tendero, la tienda, el paseador con el perro…), sin faltar tampoco, dentro del dramatismo, las pinceladas cómicas como la frase de Pilar, la casera: “siento lo de tu padre, ¿quién era, por cierto?” o en la expresión tan sugerente que utiliza el protagonista al definir el enamoramiento que siente ante la húngara Anna: “era más bonita que mi pueblo”. 
Finalmente, la sensación que nos transmite es como la que experimenta su protagonista ante la muerte de su padre: una tristeza eufórica, una sensación que es como la vida misma; y esta estimable cinta hace una reflexión muy acertada sobre ella.

EN LA CIUDAD SIN BRÚJULA. 2016. España. Color. 80 Min.
Dirección: Antonio Savinelli
Intérpretes: Javier Mejía, Agnes Kiraly
Guion: Mario Fernandez Alonso y Antonio Savinelli
Música: Gilberto Luna, Gualberto Ibarreto, Mikalojus Čiurlionis, Chronis Taxidis, Rick Treffers, Fernando Milagros
Fotografía: Javier Lombana

jueves, 27 de agosto de 2026

(3) ARGENTINA 1985, de Santiago Mitre (2022)

Nunca más
Es importante precisar que, dejando constantes las dos variables que constituyen el título de esta crítica, el guion de esta película está perfectamente estructurado desde su inicio. De hecho, cuenta con una narración sumamente ágil, que provoca que el espectador —su estética retro y ochentera también ayuda en este aspecto— se sienta inmerso e identificado con la trama. La tipografía de la máquina de escribir nos invita a adentrarnos en uno de los acontecimientos más abyectos que han tenido lugar en la historia reciente de Argentina. 
Como apuntaba en el párrafo inicial, su factura técnica no tiene ninguna objeción. Además, cuenta con una acertada puesta en escena y dirección de actores. Lo de Ricardo Darín es francamente escandaloso. Un portentoso actor que mejora cualquier obra que tenga que representar. 
Pues bien, si su envoltorio es notable, su contenido no se queda atrás. Una vez se aúnan todos los elementos mencionados, la película se convierte en un transmisor eléctrico de sentimientos y emociones. Percibimos la injusticia, percibimos el valor; percibimos, en definitiva, los contrastes humanos. De esta manera, sus imágenes nos ayudan a entender el contexto histórico, el miedo y las penurias por las que tuvieron que pasar numerosos argentinos. Y somos conscientes de que este alegato por la justicia universal es una manera de alertarnos sobre la importancia de preservar los valores verdaderamente democráticos y de la exigencia de que cualquier gobierno cuide de sus ciudadanos.
Emociones por doquier: la transformación de la madre del ayudante fiscal, el discurso memorable de Strassera con su famosa frase Nunca más, que se convierte en una llamada universal a la memoria histórica, y la relevancia del juicio, que marcó un antes y un después en los procesos judiciales contra los líderes de un país.
Didáctica, honesta y emocional. Una lección de cine que merece ser vista.

ARGENTINA 1985. 2022. Argentina. Color. 140 Min.
Dirección: Santiago Mitre
Intérpretes: Ricardo Darín, Peter Lanzani, Norman Briski, Claudio Da Passano, Héctor Díaz, Alejandra Flechner, Alejo García Pintos, Carlos Portaluppi, Brian Sichel, Walter Jacob, Laura Paredes, Gina Mastronicola
Guion: Santiago Mitre, Mariano Llinás
Música: Pedro Osuna
Fotografía: Javier Juliá

miércoles, 26 de agosto de 2026

(3) EL CRIMEN DE CUENCA, de Pilar Miró (1980)

Relato impactante
Aunque realidad el matiz preponderante es la atemporalidad, esta obra hace tambalear los cimientos de la justicia española en los primeros años del siglo XX. La realizadora Pilar Miró se decanta por la contundencia y por un estilo directo, pues de la pantalla surgen, sin ningún tipo de tapujos, durísimas escenas de torturas por parte del aparato estatal. De hecho —debido a la narración tan explícita de las torturas por parte del cuerpo de la Guardia Civil— llevó al Gobierno de la UCD, con su ministro Ricardo de la Cierva al frente, a poner la película a disposición de la autoridad militar. De esta forma, la cinta quedó secuestrada durante más de año y medio y su realizadora fue objeto de un proceso militar. Finalmente fue estrenada a mediados de 1981, siendo la única película española prohibida durante la democracia tras la desaparición de la censura en 1977.
Con este film se pone en entredicho el concepto de justicia y la presunción de inocencia en un proceder judicial tercermundista en el que las víctimas eran como funámbulos que caminan por un alambre destensado, pues dependían absolutamente del azar: nótese que la suerte de ambos dependerá del juez de instrucción que en ese momento ostentara el cargo; de esta manera —desafortunadamente para Gregorio y León— pasaron de un primer juez ponderado que sobreseyó la causa a otro que era totalmente parcial. 
La película también hace referencia a las desigualdades sociales existentes y a las condiciones de pobreza a las que estaba sometida la población. La corrupción política junto con el afán de venganza (del diputado Contreras y del cura párroco) también están presentes con la persistente obstinación por parte del sector conservador.
Por último, es muy interesante observar cómo los rumores infundados y la brutalidad coercitiva de las palizas se pueden convertir en potentes argumentos. Así, los dos braceros (también la mujer de Gregorio) dudan de la inocencia del otro. Todo ello nos transporta a una desgarradora reflexión: ¿cómo actuaríamos nosotros en la misma situación?, ¿delataríamos, incluso mintiendo, a un amigo? 
Memorables los actores e impactante la aparición del Cepa cuando escucha la voz del romance del ciego. El crimen de Cuenca es un fantástico alegato contra la tortura y la vulneración de los derechos de la ciudadanía. Recomendable.

EL CRIMEN DE CUENCA. 1980. España. Color. 92 Min.
Dirección: Pilar Miró
Intérpretes: Amparo Soler Leal, Fernando Rey, Héctor Alterio, José Manuel Cervino, Mary Carrillo, Francisco Casares, Eduardo Calvo, José Vivó, Félix Rotaeta, Guillermo Montesinos, Mercedes Sampietro, Assumpta Serna, Daniel Dicenta
Guion: Salvador Maldonado, Pilar Miró. Idea: Juan Antonio Porto
Música: Antón García Abril
Fotografía: Hans Burmann

martes, 25 de agosto de 2026

(3) IMITACIÓN A LA VIDA, de Douglas Sirk (1959)

Nacidas para sufrir
Lágrimas teñidas de sufrimiento recorren las mejillas de Annie. Después de toda una vida de abnegación por su hija y de sembrar el bien por todas partes, no ha sido correspondida. Aunque es víctima de un contexto social marcado por la discriminación racial, Annie está hecha de una pasta especial; lucha por sobrevivir, empatiza con la gente y defiende a los suyos hasta las últimas consecuencias. 
Estamos en 1947. Racismo en Estados Unidos. La segregación y la discriminación son como un nubarrón colmado de angustia que acecha constantemente a las personas de raza negra. Una atmósfera poco propicia para realizarse como persona.
Este melodrama trata varios aspectos inherentes a las relaciones y particularidades humanas tales como el amor, la superación personal (no se puede obviar la historia de Lora Meredith), la amistad y el machismo. Aun así, el eje central es el racismo (tanto el latente como el patente). La crítica a la sociedad estadounidense es evidente. Ahora bien, dicho esto, es importante destacar la destreza y el ingenio de Douglas Sirk al confeccionar una obra que contiene muchas piezas. Estas van desde la marginación (que sería la pieza más grande) hasta los problemas mundanos (las más pequeñas). Imitación a la vida habla del hundimiento psicológico y de la indefensión, de la marginación y la estigmatización propiciada por un supremacismo institucional. 
Un filme conmovedor que, pese a pisar caminos resbaladizos cercanos a la sensiblería, no cae en ellos. Al contrario; expresa, transmite, emociona y llega al espectador.

IMITATION OF LIFE. 1959. Estados Unidos. Color. 124 Min.
Dirección:  Douglas Sirk
Intèrprets: Lana Turner, John Gavin, Sandra Dee, Robert Alda, Susan Kohner, Dan O'Herlihy, Juanita Moore, Troy Donahue, Sandra Gould, Ann Robinson
Guion: Eleanore Griffin, Allan Scott. Novel·la: Fannie Hurst
Música: Frank Skinner
Fotografía: Russell Metty

domingo, 23 de agosto de 2026

(3) GENTE CORRIENTE, de Robert Redford (1980)

Sufrimiento universal
El globo terráqueo está conformado por personas cuya extensión está repleta de gente corriente. Gente sencilla, común y humilde que se las ve y se las desea para superar las adversidades que les presenta la vida. Podemos ejercer diferentes oficios, recibir una nómina, pagar las facturas, etc., y también hacer frente a los ineludibles problemas cotidianos. Cada cual con los suyos, pero dificultades e inconvenientes al fin y al cabo. 
En la película estamos delante de una familia adinerada y, presumiblemente, con todo a su favor para ser feliz. Sin embargo, un acontecimiento negativo —como es un accidente mortal de un ser querido— los iguala con otros tipos de familias de diferente clase social a la categoría de, tal como reza el título del film, gente corriente. 
A veces nos estrujamos demasiado el cerebro en que pasen cosas extraordinarias, no habituales, cuando lo realmente sorprendente son las idas y venidas, lo bueno y lo malo, las alegrías y las penurias que tenemos que experimentar en nuestro día a día.
Es necesario que el arte —en sus múltiples disciplinas— exprese el acontecer terrenal a través de una mirada objetiva y distante que refleje los sentimientos y las emociones de los seres humanos. En mi opinión, esta ópera prima de Robert Redford plasma esta idea y se acerca a una manera de hacer cine más introspectiva, asomándose al interior de los personajes y analizando sus pensamientos y sensaciones.
En el film afloran aspectos tan delicados y sensibles como el suicidio, la muerte prematura o el dolor paterno. Elementos que están ahí y que, aunque hacemos lo indecible por invisibilizarlos, son compañeros de viaje en nuestra travesía vital. No es lo mismo sentir el dolor que verlo desde fuera, no es lo mismo enterarse de un fallecimiento ajeno que experimentarlo en nuestras propias carnes y no es lo mismo escuchar la palabra suicidio con sus connotaciones asépticas que sentir sus efectos cuando un allegado se quita la vida.
¿Cómo puede una persona sintetizar o asumir desgracias como la muerte o el intento de suicidio de un hijo? ¿Cómo sobrellevar en el caso de Conrad la pérdida de su hermano? No habría suficiente tinta en el mundo para expresar y describir en palabras semejante cantidad de sufrimiento. Sin embargo, esta película logra mostrar todas esas disposiciones emocionales a través de un profundo estudio anímico de los personajes. 
Narrada con sencillez, pero con astucia, la historia revela los diferentes caracteres y comportamientos de los afectados en esa concatenación de circunstancias adversas. El eje de la obra es Conrad, un adolescente que tiene que pasar por la experiencia traumática de la muerte de su hermano en un accidente en alta mar en el que se encontraban los dos. Consumido por el sentimiento de culpa, intenta suicidarse. Con su madre —fría y con dificultades para expresar sus emociones— mantiene una relación distante y con su padre —comprensivo, que sufre en silencio sin dar salida a su desdicha— trata de reconectar. La compañera que conoce en el coro será su gran esperanza para reflotar del pozo en el que está sumido.
Por último, hay un personaje muy importante en el film que es la figura del psiquiatra. Su papel como espectador imparcial y objetivo tiene una influencia preponderante en la evolución del protagonista. Conrad necesita afecto correspondido y se funde en un abrazo amistoso con su psiquiatra, sellando así nuestra vulnerabilidad y, al mismo tiempo, nuestra fortaleza como seres humanos y como gente corriente.

ORDINARY PEOPLE. 1980. Estados Unidos. Color. 123 Min.
Dirección: Robert Redford
Intérpretes: Donald Sutherland, Mary Tyler Moore, Judd Hirsch, Timothy Hutton, M. Emmet Walsh, Elizabeth McGovern, Dinah Manoff, Fredric Lehne, Adam Baldwin, James Sikking, Basil Hoffman, Quinn K. Redeker
Guion: Alvin Sargent, Nancy Dowd. Novela: Judith Guest
Música: Varios
Fotografía: John Bailey

sábado, 22 de agosto de 2026

(4) ORDET (LA PALABRA), de Carl Theodor Dreyer (1955)

La duda como respuesta
Ordet es una película muy completa, en el sentido de que, en un periodo tan corto de tiempo —apenas dos horas de film—, están condensadas todas las reflexiones trascendentales del ser humano: ciencia frente a religión, escepticismo, fe ciega, confrontaciones entre religiones, la renuncia a la libertad humana, sustituida por una vida de sufrimiento en ofrenda a Dios y, especialmente, múltiples lecturas e interpretaciones que nos llevarían a un debate interminable.
La «locura» de Johannes nos hace dudar, y ese es uno de los elementos que más me interesan de la película. La duda acerca de quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos. La cuestión perenne de que debe haber un porqué. Johannes introduce esa incertidumbre y hace que el espectador se cuestione constantemente aquello que está viendo y, en última instancia, aquello que cree saber.
Otro aspecto importante es la fe de las hijas de Inger. Confían en su tío y tienen una fe de acero en las posibilidades de Dios y en el «poder que le ha otorgado a su tío». Una fe absoluta que contrasta con las diferentes posiciones religiosas que se enfrentan a lo largo de la película.
Creo que, dentro de esta obra —desconozco las convicciones de Dreyer—, hay una crítica o una adulación, según las interpretaciones del espectador, acerca de las restricciones que nos impone una sociedad marcada por una religión rígida: vivir para Dios, morir para Dios, con una anhedonia imperante. Lo lúgubre de la puesta en escena remarca ese sentimiento y acentúa la sensación de una existencia sometida a unas creencias que condicionan la vida de los personajes.
Y luego están las interpretaciones. Me parecen magistrales. Los silencios, las miradas desviadas, el tono deprimido, cuasi inhibido, refuerzan mucho más los diálogos y los soliloquios. Esa contención hace que los gestos, las pausas y las miradas adquieran un peso extraordinario, hasta el punto de que aquello que no se dice puede resultar tan importante como aquello que se expresa.
Y al final, la fantasía (¿?), la resurrección, la vida, la confusión, el aturdimiento, la duda. Un desenlace que no hace más que replantearnos y hacernos reflexionar sobre la existencia. Y quizá sea precisamente esa incertidumbre final la que permite que todas las cuestiones planteadas durante la película permanezcan abiertas a la interpretación.
Un film imprescindible, magistral, que nadie debería dejar de ver.

ORDET. 1955. Dinamarca. Blanco y negro. 125 Min. 
Dirección: Carl Theodor Dreyer
Intérpretes: Henrik Malberg, Emil Hass Christensen, Cay Kristiansen, Preben Leerdorff-Rye, Birgitte Federspiel, Ejner Federspiel, Ann Elisabeth Rud, Henry Skjaer
Guion: Carl Theodor Dreyer. Obra: Kaj Munk
Música: Paul Schierbeck
Fotografía: Henning Bendtsen

viernes, 21 de agosto de 2026

(3) MI NOCHE CON MAUD, de Éric Rohmer (1969)

La razón frente al deseo
Tercero de sus seis cuentos morales, lo más notable de este film de Rohmer es que encierra, desde una planificación aparentemente sencilla, una gran cantidad de elementos que nos ayudan a reflexionar. Detrás de un interesante discurso filosófico-teológico-científico se esconde un deseo primitivo del ser humano por saciar sus necesidades emocionales y fisiológicas. Es en esas disquisiciones cuando desfilan conceptos como las matemáticas de Pascal, el Jansenismo, la fidelidad, los celos, la iglesia y el dolor ante un amor no correspondido. Dicho esto, impacta cómo a través de unas brillantes imágenes fílmicas se le da un peso muy importante a los diálogos. Las conversaciones, —canalizadas por el filtro de Jean-Louis—  tienen una profundidad que nos lleva a analizar y cuestionar aspectos relevantes que atañen a nuestra existencia.
La realización intenta recoger todo aquello que acontece en la mente de los protagonistas aunque sea aparentemente nimio. De ahí la importancia que se otorga a las escenas de los sermones (con una duración, además, relativamente larga) y el significado que tienen para los protagonistas (como se puede observar en sus expresiones y gestos faciales).
Jean-Louis, topa con una serie de cuestiones morales que afectan a su sistema de creencias. Es por ello que intenta dar coherencia a su principios, pensamientos y cogniciones a través de un discurso “filocatólico” (respetuoso y educado con respecto a las, como él dice, “otras religiones”; llámese ateísmo, agnosticismo y/o arreligiosidad) que intenta justificar tanto sus actos como su comportamiento. Desde que vio por primera vez a Françoise se hizo la (ir)racional promesa de contraer matrimonio con ella. Sin embargo, se tropieza (“voluntaria e inconscientemente”) con Maud y Françoise, dos polos opuestos cuyas personalidades son antitéticas. La noche con Maud supone un detonante y un punto de inflexión que lo sumerge en los comentados dilemas morales. Se siente muy bien con Maud y con su libérrima actitud, no obstante la sombra de Françoise, —más parecida a él— le acecha constantemente. Su mente juega a caballo entre las dos; de lo convencional a lo singular, de lo estable a lo veleidoso y de lo inocente a lo libidinoso.
Al final, estas dos historias paralelas tienen un desenlace sorprendente e inesperado; todo está conectado desde su noche con Maud.

MA NUIT CHEZ MAUD. 1969. Francia. Blanco y negro. 105 Min. 
Dirección: Éric Rohmer
Intérpretes: Jean-Louis Trintignant, Françoise Fabian, Marie-Christine Barrault, Antoine Vitez, Léonide Kogan, Guy Léger, Anne Dubot
Guion: Éric Rohmer
Música: Wolfgang Amadeus Mozart
Fotografía: Néstor Almendros

jueves, 20 de agosto de 2026

(3) LA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO, de Tony Richardson (1962)

La insubordinación ante la injusticia
La vida de Colin Smith no ha sido un camino de rosas; siempre en el sitio más bajo de las capas sociales, nunca ha podido decidir por sí mismo al verse obligado a cumplir los deseos de los demás. A pesar de no sentirse orgulloso de que su padre no fuera capaz de secundar la huelga de sus compañeros a cambio de un aumento de sueldo, sabía que, de alguna forma, solía imitar esa conducta servil. La muerte de éste le supone atravesar una experiencia traumática en su adolescencia. 
A todo esto hay que añadir su pertenencia a una familia desestructurada con una relación fría y fracturada por parte de sus progenitores. En el transcurso de su adolescencia, fruto de un hurto en una panadería, acabará en un reformatorio y allí dentro experimentará una analogía con lo que ocurría en la sociedad, esto es: el dominio de los poderosos sobre los vulnerables. 
En el interior del joven existe un sentimiento de rebeldía y de rabia, como si se preguntara el porqué de esas diferencias de clase. Una vez trasladado al correccional, es cuando se da cuenta de cómo se reproducen los mismos mecanismos que en la sociedad: en la cúspide, el director del centro; por debajo, sus adláteres (trabajadores de la institución) y, en el fondo, los internos que deben acatar las órdenes de los de arriba. 
Al mostrar sus cualidades como corredor de fondo, se convertirá en el “niño bonito” del director, cosa que le hará sentirse mal por mimetizar los patrones que él tanto detestaba. Pero llega un momento en que su inconformismo explota y su decisión final logrará desatar su venganza, que le hará sentirse liberado.
El film utiliza la metáfora constante de la soledad del corredor, que es la misma que sufre el obrero oprimido, el ciudadano abandonado por el Estado o los seres humanos ante las desigualdades sociales. Tony Richardson lo retrata —a base de flashbacks— de una manera impecable, con un peculiar lenguaje fílmico propio del free cinema y con una sensacional última escena en la carrera de competición cuando aparecen, mientras corre, momentos importantes de su existencia previa.

THE LONELINESS OF THE LONG DISTANCE RUNNER. 1962. Estados Unidos. Blanco y negro. 99 Min. 
Dirección: Tony Richardson
Intérpretes: Tom Courtenay, Michael Redgrave, Avis Bunnage, Alec McCowen, James Bolam, James Fox
Guion: Alan Sillitoe
Música: John Addison
Fotografía: Walter Lassally

miércoles, 19 de agosto de 2026

(2) PROYECTO LÁZARO, de Mateo Gil (2016)

Jugando a ser dioses
Los avances tecnológicos en el campo de la medicina son un hecho evidente. Aunque actualmente es bastante controvertido poner sobre el tapete los alcances de las técnicas de conservación artificial, sabemos, sin embargo, que es un concepto latente. En consecuencia, nuestro futuro como seres humanos está a la expectativa de una correcta aplicación de las ciencias de la vida en los años venideros.
Desde este punto de vista, Proyecto Lázaro me parece un film valiente porque sitúa el estudio de la bioética como algo inherente y crucial para el desarrollo humano. Además, en sus imágenes, la obra nos alerta de los peligros que conlleva el control por parte de la especie humana del curso natural de la naturaleza. A través de la voz en off del protagonista, la cinta nos propone reflexiones, entre poéticas y filosóficas, acerca del sentido de la vida (las pequeñas cosas, el vivir, el morir…).
La metáfora de vivir una vida que no se quiere vivir (seres esclavizados), junto con la subrepticia denuncia al control que ejerce sobre nosotros el poder invisible (en forma de inversores y multinacionales), completan un film con aspectos más que interesantes.

PROYECTO LÁZARO. 2016. España. Color. 102 Min.
Dirección: Mateo Gil
Intérpretes: Tom Hughes, Oona Chaplin, Barry Ward, Charlotte Le Bon, Julio Perillán, Rafael Cebrián, Bruno Sevilla, Daniel Horvath, Alex Hafner, Godeliv Van den Brandt
Guion: Mateo Gil
Música: Lucas Vidal
Fotografía: Pau Esteve Birba

martes, 18 de agosto de 2026

(3) KALAK, d'Isabella Eklöf (2023)

Marcado por el pasado
La palabra groenlandesa Kalak tiene una doble acepción: según el contexto y la situación, puede significar tanto “persona noble” como “imbécil”. A Jan le da igual. Huye de un pasado escabroso: cuando era adolescente, sufrió abusos por parte de su padre. Por eso se marchó a Groenlandia con su mujer y sus dos hijos, y no quiere volver a Dinamarca.
Una vez instalado, trabaja como enfermero, pero se refugia en una vida perturbadora. A causa del trauma que arrastra, adopta un comportamiento extraño. Intenta acercarse a la cultura del país que lo acoge, y lo hace de forma acertada cuando trata de aprender la lengua de los nativos. Sin embargo, no deja de coquetear con otras mujeres e incluso mantiene relaciones con algunas de ellas. Lo más inquietante es que su pareja consiente esas relaciones y la amante, además, es recibida con naturalidad en la casa familiar, con los hijos presentes (hay que remarcar que la película no explica esta conducta sumisa por parte de la pareja).
Los días pasan y, bajo la fachada de una aparente normalidad, la disfunción familiar se hace cada vez más evidente. Jan vive con un elefante en la habitación de su alma, pero se resiste a mirarlo de frente.
Kalak es una película honesta que retrata sutilmente los miedos que arrastramos del pasado. También es una obra valiente, ya que denuncia con firmeza la pederastia y el abuso infantil. Su cámara habla de nuestras complejidades y contradicciones sin necesidad de grandes discursos. Y como telón de fondo, Groenlandia: ¿qué mejor que su cultura y sus paisajes para metaforizar el etnocentrismo y hacernos tomar conciencia de la diversidad cultural y de las diferencias, tanto sociales como individuales?

KALAK. 2023. Noruega. Color. 125 Min.
Dirección: Isabella Eklöf, Kim Leine, Sissel Dalsgaard Thomsen
Intérpretes: Emil Johnsen, Asta Kamma August, Soren Hellerup, Connie Kristoffersen, Anders Mossling, Hans Jukku Noahsen, Berda Larsen, Bertram Krassel, Emilie Steen, Ole Silassen, Vittus Ingemann, Vigga Tukula
Guion: Isabella Eklöf, Kim Leine, Sissel Dalsgaard Thomsen
Fotografía: Nadim Carlsen

lunes, 17 de agosto de 2026

(2) EL BAR, de Álex de la Iglesia (2017)

Tensión por sobrevivir
Álex de la Iglesia hace otra incursión más en una historia apocalíptica y en su manera peculiar de arrastrar al ser humano a situaciones límite. Quiero resaltar que esta primera frase del artículo no está escrita en sentido negativo, más bien al contrario; hace hincapié en el hecho de que el director maneja como nadie este tipo de narraciones, ya que sabe extraer un jugo, muy ácido por cierto, a los episodios que propone.
En la película que nos ocupa, un grupo de gente queda atrapado (guiños cinéfilos a La cabina de Mercero o a El ángel exterminador de Buñuel) en un bar a consecuencia de un disparo que recibe en la cabeza un cliente que acababa de salir. A partir de ahí surge lo más interesante del film; dentro de esa atmósfera tan tensa, diferentes personalidades empiezan a experimentar una suerte de darwinismo social, un match psicológico con el objetivo de sobrevivir. 
Luego ya vienen una serie de giros, sorpresas y artificios que, unidos a algunos excesos, hacen que el film se vaya desinflando un poco. No obstante, es justo valorar el sello distintivo del universo Iglesia que, aunque pueda tener altibajos, posee una filmografía digna de ver.

EL BAR. 2017. España. Color. 102 Min.
Dirección: Álex de la Iglesia
Intérpretes: Mario Casas, Blanca Suárez, Carmen Machi, Terele Pávez, Jaime Ordóñez, Secun de la Rosa, Alejandro Awada, Joaquín Climent, Mamen García, Jordi Aguilar, Diego Braguinsky, Sue Flack
Guion: Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría
Música: Carlos Riera y Joan Valent
Fotografía: Ángel Amoros

domingo, 16 de agosto de 2026

(3) DOS EN LA CARRETERA, de Stanley Donen (1967)

El paso del tiempo en las relaciones de pareja
¡Cuánto se ha hablado sobre las relaciones de pareja y su desarrollo! Según matemáticos y psicólogos —los primeros por estadística y los segundos por emociones—, el amor es un sentimiento de estima profunda que empieza con mucha fuerza, pero que paulatinamente, como una llama, se va apagando con el tiempo. 
Que, por ejemplo, un día de mucho bochorno se convierta en el mejor día de tu vida solo puede lograrlo alguien que esté enamorado hasta las trancas. En cambio, si un matrimonio disfruta de todos los lujos, no es extraño que se lo pase de lo más aburrido. Estas contradicciones se explican por la condición psicológica —positiva o negativa, según el caso— que nace de la actividad neuronal al conectar con otra persona por la cual tenemos una disposición emocional.
Pues bien, esta película —que, como corresponde, está impregnada de humor y dramatismo— es un auténtico análisis de las uniones afectivas porque repasa los vínculos sentimentales de su pareja protagonista desde que se conocieron. Es en un viaje de Londres a la Riviera francesa cuando Joanna y su marido Mark reviven los románticos comienzos de su relación, los primeros años del matrimonio y sus respectivas infidelidades.
La historia nos habla de la dificultad del compromiso y de la convivencia en pareja, de la huella que deja en sus integrantes el paso del tiempo (de ahí esos fantásticos contrastes que las imágenes nos ofrecen, que van desde cuando eran felices hasta el desencanto actual). En el presente, el dilema persiste: no saben si divorciarse o continuar aceptándose tal como son.
La música de Henry Mancini, los bellos escenarios, las sugerentes situaciones y los toques de comedia conforman una película que, además de ser entretenida, explora la dinámica de las relaciones de pareja con profundidad y nos invita a reflexionar sobre sus complejidades y contradicciones.

TWO FOR THE ROAD. 1967. Estados Unidos. Color. 111 Min.
Dirección: Stanely Donen
Intérpretes: Audrey Hepburn, Albert Finney, Eleanor Bron, William Daniels, Gabrielle Middleton, Claude Dauphin, Jacqueline Bisset, Nadia Gray, Georges Descrières, Judy Cornwell
Guion: Frederic Raphael 
Música: Henry Mancini
Fotografía: Christopher Challis

sábado, 15 de agosto de 2026

(1) DONNIE DARKO, de Richard Kelly (2001)

Embrollo de hojalata
A veces, mezclar demasiados ingredientes en una misma cazuela y no ponerles la cantidad adecuada puede dar como resultado un plato poco logrado. Eso es, precisamente, lo que le ocurre a esta película que con el tiempo se ha convertido en una obra de culto, pero que, en mi opinión, pese a tener algunos momentos rescatables, se pierde en sus enrevesados bucles. Conejos de hojalata, drama adolescente, religión, pseudofilosofía, viajes en el tiempo... Es más de lo que puede abarcar.
Es importante apuntar que las buenas intenciones para hacernos reflexionar son incuestionables; ahora bien, como espectador no me creo nada y tengo la sensación de que todo está hecho como de juguete.
Podría extenderme más en el análisis de algunos valores humanos que esta obra trata (y sí, lo hace; eso no lo voy a negar), pero creo que no vale la pena, porque ni de lejos mejora su calidad. Porque Donnie Darko, además de ser un filme que, en conjunto, no funciona, es un embrollo pretencioso y mal resuelto.

DONNIE DARKO. 2001. Estados Unidos. Color. 113 Min.
Dirección: Richard Kelly 
Intérpretes: Jake Gyllenhaal, Jena Malone, Mary McDonnell, Drew Barrymore, Patrick Swayze, Holmes Osborne, Maggie Gyllenhaal, Noah Wyle, James Duval, Beth Grant, Ashley Tisdale, Jerry Trainor, Lee Weaver
Guion: Richard Kelly 
Música: Michael Andrews
Fotografía: Steven Poster

viernes, 14 de agosto de 2026

(2) SI YO TUVIERA UN MILLÓN, de James Cruze, H. Bruce Humberstone, Ernst Lubitsch, Norman Z. McLeod, Stephen Roberts, William A. Seiter, Norman Taurog (1932)

Dinero inesperado
El industrial John Glidden está cerca de la muerte. Harto de estar rodeado de buitres (familia y supuestos amigos) que esperan su fallecimiento para disfrutar de su fortuna, decide repartir su herencia al azar (tirando una gota de agua sobre el listín telefónico). A partir de ese hecho se desarrollan ocho historias, con diferente calidad artística, supeditadas al citado eje central. Aunque predomina la comicidad, siempre queda un poso dramático y social donde podemos encontrar diferentes aspectos de la condición humana. He aquí:

(4) China Shop, de Norman Z. McLeod

En mi opinión esta primera historia es la más completa porque mezcla con maestría comedia y drama. Henry Peabody es infeliz tanto en el trabajo como en casa. Tiene la mala suerte (escenas hilarantes) de, involuntariamente, romper piezas de porcelana de la tienda. El jefe se lo descuenta de la nómina y, además, su esposa lo riñe. La llegada del cheque por parte de Glidden desembocará en un desenlace muy divertido. 

(3) Violet, de Stephen Roberts

La soledad y desesperanza de una prostituta (Violet) se ven reflejadas y denunciadas en este episodio. Comicidad y cine social.

(2) The Forger (El falsificador), de H. Bruce Humberstone

Siguiendo el hilo de la anterior narración, ahora se centra en la figura de un falsificador. Una inteligente trama en espiral que demuestra que no siempre lo aparentemente bueno nos traerá la felicidad. 

(2) Road Hogs (Conductores que cambian constantemente de carril), de Norman Z. McLeod

Esta historia tiene su agudeza, deudora de los gags y slapstick de la época, pero resulta cargante para el espectador con tanta colisión automovilística.

(3) Death Cell (La celda de la muerte), de James Cruze

Este capítulo es el más crudo de todos. La ignominiosa pena de muerte (hoy en día instalada en algún estado de EE. UU.) es el denominador común. La dureza fagocita cualquier atisbo de comedia. Interesante. 

(2) The Clerk (El empleado), d'Ernst Lubitsch

Este acto de Lubitsch es muy corto. Previsible, pero con una puesta en escena muy ingeniosa.

(2) The Three Marines (Los tres marines), de William A. Seiter

Un lío muy divertido de ese trío que al final se vuelve contra ellos.

(3) Grandma (La abuela), de Stephen Roberts

Éste supondrá el epílogo que cierra el círculo y donde el señor Glidden pone la guinda a sus andanzas. Divertida.

IF I HAD A MILION. 1932. Estados Unidos. Blanco y negro. 140 Min. 
Dirección: James Cruze, H. Bruce Humberstone, Ernst Lubitsch, Norman Z. McLeod, Stephen Roberts, William A. Seiter, Norman Taurog
Intérpretes: Gary Cooper, Charles Laughton, George Raft, Jack Oakie, Richard Bennett, Charles Ruggles, Frances Dee, W.C. Fields
Guion: Robert Hardy Andrews, Claude Binyon, Whitney Bolton, Malcolm Stuart Boylan, John Bright, Joseph L. Mankiewicz, Sidney Buchman, Lester Cole, Isabel Dawn, Ernst Lubitsch, Boyce DeGaw, Oliver H.P. Garrett, Harvey Gates, Grover Jones, Lawton Mackall, William Slavens McNutt, Robert Sparks
Música: John Leipold
Fotografía: Harry Fischbeck, Charles Edgar Schoenbaum, Gilbert Warrenton, Alvin Wyckoff

jueves, 13 de agosto de 2026

(2) LA CIUDAD DE LAS MUJERES, de Federico Fellini (1980)

El femenino felliniano
El universo femenino a través de la mirada de Fellini cuenta, en primera instancia, con una valiente y contundente denuncia hacia el machismo universal. Se señala abiertamente el comportamiento nauseabundo masculino que, por una idea irracional, piensa que el hombre es superior a la mujer y la puede cosificar a su antojo. La exaltación del movimiento feminista y de la liberación de la mujer se lleva hasta el extremo para, así, mostrar la necesidad de la idea de revolución e igualdad.
Por otra parte, el director —como es costumbre en su filmografía— se introduce en ensoñaciones infantiles como una especie de catarsis donde aflora su despertar sexual, con todos sus deseos e impulsos que ha ido acumulando a lo largo de su vida.
Sin embargo, la obra resulta demasiado larga porque el director se emborracha en un maremágnum de metáforas y en una excesiva teatralidad. Un film menor, pero con aspectos interesantes.

LA CITÀ DELLE DONNE. 1980. Italia. Color. 140 Min. 
Dirección: Federico Fellini
Intérpretes: Marcello Mastroianni, Anna Prucnal, Bernice Stegers, Donatella Damiani, Jole Silvani, Ettore Manni
Guion: Bernardino Zapponi, Federico Fellini
Música: Luis Bacalov
Fotografía: Giuseppe Rotunno

Críticas de Fellini (clicad en este mismo enlace)